Devil’s Train – ‘Devil’s Train’ (Ear Music 2012)

Al igual que ocurre con la moda, donde cíclicamente se van recuperando tendencias del pasado actualizándolas, la música es un mundo análogo, y de un tiempo a esta parte que lo que toca recuperar es el Hard & Heavy de corte ochentero. Y para los que vivimos esa época más o menos de cerca, hay que decir que algunos lo hacen realmente bien, aportando el toque justo de modernidad para que, sin sonar rancio, el conjunto tenga la esencia de lo que se hacía hace un cuarto de siglo (definitivamente me acabo de dar cuenta del inexorable paso del tiempo y de que nos hacemos mayores).

Debo reconocer por contra que no me esperaba nada bueno del debut homónimo de Devil’s Train, y sin embargo este disco ha conseguido sorprenderme. Y es que el hecho de que su base rítmica, Jari Kainulainen al bajo y Jörg Michael a la batería, hayan sido miembros de Stratovarius no me hacía inspirar demasiada confianza (la portada tampoco auguraba nada bueno). Sin embargo este proyecto que surge de la mano de R.D. Liapakis, cantante de Mystic Prophecy, y se completa con el guitarrista Lakis Ragazas, va más en la línea del Hard Rock que se hacía en la bendita década de los años 80. De hecho el vocalista cita como influencias nombres como Badlands, Blue Murder o los mismísimos Bad Company, y con estos grupos en mente quiso formar un proyecto paralelo que, con un sonido poderoso, tuviera la base de su sonido en el Blues y el Rock and Roll. Lo cierto es que el resultado quizás no nos remita tanto a la banda de Paul Rodgers y compañía, pero sí por cercanía a la de John Sykes o la de Jake E. Lee, e incluso siguiendo con la conexión Ozzy Osbourne en algunos momentos los riffs pesados puedan recordarnos a un Zakk Wylde y sus Black Label Society por ejemplo (esos «To the Ground», «Coming Home» o «Yellow Blaze»). Pero además de potentes riffs, nos encontramos con un increíble medio tiempo como «Forever» o la inevitable power ballad, en este caso titulada «The Answers», con su comienzo acústico y posterior explosión de electricidad. Otros temas destacables pueden ser el incial «Fire and Water», «Sweet Devil’s Kiss» o «Roll the Dice». Hay que decir además que toda la banda raya a un nivel extraordinario, con un Liapakis en estado de gracia, un Ragazas inamovible a las seis cuerdas y la sección rítmica aplicando un groove y un feeling completamente rockero tal y como las canciones demandan. Como curiosidad comentar que el álbum se cierra con una correcta versión (y bastante mejor que la perpetrada hace unos años por el listo de Lenny Kravitz con total impunidad) del «American Woman» de los canadienses The Guess Who.

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