‘Fatso’ de Arild Fröhlich, 2008

No todos los gordos son felices, y si no que se lo digan a nuestro director de contenidos. Hace un tiempo leí una reseña en la que hablaban de «Fatso» (Arild Fröhlich, 2008) como la versión noruega de «Algo pasa con Mary». Así que, predispuesto, me acerqué a la película en busca de un humor facilón. Nada más lejos de la realidad. «Fatso» es una acertadísima descripción de un gordo pajillero, Rino, cuya miserable existencia onanista se ve revolucionada por una compañera de piso impuesta por sus padres. Pueden imaginarse los presuntos lectores de este artículo que la partenaire de nuestro protagonista tiene una pegada que no es de este mundo, sino de ese mundo maravilloso donde abundan las putarracas cachondas llamado Suecia.

A partir de ahí comenzarán las nuevas desventuras de nuestro amigo el gordaco, unas desventuras nuevas, dado que ahora incluyen rubia, lo cual para cualquier aspirante a pagafantas es mejor que cascársela sin pensar en nadie. Como en la vida real -ya decía antes que esta es una película muy acertada en cuanto a la descripción de cualquier miserable que no folla-, Rino tiene a su amigo del alma, un pobre diablo de su calibre pero que para colmo de males intenta vender cierta imagen de triunfo porque alguna vez ha mojado el churro; esto, amigos míos, delata al miserable, que además de serlo es un gilipollas y un egoísta.

Lo cierto es que sí, «Fatso» es una comedia, solo que negra como el carbón, absolutamente predecible para cualquiera que no perdiese la virginidad antes de los 23 (o más) y divertida para el resto. Imprescindible joya de lo mucho y bueno que nos llega últimamente desde Escandinavia.

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