‘Tom Petty & The Heartbreakers – Runnin’ Down a Dream’ de Peter Bogdanovich

Mucho se habló en el momento de su estreno de este documental dirigido por el cineasta Peter Bogdanovich, pero en lo que todos están de acuerdo es en que en la película queda bien claro que, por encima de todo, Tom Petty & The Heartbreakers son una verdadera banda, no el proyecto en solitario de un compositor/líder y otros cinco músicos a sueldo. Dado el estado actual de la música dudo mucho que vuelvan a surgir en el futuro estrellas del Rock de este calibre, y no por falta de talento sino por falta de oportunidades. Hoy en día, aparte del incómodo detalle de que es casi imposible llegar a un público masivo dedicándose al Rock, las discográficas no dejan que las carreras de los artistas se desarrollen, con lo que la cantidad de grupos prefabricados que duran tanto tiempo como lo que les cuesta dejar atras la pubertad a sus fans, alcanza niveles ridículos. Por ello creo que películas como esta son más que importantes desde su perspectiva pedagógica: algún día me gustaría poder enseñar a mis hijos, entre otras cosas, lo que era el Rock tal y como yo lo conocí.

Desde la perspectiva del aficionado, supongo que no hará falta ser el mayor fan de Tom Petty para disfrutar de «Runnin’ Down a Dream», pero está claro que para el que sí lo sea, las cuatro horas de metraje serán mucho más llevaderas y, sobre todo, mucho más emocionantes y emotivas. Resulta muy revelador ver cómo unos chicos de Gainesville, Florida, consiguen ganarse el favor del público hasta convertirse en verdaderas estrellas en su país -tras conquistar primero parte de Europa-, hasta el punto de que uno se mete tanto en la historia que es prácticamente imposible no acabar con los ojos húmedos en determinados momentos. Rupturas, muertes, desavenencias,… todo testimonio está aquí incluido, y eso es mérito también de Bogdanovich, que consigue que todos tengan voz y cada uno pueda contar su parte desde su perspectiva.

Probablemente nunca consigamos ver por aquí de gira a Tom Petty y sus Heartbreakers, y eso hace que personalmente la revisión de «Runnin’ Down a Dream» se me haga bastante agridulce -sobre todo cuando recuerdo la anulación de un viaje a Estados Unidos en el que iba a ser testigo por fin de uno de sus conciertos-. Pero nunca me cansaré de volver a una historia que por encima de todo me hace sentir vivo.

 

 

Comentarios

Comentarios