Steven Adler, pesimista sobre una reunión de Guns N’ Roses

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«No preveo una reunión de Guns N’ Roses». En semejantes términos se expresó Steven Adler, batería de la gloriosa formación original de Guns N’ Roses, tras el anuncio de que la banda ingresará en el Rock and Roll Hall of Fame el próximo abril. Como en otras ocasiones anteriores en las que ha sido interrogado al respecto, en conversación con Rolling Stone Adler se encomendó al Todopoderoso, pero incluso con su ayuda la reunión de los cinco elementos parece improbable: «Absolutamente no. Pero, hasta donde yo sé, hay un Dios y un poder superior, y es posible. Desafortunadamente no lo preveo. Te imaginas que el tiempo puede curar todas las heridas, pero algunas personas solo guardan un loco rencor». Adler por supuesto se refiere al rencor que Axl Rose todavía parece guardarle a Slash y que «te garantizo que ninguno de los dos sabría decirte por qué era». Para el batería se trata de algo que la banda debe a los fans, como ya ha comentado en otras ocasiones «acabemos nuestra carrera tocando juntos, al menos una vez».

Y mientras, el propio Slash simplemente ha comentado que se trata de «un honor»; Duff McKagan por su parte se limitó a retuitear el anuncio oficial. Otro que ha hablado más extensamente sobre el tema ha sido curiosamente el otro batería de la formación, Matt Sorum. «Espero que sí», dijo sobre la posibilidad de una reunión, «pero les toca a Slash y Axl arreglar las cosas».

El primer asalto, esto es la rumoreada actuación en el intermedio de la Superbowl 2012, ya sabemos que la banda lo ha perdido (será Madonna la encargada de amenizar el descanso). Veremos si en el Rock and Roll Hall of Fame hay más suerte, aunque lo más probable es que los cinco miembros originales solo coincidan en el mismo lugar, aunque está por ver también si Izzy Stradlin está por la labor de acercarse al evento. En cualquier caso, y si hipotéticamente los cinco se suben al escenario de Cleveland para un par de temas, muy bien tendrían que ir las cosas para que se diera la más mínima oportunidad de que algo más ocurriera, que al fin y al cabo es lo que la gente espera. El orgullo de Axl parece demasiado grande para que tire por la borda los tres lustros de gestación de «Chinese Democracy» y despida a su actual banda, a la que defiende a capa y espada en las redes sociales, por cierto, la última vez hace tan solo unos pocos días. Qué acabará ocurriendo nadie lo sabe, apuesto que ni siquiera todos los involucrados, pero yo por si acaso iría perdiendo la esperanza.

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