The Making of ‘The Downward Spiral’ (parte II)

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Hace unos días podíais leer aquí la primera parte de este artículo. Lo cierto es que la idea original era la de escribir un único artículo, pero lo que debería haber conformado una breve introducción fue tomando cada vez más entidad y longitud y finalmente decidimos su publicación partida. Probablemente muchos encuentren bastante más interesante esta segunda parte (o la tercera que llegará en unos días) que la primera, que estaba más centrada en mi experiencia personal con el disco. Y no les culpo. Pero para mí ambas tienen la misma importancia, porque entiendo que buena parte de la experiencia auditiva tiene que ver con las circunstancias que rodean la escucha. Y aquí cada uno tendrá la suya (y animo al lector a compartirla con el resto a través de los comentarios), así que ¿por qué la mía debería ser más interesante que las del resto? Ciertamente no lo es, pero como decía arriba necesitaba una introducción que justificara mi interés por el disco, que dejara claras mis motivaciones para dedicarle todo un artículo, y finalmente me quedó así. Queda en el lector la opción de leer una, otra o ambas partes.

Decíamos al final de la primera parte que Reznor se vio obligado a autocensurarse y finalmente no incluyó un tema que, descontextualizado, podía tomarse como una incitación al suicidio. Eso desde luego habría dotado de controversia al álbum. Pero si algo le sobraba a «TDS» era precisamente elementos para la controversia ya desde su concepción. Y no únicamente por su temática. Uno de los aspectos más controvertidos de la grabación y que ya en su momento se llevó bastante atención de los medios fue el lugar donde se llevó a cabo. Así que no descubriremos nada sobre el número 10050 de Cielo Drive en Los Angeles, donde estaba situada la casa en la que se llevaron a cabo los asesinatos de la familia Manson. Allí fue donde Reznor montó sus estudios Le Pig, la misma casa que puede verse en el videoclip de «Gave Up». La elección de la casa se debió a la casualidad, o al menos eso dijo Reznor en su momento, cuando aseguró en una entrevista que fue después de decidirse a ocupar la casa cuando se enteró de que era el escenario del asesinato de Sharon Tate: «Vi un montón de sitios, y ocurre que este era el que más me gustó». Al parecer la casa era lo suficientemente grande para montar un estudio de grabación y también lo suficientemente barata. Fue cuando ya había decidido mudarse allí cuando un amigo le comentó la historia de la casa, algo que confirmaron a través de las fotografías de un libro sobre los asesinatos: «Conseguimos el libro ‘Helter Skelter’ para ver si era el [mismo] sitio, y allí estaba la misma habitación, la misma puerta, la misma piscina». De alguna manera el ambiente que se respiraba allí debió de inspirar a Reznor -llegó a declarar que al principio cualquier pequeño ruido en la casa le hacía dar un salto-, porque además del nombre con el que bautizó el estudio (‘Le Pig’ en los créditos de «TDS» o simplemente ‘Pig’ en los de «Broken») hasta dos temas del disco llevaban en su título referencias a las pintadas con sangre que la familia Manson dejó en las paredes de la casa («March of the Pigs» y «Piggy»). Por supuesto que todo podría ser fruto de la casualidad, y de hecho Reznor siempre ha sido bastante ambiguo al respecto, pero en cualquier caso su encuentro fortuito con la hermana de Sharon Tate en el que esta le preguntó directamente si estaba explotando de alguna manera la muerte de la actriz fue para Reznor como una bofetada en la cara: «Por primera vez, todo el asunto me abofeteó en la cara. Dije ‘No, solo es por mi interés en el folclore americano’ […] Creo que hasta entonces no me había afectado, pero lo hizo entonces. Ella perdió a su hermana por un sinsentido, por una ignorancia que yo no quiero apoyar. Cuando me estaba hablando me di cuenta por vez primera: ‘¿Qué pasaría si fuese mi hermana?’ […] Fui a casa y lloré aquella noche. Me hizo ver que hay otro lado de las cosas, ¿sabes?». Estas palabras parecen confirmar la idea de que Reznor sí se inspiró en cierta manera en los asesinatos de Sharon Tate y sus amigos a manos de la familia Manson (no fueron los únicos, por la misma época White Zombie incluyeron en la introducción de uno de sus temas un sampling extraído de un documental sobre los asesinatos). Poco tiempo después la casa fue demolida, al parecer por presiones de los vecinos de la zona, hartos de que la casa se hubiera convertido en una especie de lugar de peregrinaje. Reznor vivió allí durante año y medio, tiempo durante el cual asegura que no era raro que al volver a dormir se encontrara flores o velas encendidas en la puerta. De todas maneras se dice que la puerta de la casa se salvó y fue instalada en las oficinas que el sello Nothing poseía en Nueva Orleans.

El impacto del disco fue enorme tras su edición. A ello contribuyó el clip de «March of the Pigs» que citábamos en la primera parte, pero sobre todo la actuación en el festival de Woodstock de aquel año. Reznor presentaba una banda totalmente renovada respecto a la época de «Pretty Hate Machine», formada por Robin Finck, Danny Lohner, Chris Vrenna y James Wooley. Esta formación se mantuvo más o menos inalterable hasta la época de «The Fragile», y podemos considerarla sin temor como la clásica de Nine Inch Nails Live. ¿Por qué cambió Reznor de banda cuando en los créditos de «Broken» reconocía la influencia de los músicos que le habían acompañado en directo en 1991? James Wooley como hemos dicho se mantendría en la era «TDS», al igual que Chris Vrenna que si bien no formaba parte de su banda de directo sí que había colaborado ya en «Broken». Pero probablemente el abandono de Richard Patrick para formar Filter tiene mucho que ver en ello. En las entrevistas de promoción de su primer álbum, Patrick afirmó que el hecho de que Reznor no permitiese a sus «compañeros» contribuir en la composición le animó a formar su propio proyecto. Posteriormente él haría algo parecido con Brian Liesegang, también antiguo colaborador de Reznor y que tras el debut de Filter, «Short Bus», abandonó la banda, aunque según parece su relación sigue siendo buena. En cualquier caso los Nine Inch Nails Live del «Self Destruct Tour» son los que todos los aficionados recuerdan. Y es que es imposible de olvidar esa impactante imagen, sobre todo la de un Robin Finck que, cubierto de barro al igual que el resto de la banda en su actuación de Woodstock, realmente acojonaba. Tal vez visto con perspectiva aquella imagen a medio camino entre el Goth y el Bondage no sea tan impactante. Y probablemente ni siquiera fuera excesivamente original, pero sí que era bastante novedosa a un nivel más mainstream, y permitió que se creara un halo de oscuridad alrededor de la banda que facilitó su ascenso por su evidente atractivo para todo un ejército de post-adolescentes buscando su identidad.

Algo más anecdótica aunque también digna de mención es la participación de Stephen Perkins, cuya batería puede escucharse convenientemente tratada en el tema «I Do Not Want This» y Adrian Belew, que participa en «Mr. Self Destruct» y «The Becoming». Parece que la experiencia le marcó al guitarrista de King Crimson: «Reznor es una persona con la que trabajar muy intrigante, pero eso pudo ayudar de alguna manera», declaró en una ocasión a la vez que alababa la capacidad de Reznor para combinar en provecho del producto final nueva y antigua tecnología.

Y es que el uso de la tecnología podría parecernos inherente para una banda como Nine Inch Nails, pero de hecho el acercamiento de Reznor en el estudio es bastante original. Aparte de utilizar loops de batería y diferentes filtros para manipular el sonido, Reznor grabó sesiones de entre veinte y veinticinco minutos de riffs improvisados de guitarra de los que luego entresacaría las partes que figurarían finalmente en el disco.

Todos estos detalles, incluyendo el tener una banda para el directo que no coincide con la de estudio, hacen que para mucha gente la música de Nine Inch Nails resulte fría e incluso «inorgánica». Una simple revisión del mismo concierto de Woodstock o del lanzamiento videográfico oficial «Closure» debería hacer cambiar de opinión a todos los reacios.

En la tercera y última parte de este artículo hablaremos de algunas curiosidades relacionadas con «The Downward Spiral». Pero eso será dentro de unos días.

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