La vieja palabra destino: La Renga en Villa Dolores

Hoy damos la bienvenida a una nueva colaboradora que desde el otro lado del charco intentará ponernos al día de lo que ocurra con el Rock en argentina: Cecilia Bosco.

Para llegar a la cita veraniega de La Renga y su gente, había que estar dispuesto a manejar un rato, o a viajar un rato, Villa Dolores queda en las altas cumbres de las sierras cordobesas, se puede llegar bordeando las montañas y es probable que se tapen los oídos un par de veces pero el paisaje y el camino lo valen, como primer bonus track de lo que sería otro inolvidable recital de la banda de Mataderos.

La capacidad del Anfiteatro de Villa Dolores es reducida para los volúmenes de seguidores que acompañan a la banda, solo había lugar para diez mil almas que coparon el lugar desde temprano, primero la acostumbrada previa en las plazas e inmediaciones, y luego en un Anfiteatro de alta montaña.

El termómetro marcaba treinta y ocho grados pero la sensación térmica ardía entre todos los cuerpos que ansiosos esperaban la salida de Chizzo y los Iglesias, la efervescencia hizo que fuera imposible hasta para el fotógrafo llegar hasta el escenario, mucho más compacto que el acostumbrado se veía a la perfección desde cualquier ubicación.

La banda salió aproximadamente a las 22 horas y abrió el show a pura potencia con la aplanadora «Canibalismo Galáctico», inmediatamente Chizzo dio las buenas noches y presentó a un Tete lesionado, «quiere hacer un revival de lo que fue ese show en Obras refiriéndose a «Bailando en una pata» y los fans le hicieron sentir todo el cariño coreando su nombre hasta el comienzo de «El Twist del Pibe» donde se vino abajo el anfiteatro.

Durante la primera parte del show la banda se dedicó a hacer una exhibición compacta y poderosa de «Algún Rayo» su última producción de estudio editada en 2010. Asi sonaron «Destino Ciudad Futura», «Algún rayo» y el corte de difusión «Poder» junto al invitado que también participo en su grabación, Nacho Smilari, para hacer el solo que hasta el mismísimo Chizzo confesó que tenía ganas de escuchar.

Entremezclados con los nuevos sonaron aquellos que llevan mas tiempo en los reproductores de los fans y van en un camino directo a ser clásicos como «Almohada de piedra», «Montaña Roja» y los que ya se convirtieron en referentes como «Arte infernal», «Bien Alto» y «Al que ha sangrado».

Luego de las últimas dos canciones elegidas de Algun Rayo, «Inventa un mañana» la canción quizás mas luminosa del disco «Inventa un mañana / que no sea ayer» y «Dioses de terciopelo»; la banda empezó a transitar el camino de los que no son ni clásicos, ni referentes, sino himnos que sonaron a toda potencia con un coro de diez mil gargantas, «El viento que todo empuja», «El terco», «La razón que te demora» y «Desnudo para siempre» siendo apenas la punta del ovillo que forjó un final de lujo con canciones como «Cuando vendrán» y el amago de despedida con «Lo frágil de la locura».

Para los bises la banda conserva esa idea de que lo mejor va al final, así salió la última catarata con «Panic Show» , «Oscuro Diamante», la infaltable «El final es en donde parti» y la coronación entre agradecimientos interminables de Chizzo con «Hablando de la libertad».

Una vez más La Renga combinó lo mejor de la geografía cordobesa con lo mejor de la música en una noche calurosa e inolvidable para todos aquellos que buscaban rock del bueno en Enero.

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