The Jim Jones Revue – Zaragoza (La Casa del Loco, 13-5-11)

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The Jim Jones Revue se presentaron el pasado viernes en Zaragoza por primera vez en su corta pero intensa carrera, ante un expectante público que, si bien no abarrotaba La Casa del Loco, sí que conformaba una buena entrada. Y aunque se mueven perfectamente en escenarios grandes como demostraron el año pasado con su participación en el Azkena Rock Festival, es en las distancias cortas de los pequeños clubs donde mejor se mueve una banda de sus características. Rompe tímpanos, disloca caderas, Jim Jones es una especie de tahur del salvaje oeste arropado por una banda de imponente imagen y mejor capacidad para practicar el Rock ‘n’ Roll directo y sin concesiones. Si alguien tuviera que hacer una definición de lo que es el Rock ‘n’ Roll salvaje y primitivo, esa sin duda tendría que llevar una foto de The Jim Jones Revue: imagen, actitud, sudor y ante todo canciones, todo ello a un atronador volumen. La entrega de la sudorosa banda durante una hora y cuarto consigue la participación de un público que, aunque un poco pasivo al comienzo, va entrando en calor con el paso de las canciones hasta acabar completamente rendido a Jim Jones en su faceta de predicador del Rock. El efecto contrario parece verse en la propia banda, cuyos componentes si bien aguantan perfectamente el envite, acaban el concierto un poco más estáticos que al comienzo. No es de extrañar, es imposible mantener ese nivel de salvajismo durante todo el concierto. Y para muestra un botón: este que escribe estuvo a punto de llevarse más de un guitarrazo en la cabeza ante los arrebatos descontrolados de un Rupert Orton que, por otra parte, además de agitar su instrumento de un lado a otro es una bestia con las seis cuerdas. De hecho se trata de la primera vez que veo cómo el público va retrocediendo desde la primera fila hasta dejar un espacio de «seguridad» con el escenario (para aquellos que no conozcan la sala, el escenario de La Casa del Loco se alza aproximadamente a un metro del suelo). Así la banda va descargando con furia los temas de sus dos únicos discos, con un Jim Jones luchando con la respuesta de un público que parece no entender demasiado su discurso. Para algunos demasiado corto, para otros demasiado intenso, está claro que tras la descomunal descarga de la banda había división de opiniones, aunque la balanza se decantaba claramente hacia lo positivo. Opinión a la que yo también me uno, por si no había quedado lo suficientemente claro.

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