Carajo – «El Mar De Las Almas» (2010)

Carajo – «El Mar De Las Almas» (2010)
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Argentina se encuentra ante uno de los mejores trabajos discográficos que han salido en el año. El cuarto disco del trío numetalero sudamericano está dando que hablar. Es innovador. Casi imprevisto. Nos encontramos frente a álbum que está tranquilamente a la par de su antecesor («InMundo», 2007), tanto musical, como creativa y letrísticamente. Los expertos en la materia pensaban que Carajo ya no podría reinventarse. Que estaba todo hecho. Pero ellos mismos fueron los encargados de dejar boquiabiertos a más de uno, con «El Mar De Las Almas».

«El Mar…» fue grabado y mezclado en «Estudios Joder», entre los meses de Marzo y Julio del 2010, y masterizado en Los Ángeles, está producido por Alejandro Vázquez y Carajo. Los temas son de autoría propia del grupo, y cuentan con participaciones realmente sorprendentes: Coros de Javier «Knario» Campiano, Ignacio Álvarez, Gabriel Masera, Alejandro Vázquez, Facundo Gattelet y Edileusa Mousse. Un particular arreglo de cuerdas de Alejandro Terán (quien también participa en viola). Violines de Guadalupe Tobarias y Marta Roca. María Eugenia Castro en cello y  Nicolás Rainone en contrabajo.

De entrada nos topamos con una «Introducción» que mezcla el triste llanto de un niño recién nacido, rodeado por unos dolorosos acordes de violines. El ambiente se va nublando de a poco.»Ácido» (primer corte de difusión) da comienzo: «Hoy nos estafó el espanto. Burlándose de todo. ¡El mundo inyecta el ácido directo en mi sien!». Pareciese ser un grito de sufrimiento que la banda necesitaba dar, describiendo a un país que está cada en peor estado.

Cuando Marcelo Corvalán comenzó a entonar: «En el fin, a un paso de la eternidad, solo el amor me sostendrá. En el fin, ante la inmensa eternidad, solo el amor te juzgará», hizo que repensara todo lo hecho y no hecho en mi vida. «Luna Herida» es la canción dueña de éstos versos, los cuales no solo nos atraviesan a pura prosa asesina, sino que también tiene una de las más elegantes armonías que nos ha dado Carajo, durante sus casi diez años de vida. Sin lugar a dudas, será una de las canciones que más apreciará el público, de aquí en más.

«Fantasmas» es la pieza más larga que la banda ha creado hasta la actualidad. Seis minutos y medio de una letra que intenta seguir poniéndole optimismo a la realidad: «Y el que aún no encontró, que no deje de buscar. En el fondo del alma duermen los sueños caídos de ayer, sin descansar…». Con un final de dos minutos, en los cuales los riffs de la guitarra de Tery Langer taladran el corazón a puro furor.

«Libres» es el encargado de detonar por completo el disco. Aquí, la batería de Andrés Villanova es la que lleva el ritmo de la canción, donde pareciese que los platillos se parten con cada golpe, mientras se escucha: «Te equivocas si vas en son de paz. ¡La guerra misma esta acá! Nos quieren ver besar sus pies. ¡Antes prefiero la muerte!».

En «Virus Anti-Amor», las voces rapeadas contagian hasta a al más fundamentalista de los metaleros. Al mejor estilo Zack De La Rocha (Rage Against The Machine), esta poesía nos reza un: «¡Oh no! ¡Oh, bingo! Guachín, corajín, plan ´Big Balls´. Se cree muy varón con su pistolón. Ya casi muere un par deveces. ¡Y este chico aun no debutó!». Claramente se trata de reflejar cómo es que en hoy prevalecen otro tipo de valores, que en la antigüedad eran mucho más necesarios, como el amor y la pasión.

Para cerrar, el tema que da nombre a la placa. «El Mar De Las Almas» quizá sea el más reflexivo de todos los anteriores. Aquí nos cruzamos ante un razonamiento un tanto triste: «La vida es como un gran océano. Al mar de las almas me voy a arrojar. En el mar de las almas, tocar fondo o flotar…».

Carajo se acaba de reinventar. Más reflexivos que nunca. Se los ve en el mejor período de su carrera. Hay un cambio que se nota visiblemente. Y no solo desde lo musical. Desde lo estético, la banda es completamente otra. Desde lo artístico, imponen nuevos estilos. Pero si hay algo que nunca cambiarán, es la pasión. Tanto Corvata, como Tery, Andy, y toda la familia carajera que está detrás de los músicos, siguen portando la bandera de la paz, la justicia y la verdad.

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