Eddie Spaghetti + Mescaleros – Barcelona (Sala Valhalla 28-08-11)

A las 21:30 comenzaban su show Mescaleros. Tengo que decir que un servidor no les conocía de nada, pero no hay que ser muy listo tampoco para darse cuenta de que eran de Barcelona y no tenían nada que ver con Joe Strummer. Bien es cierto que tuvieron más afluencia de público que Eddie Spaghetti, de ahí la deducción anterior. Practicaban un sothern hard rock muy potente a pesar de ser un concierto acústico y venían presentando nuevo disco. Mención especial para el cantante, que tenía un chorro de voz potentísimo, y para el bajista, que no paró en todo el concierto de sorprender con poses extrañas y un dominio increíble de su instrumento. Un buen concierto que no me esperaba.

Turno para Eddie Spaghetti. 22:15 de la noche y todo el escenario ya bien recogidito con una sola banqueta en la mitad esperando a la gran estrella de la noche, que nada más aparecer en escena lo primero que hizo fue apartarla. Dejó bien claro que él no se iba a sentar. Tras una presentación en la que nos recordó que es el cantante de los Supersuckers (the best rock and roll band in the world) nos invitó a todos los presentes a que le dijéramos lo que queríamos que tocara, yo no salía de mi asombro, creyendo que era una broma, hasta que se lanzó el primero: ¡»Must’ve been high»!!!’ y se puso a tocarla de inmediato respondiéndole: «You want it?? You’ve got it my friend». Cosa que se repitió durante todo el show, al igual que la manera de acabar las canciones, siempre con tres golpes de guitarra y gritando a la vez cha-cha-cha, detalle que a pesar de hacerlo durante todo el concierto, siempre era recibido con enormes carcajadas y gritos por parte del público. La siguiente en caer fue «Dead in the water». Yo ya pensaba que iba a tocar el disco country de Supersuckers del tirón pero no, todavía se puso aún mejor la cosa cuando alguien le grito: «The evil powers of rock and roll»!!!. Eddie se extrañó un poco pero se puso a tocarla enseguida y además de una manera brillante sólo con su guitarra. La gente se calentó y ya empezó a sonar de todo: «Born with a tail», «Pretty fucked up», «Sleepy vampire», «Cocaine blues», vamos, lo que le daba la gana a los presentes, y siempre con el cha-cha-cha final.

Hasta que él ya vió que no le ibamos a dejar en paz y empezó a tocar canciones de su último disco «The sundowner», que es lo que había venido a presentar. Tocó tres o cuatro de éste y seguidamente nos presentó a su hijo Quattro de unos diez años de edad, el cual, ni corto ni perezoso se subió al escenario y nos tocó un tema él solo que debe estar incluido también en su último disco. Un momento increíble después del cual volvió a dejar paso a su padre para finalizar la noche ya y volver al puesto de merchandising (él era quien se encargaba de vender las camisetas y pintar bigotes a la gente por el módico precio de 50 centimos, con un amplio catálogo).

Y así nos fuimos para casa con la sensación de haber vivido uno de los conciertos más locos y emotivos de los últimos tiempos, y tengo que decir que no fuimos muchos los afortunados, pero el ambiente fue inmejorable. En poco más de una hora Eddie, el forajido más canalla de Arizona se ganó nuestros corazones (y Quattro también).

 

 

 

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