‘Natural Born Killers’ (‘Asesinos natos’, Oliver Stone 1994)

Cuando se estrenó «Asesinos natos» en 1994 recuerdo a mi hermano decirme «después de verla no sé si es una genialidad o una puta mierda». Y hoy, más de tres lustros después, sigo coincidiendo con él. Y la revisión en su «Director’s cut», en lugar de despejar mis dudas no ha hecho sino que acrecentarlas. Porque por un lado la historia de Quentin Tarantino -aunque en el guión definitivo a cargo de Oliver Stone junto a Dave Veloz y Richard Rutowski parece que queda poco rastro de la idea original del creador de «Pulp Fiction»- dejando de lado la parte violenta, es una ácida crítica contra un modelo televisivo que entonces podría parecernos exagerado, pero que no creo que esté muy lejos de lo que hoy vemos en nuestras televisiones por obra y gracia de pichabravas italianos. Pero por otra parte su estética de video clip de la MTV hija de su época y su montaje en algunas secuencias concretas sea quizás lo que peor ha envejecido con los años. Sin embargo y gracias a los avances tecnológicos, hoy en día somos capaces de apreciar en versión original -en su momento muchos no pudimos- las grandes interpretaciones que Stone logró para la película. Porque uno descubre que, como sospechaba, Tom Sizemore y Tommy Lee Jones hacen creíble su papel de hijosdeputa tarados; que Robert Downey Jr. sin sus adicciones podría haber sido mucho más grande, y eso que en ciertos momentos exagere su papel de vendedor de mierda hasta el límite, y que Woody Harrelson en la escena de la entrevista está tan bien que hasta uno se acaba creyendo que matar es lo que nos hace humanos. Eso sí, Juliette Lewis no es una de mis actrices favoritas, pero supongo que aquí no molesta demasiado.

Pero volviendo a lo negativo, quizás algo de lastre también se lo lleve la inserción de tantos pasajes musicales a lo largo del metraje. No es que tenga nada en contra de la selección que hizo Trent Reznor, más bien al contrario, pero tanta música intensifica todavía más esa sensación de estar viendo un larguísimo video clip. Y en algunos momentos la elección de temas, de tan obvia, resulta hasta sonrojante.

En definitiva, no sé si «Natural Born Killers» es una de las mejores o una de las peores películas de los últimos veinte años, pero lo que tengo claro es que Oliver Stone sabía cómo meter el dedo en el ojo a la sociedad norteamericana. Y simplemente por eso, bien merece un nuevo visionado.

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