‘Vida’, las divagaciones de Keith Richards

3.6/5 - (39 votos)

Después de leer «Vida», uno tiene la sensación de que Keith Richards amaga pero no golpea. Y que no se me malinterprete, porque la obra es altamente disfrutable, pero el modo en el que Keef va contando sus vivencias es algo difuso. Richards nunca entra al detalle en los momentos más escabrosos, aunque desde luego tampoco los obvia ni intenta endulzarlos. Y una obra que, saltándose toda lógica temporal, comienza contando uno de los episodios más esperpénticos de la historia del Rock como la detención en la América profunda de Richards, Ron Wood y compañía, es imposible que defraude.

Pero según lo veo yo, «Vida» es más bien el relato de una serie de anécdotas como las que te contaría un colega delante de unas cervezas. Richards se extiende en datos accesorios que, al contrario de lo que podría parecer a primera vista, dan mucha amenidad a la obra. Supongo que, con buen criterio, Richards decidió que la mayoría de historias que deberían relatarse ya habían sido contadas por doquier anteriormente y que no tendría demasiado sentido volver a hacerlo. Por ello no es extraño que en sus divagaciones, el guitarrista que redefinió el Rock and Roll, prefiera explicar la afinación abierta que se convirtió en una de las señas de identidad de su música o simplemente se ventile el tema de sus supuestos cambios de sangre en un único párrafo. Los testimonios de personas cercanas que salpican de vez en cuando el texto son además muy enriquecedores.

Y todo esto me parece uno de los grandes aciertos de «Vida», porque es una obra que uno se la cree. Y es que es habitual que leyendo otras autobiografías de estrellas del Rock, uno se sienta cuando menos suspicaz al leer con todo lujo de detalles y fechas las anécdotas de personajes con graves problemas de drogadicción o alcoholismo en los momentos que tan bien reconstruyen. Y por encima de todo, que Keith parece honesto, a veces incluso hasta visceral, y opina con el corazón.

«Vida» encantará sobre todo a los que ya hayan devorado otras biografías de Richards o la de Ron Wood, pero sobre todo es un pedazo de la historia del Rock que ahora, ya podemos contrastar.

 

 

Comentarios

Comentarios