The Making of ‘The Downward Spiral’ (parte I)

Alrededor del año 1991 o 1992, en la edición española de una revista norteamericana de Heavy Metal, leí una pequeña referencia a Trent Reznor en relación a Axl Rose. El indomable vocalista, se decía, era gran fan de unos tales Nine Inch Nails, grupo liderado por el citado Reznor. Solamente por la fotografía que acompañaba al pequeño párrafo, en aquel momento de mi vida no me habría sentido demasiado atraído hacia su música. Pero como Axl, que como dijo una vez Lars Ulrich precisamente hablando sobre cómo el vocalista le descubrió a NIN, siempre iba un paso por delante del resto en estas cuestiones, sentí algo de curiosidad.

Aún así, no volví a pensar mucho en la banda. Al menos hasta el verano de 1994. Para entonces, recién publicado «The Downward Spiral», ya había podido leer alguna referencia más sobre el grupo. Entonces los veranos todavía eran largos, y a las muchas horas perdidas haciendo el vago por ahí sumaba las que aprovechaba visionando películas de serie B y otros programas grabados a altas horas de la noche anterior en La 2, que por aquella época era un verdadero oasis para los aficionados al cine. Una de aquellas noches tocó el programa especial que «Metrópolis» dedicaba de vez en cuando a descubrir nuevas bandas. Para mi sorpresa una de las elegidas era NIN. Tal vez en los Estados Unidos ya habían alcanzado cierto estatus, pero estábamos hablando de una banda totalmente desconocida por estos lares. El videoclip emitido no podía ser otro que «March of the Pigs», y debo decir que pocas veces antes me había sentido tan descolocado hacia un grupo. No tenía ni la más mínima idea de qué iba todo aquello, pero sabía que de alguna manera era lo que había estado esperando desde hacía tiempo. Tuve suerte y puede escuchar algunos temas más en un buen programa que emitía una pequeña cadena de radio. Ese agosto se celebraba el festival de Woodstock y otra cadena de radio, esta bastante más importante e infame, lo retransmitía en directo para España. Como buen-mal estudiante que era, yo tenía que hincar los codos para mis exámenes de septiembre, pero eso no fue obstáculo para que me pasara dos noches seguidas hasta ya de día pegado a la radio solo para escuchar los conciertos de Aerosmith y Metallica. Una de aquellas noches Nine Inch Nails, que actuaban también en el festival, se volverían a cruzar en mi existencia. O debería decir casi, porque en la radio no paraban de repetir que esperaban que les llegara la señal del concierto de Salt ‘n’ Pepa, pero que únicamente les estaban sirviendo la de NIN en otro escenario. ¡Aquellos jodidos idiotas prefierieron poner canciones de mierda durante una hora en lugar de dejarnos escuchar el legendario concierto de Reznor y compañía en Woodstock! Aún así a los pocos días ya me acerqué a mi tienda de discos para ver si podía conseguir «The Downward Spiral». Desconozco si en aquel momento el disco solo estaba disponible en España de importación, pero lo que sí sé es que mi copia tiene esa procedencia, por lo que tuve que esperar todavía unos días más para recibirlo. Pero mientras tanto me entretuve con el Halo 3 (aka «Head Like a Hole»), que sí estaba en la tienda y que de hecho fue mi primer contacto material con el universo NIN. En cualquier caso así es como finalmente «The Downward Spiral» entró en mi vida.

Es curioso, porque recuerdo mucho mejor los detalles previos a la consecución del disco que sus primeras escuchas. De hecho tengo otro recuerdo muy claro en este sentido: cuando un amigo pasó por mi casa y llegó a preguntarme si el CD estaba «jodido». Era un buen amigo, a pesar del lamentable comentario, pero eso da una idea de lo que podía significar un disco como aquel en aquellos momentos y en ciertos ambientes. Yo era el más «avanzado» de mis amigos en cuanto a música, había puesto el disco porque quería compartir todo aquello con él, y el tipo va y me sale con eso. De haber sido otra persona tendría que haberlo arreglado en la calle y con los puños…

Pero volvamos al asunto. Como os podéis imaginar, durante una larga temporada «The Downward Spiral» se convirtió en la banda sonora de mi vida. Afortunadamente no llegué a interiorizar el mensaje y la atmosfera deprimente y violenta que envuelve al disco, o en cualquier caso supongo que la canalicé como rabia adolescente contra el mundo (algo que habría ocurrido de todas maneras). Pero tantos años después de mi primer contacto con el disco, y aunque ya no lo escuche tan a menudo, mi curiosidad por saber cosas sobre cómo se grabó, en qué atmosfera y qué llevó a Reznor a publicar algo así todavía no está saciada. Tal es así que no hace tanto tiempo que me enteré de que, en realidad, «The Downward Spiral» es un disco conceptual, la historia de alguien (parece que los tintes autobiográficos son claros) que se cuestiona su mundo en esa espiral descendente de autodestrucción que le lleva finalmente a quitarse su propia vida. De hecho parece ser que existe un tema inédito titulado «Just Do It» que, a instancias del co-productor Flood, fue sustituido finalmente por «Big Man with a Gun», el último tema que se compuso para el disco cuando prácticamente estaba finalizado. Instar al suicidio no parecía una gran idea pocos años depués de los problemas legales sufridos por gente como Ozzy Osbourne o Judas Priest. De todo esto y más hablaremos en la segunda parte de este artículo, que podréis leer en unos días.

Comentarios

Comentarios