‘The Big Bang Theory’

‘The Big Bang Theory’
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Podemos decir sin temor a equivocarnos que «The Big Bang Theory» es una de las series más divertidas de los últimos años y ya tardábamos en dedicarle un artículo. Contra todo pronóstico, añadiría, porque tengo que reconocer que al verla de pasada haciendo zapping de canal en canal durante alguna tarde muerta, no es que me motivara demasiado precisamente: ¿las historias de una pandilla de freaks amantes de los superhéroes? No, gracias. Y es que, por razones que no vienen al caso, vivo rodeado de Sheldons, Leonards y Howards (y alguna que otra Penny también, pero esa es la parte buena). Incluso algún que otro Raj debo añadir. Y creédme cuando os diga que en la realidad no es tan divertido.

Pero afortunadamente una de esas tardes decidí verla, porque desde entonces vivo enganchado a esta panda de tarados que, si fueran más zoquetes y un poco más «normales», podrían pasar perfectamente por colaboradores de esta web. Además tiene guiños muy del gusto «cinéfilo» (y lo entrecomillo porque, que yo sepa, todavía no hay término análogo que aluda al televidente), como que Leslie Winkle (la actriz Sara Gilbert) sea una especie de ex de Leonard (ambos actores fueron novios en la telecomedia de los 90 «Roseanne») y que en algún capítulo se aluda a «la actriz que hacía de Blossom» cuando ese personaje y el de Amy Farrah Fowler están encarnados ambos por Mayim Bialik. Por lo demás y aunque el personaje de Sheldon sea el evidente protagonista por su extrema… bueno, ni siquiera encuentro la palabra adecuada, es justo decir que el éxito de la serie está en que cada personaje parece ser casi igual de importante. Eso y que cuando uno piensa que es un triste, descubre que todavía hay gente más triste que él. Porque las historias, aunque quizás exageradas, son perfectamente verosímiles para cualquiera que en su adolescencia y primera juventud no fuera lo que en las peliculas llaman «popular», y esos somos la mayoría, reconozcámoslo. Y esa es otra, que en esa adolescencia perpetua en la que viven los personajes vemos arquetipos de gente que todos conocemos: el que no puede hablar con las mujeres si no ha bebido, el que va de ligón y en realidad es el que menos roscas se come, el que eso del sexo parece que no va con él o el que parece más normal pero su sentido de la maistad y la lealtad hace que no abandone a sus amigos por muy tarados que sean (y seguro que todos vosotros, loosers deinstituto, querríais entrar en esta última categoría por ser la menos mala). El arquetipo femenino tampoco sale muy bien parado: tenemos a la rubia tonta, que luego descubrimos que de tonta no tiene un pelo, la empollona brillante de difícil fisionomía o la empollona que es muy inteligente, pero no muy lista.

Así que acomodaos en esa esquina del sillón que en invierno está lo bastante cerca del radiador para tener calor, pero no lo bastante para causar transpiración, que en verano está en el punto perfecto de la corriente cuando se abren las ventanas y que permite ver la tele desde un ángulo que permite tanto la conversación no tener que girar el cuello y disfrutad de «The Big Bang Theory». Esto sí que es ciencia divertida y no lo que hace el puto Flipy.

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