Doctor Explosión no hablan con frases hechas

«Escuchar música digital es como que te guste el vino y beber Don Simón» -Jorge Explosión-

Doctor Explosión acaban de editar su nuevo disco, «Hablaban con frases hechas». Para saber qué hay detrás de uno de los mejores títulos de discos en castellano que se recuerdan, concertamos una entrevista telefónica con Jorge Explosión. La sorpresa fue que, al descolgar el aparato esa tarde de lunes, nos informaron de que teníamos también a Pibli, batería del trío, dispuesto a turnarse en las respuestas. Finalmente y sin darnos cuenta vacíamos todo el cuestionario con Jorge, así que tuvimos que improvisar con Pibli algunas preguntas más. El resultado de la conversación con ambos es el que sigue.

– La primera pregunta es quizás un poco obvia pero ¿quiénes son los que «hablan con frases hechas»? Creo que hay cierta historia detrás del título ¿verdad?

– Bueno, detrás de todo título hay una historia, eso está claro (risas). Este no iba a ser menos. Con frases hechas podemos hablar todos en un momento dado, pero yo creo que se trata de adaptar el lenguaje a tu forma de ser para no caer en eso, contar cosas en las que te impliques y te expongas de forma verídica y directa para no caer en tópicos ni en frases hechas. Pero también es una crítica a esas letras un poco sosainas que estamos hartos de ver en grupos que no dicen nada, que son frase tras frase que te las esperas ya, porque sabes que van a rimar… pero en realidad todos podemos hablar con frases hechas. De hecho las frases hechas tienen su gracia, pero hay que utilizarlas con cuentagotas y mezclándolas con cosas tuyas de tu propia cosecha. Luego también el título surgió por un colega que estaba en una especie de bar un poco «trendy» donde tenían colgado un Warhol y todo. Tenía una novia maquilladora y el tío mientras esperaba a su novia se hizo un porro y lo echaron del bar, y mientras me contaba la anécdota me decía «joder, estaba aquello lleno de gente que hablaban con frases hechas» (risas). Me hizo mogollón de gracia y dije «¡joder qué título más cojonudo!».

– Sí, la verdad es que a mí me gusta mucho el título.

– Sí, y da mucho juego porque entraña como un misterio, lo que preguntaste tú, «¿quién habla con frases hechas?». Y también es un juego con la portada… Yo creo que lo más importante de un grupo es que tengan su propio sonido y un poco pues esas producciones que no dejan de ser impersonales o un producto en el que crean a un grupo su imagen y le crean su sonido… un poco quería ir por ahí, hacer un pequeño guiño cachondo.

– (En este momento me interrumpe: «perdona, me está llamando precisamente el de las frases hechas» me dice) Te decía que cómo fue la grabación ¿Influye el hecho de que el grupo tenga un estudio propio?

– ¿Influye en qué sentido?

– De cara a enfocar el disco de una manera o de otra supongo.

– No, no… influye en que te da más comodidad o que te da la facilidad de poder cantar la canción cuando realmente te sientas más inspirado. Sobre todo a mí me gusta grabarme la voz a mí mismo, situarme el micro al lado del panel de mandos del grabador y no tener la presión de estar cantando con otro delante. En ese sentido sí que me mola mogollón tener mi estudio porque sé cuándo se saca la mejor toma, puedo experimentar con mi voz… si tengo a otra persona delante igual me corto un poco más.

– Más tranquilidad digamos.

– Sí.

– Además tengo entendido que es uno de los mejores estudios analógicos de Europa.

– Bueno, la verdad es que están viniendo un montón de grupos de todo el mundo y en ese sentido sí que se está convirtiendo en un referente de cierto tipo de grupos o de cierto tipo de sonido. Aunque a mí me gusta trabajar con todo tipo de artistas. Me gusta poder aportar… a lo mejor un artista que no me gusta mucho lo que hace, o a lo mejor la forma en la que lo hace, poder vestirlo de una forma en que me guste un poco más y a él también. En ese sentido he trabajado con muchos artistas muy dispares. Pues yo qué sé, he trabajado desde bandas de garage super underground, a grupos más mainstream tipo Jaime Urrutia o… (vuelve a recibir una llamada en su móvil) espera, voy a apagar el puto móvil que me tienen frito a llamadas. (Continúa tras apagar el móvil) Yo concedo mucha importancia al sonido en las producciones, aparte de que a veces también trabajo en los arreglos de las canciones con los grupos, o las estructuras de las canciones si es que hace falta, si no hace falta no. Pero me gusta eso, aportar en el sonido algo que haga que el artista se inspire más a la hora de interpretar las canciones y que yo a la vez me sienta más contento con el trabajo. Esa es un poco la función. No quiero tener un estudio para trabajar solo con grupos de garage o con grupos de rockabilly, que por cierto me encantan las dos cosas, pero también me atrae el reto, como fue el disco de Jaime Urrutia, de poder aportarle un algo que él se sienta contento y yo también. Intentar encontrar un punto de encuentro, y eso es muy interesante.

– A pesar de los tiempos que corren ¿tú crees que tiene sentido hoy en día continuar con lo analógico, el vinilo y todo esto?

– Hombre, no se trata de una cuestión de sentido, se trata de una cuestión de que suena mejor. Lo que no tiene sentido es hacer grabaciones que suenen peor, ¿no?

– Sí, totalmente de acuerdo.

– A ver, hay que reconocer las bondades de la era digital. Los equipos digitales lo que permiten es que cualquier usuario en su casa por muy poco dinero o por nada pueda realizar su grabación. Pero si lo que tenemos que hablar es de la calidad de esta grabación, pues entonces los equipos digitales es donde pierden en comparación con los analógicos. Estamos hablando de equipos de muchísimo dinero: de micros Neumann o Telephunken de 10.000 euros, de compresores Hardchild de 30.000 euros, de previos Telephunken, de grabadores Studer, de reverb EMT que miden dos metros y medio de largo y pesan 400 kilos (hay que llevarlos entre cuatro personas)… y claro, esto es impensable para un chaval que sí, que lo puede hacer en Protools, que no va a tener la misma calidad, pero sí que tiene a mano una herramienta super creativa. Pero cuando ya lo que buscas es otro sonido con otra textura y otros matices, más calidad es el mundo analógico. Y luego a la hora de la discusión eterna o sempiterna de vinilo contra CD realmente la música en digital, en CD, a mí me fríe los oídos. Cuando llevo ya una hora y pico escuchando música digital estoy saturado. La música en vinilo o en cinta analógica es mucho más cálida y mucho más agradable y tiene una envolvencia y una musicalidad mayor. Y de ello soy consciente en el estudio mismamente cuando tengo que pasar al final el master, volcarlo a un CD tanto la cinta de un cuarto donde está la mezcla como el CD, pues es que hay una diferencia abismal. Tú cuando reproduces el master en una cinta de un cuarto en una máquina Telephunken M15 eso suena con una envolvencia y una calidez que se te caen los cojones al suelo directamente. Y cuando escuchas en digital lo mismo exactamente dices «bueno, va». Te deja un poco la picha floja (risas). Y es que eso es así, no se trata de defender cuestiones bizantinas ni nada.

– Te comentaba esto porque el otro día en El País una columna de Diego Manrique decía que los interesados en el vinilo somos como una especie de secta, que parece que estemos intentando vender la imagen de que somos la salvación de la industria discográfica cuando realmente somos cuatro. No sé cuánta razón tiene, pero bueno.

– Hombre yo creo que es una cuestión de calidad de vida. Es como decir «me gusta el vino la hostia; tengo una bodega llena de bricks de Don Simón que te cagas». Pues no. Si te gusta el vino te comprarás tus reservas… esto es lo mismo. Si estás comprando Don Simón no puedes hablar de vino. Sí, sabe a vino pero… igual es una comparación un poco exagerada pero bueno (risas).

– No, pero yo creo que es muy válida también. Volviendo al nuevo disco, dejas bastante claro tu gusto por Los Brincos, no solo por el cover de «Renacerá», sino que también se ve en en otras canciones como «Hoy una vez más» o «¿Quién quiere lo que tuvo ayer?».

– Hombre, es que son un referente. Yo cuando me tengo que enfrentar a resolver lo que son canciones beat en castellano, cosa que hasta ahora no había hecho, porque si te fijas siempre habíamos hecho en castellano canciones más gamberras. Pero siempre las que hacíamos así más beat las hacíamos en inglés, porque no había una forma de saber resolverlas. Entonces esta vez que me he enfrentado de una forma así muy espontánea, con este disco, me ha salido la vena Brincos espontáneamente. Ha sido mi forma de tirar… son un referente y para mí son una influencia grande, sobre todo un referente de cómo hacer las cosas de una forma. Yo creo que «Mejor» es una de las canciones más emocionantes escritas en castellano, y creo que la gracia de esa canción y de Los Brincos en general es su sencillez y la sencillez de los temas que abordan y de las composiciones y la gran carga de emoción que tienen.

– «Renacerá» de hecho ya había sido versioneada anteriormente por grupos como Los Buges o Aneurol 50…

– Sí. Yo por ejemplo me inspiré en Los Buges. Osea, no para hacer la canción, sino que la primera vez que se la vi tocar a Los Buges dije «¡joder qué buena chaval, yo quiero hacer esta!», y hace dos veranos estábamos tocando en Sevilla y en la prueba de sonido me dio por tocarla y ese fue el primer día que la tocamos. Empezamos el concierto con «Renacerá» y la ensayamos en la prueba. Una canción que me parece buenísima. A lo mejor es un poco predecible pero no sé, me gustaba mucho y no valoré lo original que pudiese resultar, simplemente que me apetecía hacerla sin más.

– Entonces no la habéis enfocado teniendo en cuenta otras versiones anteriores, simplemente habéis hecho la vuestra y ya está.

– Sí.

– También se ve una mayor intención en cuanto a las letras, como en «Una vez más». ¿Qué diferencias crees que hay entre este disco y «Chupa aquí» por ejemplo.

– Hay muchas diferencias, pero las letras por ejemplo en este disco son en castellano, están muy trabajadas… siempre busco un equilibrio entre el contenido o la introspección de mis cosas, pero a la vez tampoco quiero ser un tío coñazo contando «brasas» a nadie (risas). Me gusta contar las cosas así un poco deslabazadamente, y me gusta que las letras también tengan un componente estético, que queden bien en la canción. A veces pues no es fácil. Porque siempre que vas a cantar en castellano te van a entender y siempre corres el riesgo de que no escuches la canción y escuches demasiado la letra. Es una cosa que pasa siempre en castellano, ¿no? Es difícil resolver eso. También te estás implicando más y no hay que parecer excesivamente idiota (risas) porque como te entienden y eso…

– Ni hablar con frases hechas, ¿no?

– Exacto. O en la justa medida. Yo creo que hay muchos letristas que siguen una fórmula. Un día hacía la coña con un colega, meter un refrán y acto seguido algo que no tenga nada que ver. Por ejemplo podría cantar una así: (se pone a canturrear) no por mucho madrugar amanece más temprano, te veré con otro tipo de la mano. (risas). Es lo típico, cómo hacer una canción de estas ¿sabes? Te pueden salir cincuenta mil. Coges un refrán le pegas otra frase detrás… ¿pero eso realmente está contando algo de ti? No, me parece una cosa super facilona y megachunga. Pero luego es lo que a la gente le gusta en el fondo.

– Supongo que a la mayoría de la gente sí.

– Pero no sé. A mí si tuviese que citar grupos… a mí me influyeron mucho a principios de los 80 la explosión de grupos que hubo en España, y me parece que todos esos grupos a partir de mediados de lo 80 se me desmoronaron totalmente. Perdieron frescura, perdieron contenido, se hicieron más producto y más negocio. Pero cuando tenía 13 años flipé con Las Vulpes, flipé con el primer LP de Siniestro Total, flipé con Golpes Bajos, Ilegales,… creo que esos eran letristas muy buenos. Otro letrista muy bueno es Jaime Urrutia. Ya más hacia atras Los Brincos, Micky y Los Tonys, Los Salvajes, aunque quizás las letras de Los Salvajes sonasen un poco más pueriles, un poco más… de coña, ¿no? Con esas expresiones de «más quise yo lograr tu amor» que eran típicas de esos grupos, que sonaban muy rimbombantes, pero a la vez no sonaban naturales. Los Brincos eran mucho más naturales en ese sentido. Y esas son un poco mis influencias o la gente que me parece buena escribiendo en castellano. Y luego encima es que he tenido la suerte de trabajar con muchos de esos artistas en el estudio como productor o como técnico o como amigo simplemente, y eso también a lo mejor me ha hecho querer tirar cada vez más por ahí.  

– Hay armónicas en dos de las canciones, que más que estrictamente garageras, son un poco como muy Bob Dylan ¿no?

– Sí. Yo con 17 años era un «flipao» de Bob Dylan de la hostia. Con una acústica y una armónica y estaba todo el día con los primeros discos en acústico y siempre fue una gran influencia. De hecho hace años ya hice repertorios en acústico con armónica nada más y me encanta el folk, el folk-beat y el folk-rock. En el estudio he ido cada vez más metiendo armónicas en grabaciones de artistas y he tocado armónica en discos de mogollón de gente que ha venido a grabar: discos de Holy Golighty, de Ludella Black, de los Peptones, de… yo qué sé, de cantidad. Al final también en el disco de Doctor Explosión tenía que meter algo de armónica. Por ejemplo en «Hoy una vez más», que a lo mejor no te lo esperas, hay una armónica. Creo que el solo lleva muy bien la emoción melancólica de la canción. El sonido de la armónica es muy melancólica también y le pegaba. Al final el solo que se quedó fue el de la maqueta, como la toma de voz. La toma de voz está hecha con un micro «mierdero» tres minutos después de terminar la letra un día de resaca y tal. Y esa es la que se ha quedado y la de armónica también. Cuando se la enseñé a Pibli se sorprendió muchísimo y además lo dijo «no tío, pero aquí armónica no». Y después de oírla unas cuantas veces me dijo «sí tío, me mola mogollón esa armónica». Y no volví ni a hacer otro solo ni a hacer otra toma de voz.

– Además de los cortes más beat hay también otros más punk como «Te delatas», o «Autodestrucción». Pero quizá es «No puedo reírme» la que más recuerda a «El loco mundo de los jóvenes» con un sonido de voz muy a lo Billy Childish…

– Sí, tiene un punto muy a lo Billy Childish en la voz. Y muy agresivo en esa forma de cantar. Y luego la letra tiene una actitud… la hice pensando en un chaval que conozco un poco de vista, pero era como arrojar un hacha a esa generación New Age, un poco flipados con el buen rollo, el café Ibiza y la cultura zen, pero que en el fondo,… en realidad no lo acabo de ver.

– Que están un poco vacíos digamos.

– Sí es como… que a ver, yo no soy nadie para meterme con las aspiraciones espirituales de nadie ni de ninguna generación, pero es un poco una percepción personal. Son gente que conozco a lo mejor y que veo que vienen de una cultura un poco más pija y que a lo mejor buscan una justificación existencial… En concreto en la persona que me inspiré para hacer esa letra es una persona que cuando te cuenta las cosas te lo cuenta como un poco desapasionado, que ves que es algo pusilánime o falso. No veo un convencimiento. Por eso es muy centrado en esa persona en concreto, no quiero extenderme a hacerlo general a todo el mundo. Y entonces por eso empecé la letra diciendo «caminando despacio se te ve llegar…» porque caminar despacio es como falta de vigor, ¿no? Es un poco como esta persona cuando te da la mano, que no te aprieta la mano. Y por eso quería expresarlo de esa manera.

– ¿Qué feedback de la gente estáis teniendo con los nuevos temas?

– Hoy nos hacía una entrevista un tío de una revista de Barcelona que me decía que era fan del grupo desde hace muchos años, y me ha dicho que este es su disco favorito, que le ha gustado mucho. Y también mucha gente… fíjate, la de «No puedo reírme» que es una canción que dudamos hasta de meter en el disco, para nosotros una canción más de relleno al final está gustando mucho a la gente. Luego también hay gente que se sorprende con las canciones tipo «Hoy una vez más» o «¿Quién quiere lo que tuvo ayer? Yo creo que es un disco que… yo lo veo un poco escépticamente porque es un disco que compusimos y grabamos en solo un mes y fue un poco aquí te pillo aquí te mato, y de esto ya ha pasado un año, lo terminamos en abril del año pasado. Por esa espontaneidad e inmediatez con que se hizo el disco parece como que es algo ajeno a ti. A lo mejor es un disco más de Doctor Explosion que otros o no sé. Pero yo lo veo un poco como desde fuera. No estoy ahí «¡buah! ¡este es el mejor disco que he hecho en mi vida!». No sé, lo veo un poco como «coño, este disco que hicimos parece que le gusta a la gente». Me sorprende un poco. Hoy cuando me han dado el CD he dicho «¡Hostia! el CD este que hicimos». Parece un poco… extraño. Un disco que surgió un poco como «pum pum pum». Era la idea, «vamos a hacer un disco en un mes, a ver qué sale». Otros discos igual los trabajas más, y las canciones las tocas en directo antes de grabarlas, y esto no, fue todo como muy improvisado y ahora tenemos que ensayar para aprendérnoslas, es al revés (risas).

– Curioso… una pregunta quizás un poco estúpida ¿quién es ese señor de Granollers que se viste por los pies?

– Es un personaje un poco idealizado que en el fondo era en parte como hablar como de mí en tercera persona. Como una especie de idealización. Cuando dice que en realidad no es de Granollers, pero nunca dará su brazo a torcer es como una negación de la realidad que es como la idealización máxima. Es la actitud por la actitud. Me da igual, no soy de Granollers en el fondo, pero me la suda porque voy a seguir diciendo toda mi vida que soy de Granollers. En realidad también implica un sentimiento de tristeza, de negación de la realidad. Es una canción un poco encriptada, con muchos mensajes secretos hacia mí mismo. Pero lo guay es que en el fondo, aunque eso solo tiene sentido para mí, aparte tiene un juego estético que es como muy surrealista y pop art. Me mola que esté también enmarcada en Barcelona, me recuerda un poco a Los Negativos por esas letras tan chulas que hacían en el «Picnic Caleidoscópico» que tenían también ese toque surrealista absurdo, aunque luego la canción estéticamente esté más cercana a Juan y Junior, en cuanto a la forma de cantarla, y a los Who ¿no? Por ahí van un poco los tiros.

A continuación nos despedimos de Jorge, que nos informa de que es Pibli, batería de la banda, el que va a despedir la entrevista.

– Hola Pibli. Hemos agotado las preguntas, pero voy a improvisar alguna a partir de lo que me ha contado Jorge. Me ha explicado que el disco lo grabásteis hace como un año, en un mes y tal… ¿cómo surgió la idea de grabar un disco así tan rápido?

– Pues la idea se remonta un poco a cuando hicimos el anterior, «Chupa aquí». La idea era sacar el «Chupa aquí » y sacar otro disco rápido. Como antes de «Chupa aquí» llevábamos varios años sin hacer nada fue en plan «hacemos este disco, nos ponemos de nuevo en la lanzadera y hacemos otro rápido». Así fue como surgió un poco la idea. Lo que pasa es que luego nos hicimos un poco los remolones hasta que un día nos dijo el manager «venga tíos, poneros un poco las pilas». Y nos tuvimos que poner ahí en mes, mes y algo… pero surgió todo desde la improvisación. Teníamos muy poco material: había una canción que sí que estaba, otra era un riff de aquí, una melodía de allí… y fue un poco colocar los micrófonos, primero hacer el sonido que queríamos y a partir de ahí empezar a trabajar.

– Osea, un disco muy espontáneo.

– Sí sí sí. A lo mejor trabajas las canciones durante un tiempo y habría sido una cosa distinta, pero fue en plan «esto nos mola, p’alante». Improvisación total. Incluso la canción que sale de single, «¿Quién quiere lo que tuvo ayer?», esa está tocada por tocar algo en el local, estábamos tocando el bajista y yo en plan los Who, y Jorge desde la cabina se sumó y acabó saliendo una canción con esa toma. Pudimos construir encima una estrofa, una melodía y un estribillo. Delirante.

– ¿Tú también ves el disco ahora como con cierta lejanía? ¿Como si fuera algo ajeno?

– En parte sí porque fue todo como tan intenso y tan concentrado que ahora lo ves un poco como con distancia. Dices «joder, fuimos capaces de hacer eso». Pero bueno, es también un poco… todo, al ser un disco entero en castellano, es un disco diferente en general. A veces me sorprende, canciones como por ejemplo «Autodestrucción» que a mí me encanta dices «joder, ¿hicimos esto nosotros?». No pensaba que pudiéramos ser capaces, no sé.

– Vamos, que lo ves con cierta lejanía pero a la vez te sorprende.

– Sí, un poco también a la expectativa. Tengo curiosidad por ver cómo reacciona la gente.

– Sí, porque la gira comienza el 2 de abril ¿no?

– Sí, el 2 de abril en Miranda de Ebro.

– Pero me comentaba Jorge que la gente parece que está respondiendo muy bien al disco, que incluso hay gente que dice que es su disco preferido de Doctor Explosión.

– Sí, hay mucha gente que le gusta más el anterior, que es de los mejores del grupo… a ver, a ver cómo reaccionan.

– Vamos, con unas ganas locas de salir a tocarlo, ¿no?

– Sí sí sí, para mí es lo más grande que hay: meterte en una furgoneta y arrancar por ahí. No hay mejor vida. Vamos a estar todo este año y el que viene dando guerra por el mundo.

– A Jorge no le he preguntado por la versión de «Blue Monday», una canción que ya tocábais antes en directo ¿verdad?

– Sí, desde hace unos años.

– La gente que os conozca evidentemente no se va a sorprender ya, pero es un poco, a priori, alejado de vuestro sonido lo de New Order ¿no?

– Ahí está un poco la gracia, hacerla nuestra. Creo que esto fue idea de Jorge. Este disco creo que él lo tenía de la época, de cuando salió, y yo me acuerdo que fue un día al local y propuso la canción. Y me acuerdo de la primera vez que la ensayamos y fue en plan «hostia, sí sí sí sí» (risas). La gente se sorprende, «¿qué hacen estos tocando una de New Order?». Pero la llevamos un poco a nuestro terreno y yo creo que funciona bastante bien.

– No, la verdad es que suena bien. Además, que te puede gustar o no ese rollo, pero hay que reconocer que es un clásico. No tengo muchas más preguntas preparadas para ti, ¿quieres añadir algo para nuestros lectores?

– Daros las gracias a vosotros por pensar en nosotros y a la gente que escuchen el disco y juzguen.

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