‘Bottom’ (‘La pareja Basura’)

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Entre finales de los años setenta y primeros de los ochenta fuimos testigos de algunas series televisivas que han alcanzado el estatus de legendarias. No vamos a entrar ahora en todas ellas, pero centrándonos en las de humor, resulta curioso que la mayoría de comedias de situación (sit-coms) que entonces se consumían en nuestro país fueran de factura británica. Sin embargo desde mediados de los 80 fueron ganado terreno las series norteamericanas, mucho más edulcoradas y familiares, y desde luego sin tanta mala hostia como las británicas, mucho más ácidas y pasadas de vueltas por regla general. Por supuesto habría que matizar, ya que ni todas las series británicas eran tan buenas o tan irreverentes ni todas las norteamericanas un coñazo inofensivo.

Pero es un hecho que en nuestras televisiones cada vez fueron más las segundas y menos las primeras (y gracias a dios todavía no se había dado la explosión de las horrendas series nacionales). Así, a comienzos de los noventa, una serie como «Bottom», o «La Pareja Basura» en la traducción emitida en España por Canal +, era ya una especie de rara avis. Mucho más si tenemos en cuenta su contenido. A saber, dos pervertidos supuestamente amigos que comparten piso y que se pasan la vida pensando en cómo sobrevivir sin un duro en el bolsillo cuando la máxima de sus aspiraciones es conseguir echar un polvo. Algo que no consiguen a lo largo de toda la serie, vaya.

A lo largo de tres temporadas a la razón de seis capítulos cada una (en España creo recordar que solo llegaron a emitirse las dos primeras), Richie y Eddie (de apellido Hitler, por cierto), personajes encarnados por Rik Mayall y Adrian Edmondson, pasean sus miserias tanto vitales como de espíritu en una espiral de masturbaciones, violencia gratuita, babosismo y suciedad que difícilmente tienen parangón en la televisión moderna. No hay más que recordar el capítulo en el que Richie engaña a Eddie para que abandone el piso y así poder masturbarse a placer viendo algún cutre concurso de misses, siendo descubierto poco después por su compañero de piso con el pantalón en los tobillos y calentando su mano derecha para la sesión de amor propio. O cuando descubren a un desgraciado que ha entrado a robar y le dan una somanta de hostias con una sartén para después atarlo al techo con cinta adhesiva. De vez en cuando aparecen secundarios de lujo, como los amigos de Eddie, Spudgun y Dave el Erizo, que odian a Richie. Y en verdad que nadie les culpa, porque a pesar de su aspecto de homeless tienen razón en que Richie es todo un asqueroso salido al que nadie en su sano juicio daría su espalda por temor a que hiciera suya aquella máxima de «en época de guerra cualquier agujero es trinchera».

«Bottom» se ha convertido, al menos en nuestro país, en una serie de culto alimentado además de por su contenido por la procedencia de sus protagonistas, que muchos recordarán sobre todo por «The Young Ones». Para los interesados os recomiendo la entrada que sobre la serie hay en la Wikipedia anglosajona, en la que además de los orígenes de la serie se repasa someramente la carrera de Edmondson y Mayall. Las tres temporadas asumo que no son difíciles de conseguir ya que están editadas en DVD.

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