Tracer – Zaragoza (La Ley Seca 13-6-12)

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Organizar conciertos entre semana es un enorme riesgo para las salas y todo un desafío para el aficionado que al día siguiente tiene que trabajar. Y la cosa se torna mucho más dramática cuando de lo que se trata es de una banda bastante desconocida por estos lares como Tracer. Por suerte, la cosa se quedó en tablas y la asistencia al concierto del trío australiano la noche del miércoles en La Ley Seca fue aproximadamente de la mitad del aforo, nada mal para los tiempos que corren. Aunque la respuesta del público, sobre todo al principio, fue bastante desigual (cuando en algún pasaje más tranquilo es más audible el parloteo de la gente de detras que la propia música, es que algo no va bien). Aunque, también hay que decirlo, al final acabaron cosechando bastantes aplausos merecidamente.

Ajenos a todo esto los australianos, que están presentando por Europa su tercer disco titulado «Spaces in Between», y a pesar de su aparente juventud dan una imagen de profesionalidad quizás desmesurada: les acompaña su propio fotógrafo que grabó en video la entrada de la banda en la sala; su guitarrista y cantante principal alterna tres o cuatro guitarras durante la hora y diez minutos que dura aproximadamente el concierto; y, hasta donde yo sé, llevan también su propio técnico de sonido. Tal vez sea que para llegar a ser grande haya que pensar también a lo grande, y Tracer muestran alma de rockstars incluso en una sala de aforo reducido, con su guitarrista ejerciendo de (comedido) guitar hero, con especial mención a la introducción del tema «Spaces in Between» en la que usa una botella de cerveza como improvisado bottleneck, o cuando toda la banda toca con sus instrumentos a la espalda (sí, batería incluido). Y, ventajas de ser un trío, el oyente puede distinguir perfectamente cada uno de los instrumentos, aunque el sonido de directo de Tracer sea algo más espesito y saturado, casi stoner, que lo que muestran en disco. Mete en la ecuación algún homenaje a Black Sabbath, súmale los temas más resultones de su último trabajo junto con alguno de los anteriores y los gimmicks escénicos anteriormente citados y ya tienes el bolo resuelto. Y con esto no estoy restando mérito a la banda, pero tengo la sensación de que cuando consigan desarrollar totalmente su sonido estaremos ante una de las mejores bandas de Rock contemporáneo. Espero no equivocarme, pero hasta entonces que nos quiten lo «bailao».

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