Public Image Limited – Barcelona (Fòrum, Primavera Sound 26-5-11)

Public Image Ltd. es John Lydon. A pesar de los extraordinarios talentos que han pasado por esta banda a lo largo de los años (Jah Wobble, John McGeogh de Siouxsie & The Banshees, Mike Joyce de The Smiths), la cara visible siempre ha sido el ex Sex Pistol. Y también es su dinero que él se ha gastado en la reunión de PIL. Dinero que ganó protagonizando un anuncio para mantequilla en la televisión británica, por lo que recibí más hostias mediáticas que en los viejos tiempos del Punk. El antiguo Mr Rotten no quiere la interferencia de discográficas u otros intermediarios, el «comeback» se lo monta él mismo sin patrocinios ni sello, todo financiado desde su propio bolsillo.

Tras la extática acogida de los primeros conciertos a finales del 2009 en su Inglaterra natal, el año pasado Lydon y su banda dieron una larga vuelta por el mundo (incluyendo actuaciones en el prestigioso Coachella Festival en California, el FIB 2010, un polémico concierto en Israel y una gira por los clubs de EEUU), y por lo visto le han cogido el gusanillo del directo de tal manera que en la actual temporada de festivales repiten.

La primera parada del 2011 es el Primavera Sound. Hay mucha expectativa delante el escenario Llevant. Un público variopinto está esperando al maestro de ceremonias: viejos punkies para ver si cae algún que otro tema pistolero (que no será el caso), fans de toda la vida (pocos) y jóvenes que han oído hablar del grupo gracias a los halagos de admiradores como Bloc Party, Feeder o Pearl Jam que hace poco publicaron su interpretación de la canción «Public Image».

Es con este mismo tema que PIL abren su concierto. Una elección acertada ya que fue el primer single del grupo tras la implosión de los Sex Pistols. Una tarjeta de visita y declaración de intenciones en toda regla, «Public Image» inicia el repaso de la larga trayectoria de los PIL activos desde 1978 hasta 1992. De su última época tocarán bien poco. Centran la actuación en las piezas destacadas de los primeros discos más «art rock» y menos convencionales que las últimas entregas. La gran sorpresa de la noche es la segunda canción, «Home». Es la primera vez desde la reunión que suena en directo, y los músicos necesitarán unos cuantos conciertos para quitarle el polvo. Lydon sobre todo se pierde en medio del tema y la acaba como puede. «Albatross» en cambio le sale impecable y da paso al primer hit de la noche, «This Is Not A Lovesong».

Lydon antes de salir de gira comentó en una entrevista que escogió a los miembros de la actual reencarnación de PIL no sólo por sus habilidades musicales, sino también por la química que había entre ellos. Lu Edmonds en la guitarra parece un druida enloquecido que de sus instrumentos (banjo de 12 cuerdas, mandolina eléctrica y otras frikadas) extrae un impresionante arsenal de ruidos, mientras Bruce Smith en la batería y el novato Scott Firth en el bajo se encargan de la sólida y a veces complicada base rítmica. «More bass» pide Lydon en el tema de cierre, «Religion», hasta que nos vibran los intestinos.

El mismísimo tío Johnny es un gran frontman que a pesar de apenas alejarse del pie de micro consigue captar la atención del público en todo momento. Su entrega es total, sobre todo en el tema «Death Disco» que habla de la muerte de su madre. Parece que el dolor que tiene escrito en la cara es real. En «Warrior» tacha la falta de participación del público de «horrible», y parece realmente preocupado. Poco motivo tiene para quejarse en «Bags» y «Chant» cuya mezcla entre Punk y New Wave hacen bailar a todo el recinto. Y cuando el cuarteto cierra el bis con «Rise» y la bailonga «Open Up» (el original es una colaboración de Lydon con Leftfield), nadie quiere que eso se acabe.

Pero el horario de un festival no permite improvisaciones, y tras 90 minutos de concierto PIL se despiden. Lydon, todavía en abrigo abrochado hasta arriba a pesar del calor, deja un público numeroso y satisfecho. Han faltado grandes canciones como «Seattle», «USLS 1», «Disappointed» o «Cruel» (un concierto de sala de PIL suele durar más de dos horas), pero ver a una leyenda como Lydon atacar sus canciones más emblemáticas durante hora y media ya ha sido todo un privilegio. Ahora sólo falta ver si se anima a grabar un nuevo disco.

Comentarios

Comentarios