¿Cuándo se convirtió el Metal en una música de nenazas?

Supongo que me volverá a caer la del pulpo con lo que voy a decir, pero el Heavy Metal ya no es lo que era. Corro el riesgo de que me llamen además abuelo cebolleta, pero creo que muchos corroborarán lo que digo. Cuando yo vi a Megadeth por primera vez, entre el público había sujetos que realmente acojonaban; la última vez que vi a los de Mustaine, allí lo que había era adolescentes granujientos con pinta de jugadores de rol y maduros con incipiente calvicie – o con calvicie a secas- con chalecos roídos de mangas recortadas que tenían pinta de llevar apolillados en un altillo varios lustros. Por cierto, un tema que me tiene intrigado desde hace tiempo: ¿por qué en todos los conciertos, festivales, etc., que hay gente con camisetas de Deep Purple son siempre calvos? Una pregunta que lanzo al aire.

El caso es que todo esto viene por la noticia aparecida en La Opinión A Coruña.es, «Dejan de hacer cola para Slayer al ver que son los únicos», acompañada de una fotografía de tres pardillos a la entrada del recinto. Uno podría creer que la noticia es de coña, pero va a resultar que no. Estas cosas me recuerdan a cuando el informativo de las 3 de la tarde con Lourdes Maldonado hace una conexión en directo con la entrada del recinto de turno donde van a actuar Tokio Hotel, Shakira o cualquier otra morralla, con abundantes niñas que rozan la adolescencia (en ocasiones acompañadas por padres o madres que mejor harían en darles una buena hostia en toda la jeta), y que en el mejor de los casos «solo» llevan allí apostadas un par de días. Es como la histeria con las entradas para ver a AC/DC o The Rolling Stones. Me parece de puta madre que gente que no sabría ni distinguir a Keith Richards en una rueda de reconocimiento con algunos muñecos de Jim Henson como sospechosos junto a él, quiera ver uno de sus conciertos para comentarlo en la «ofi» a la mañana siguiente. Pero esto, amigos, está devaluando el Rock. Aparte de que si no se trata de «leyendas», no se acerca a las salas ni el tato.

Pero nuevamente vuelvo a divagar. Lo que yo quería decir es que en los 80, los fans de Slayer se habrían pasado 3 días… pero en el bar más cercano poniéndose hasta las tabas de kalimotxo, e incluso alguno habría intentado escandalizar a las viejas camino de misa con alguna salva al diablo. Comportamiento mucho más mongólico, sí, pero mucho más divertido, dónde va a parar.

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