‘Machete’: Robert Rodriguez vuelve a la carga

Hay dos cosas sobre Robert Rodríguez que nunca dejan de sorprender: su gusto exquisito por el reparto y su pésima originalidad en cuanto a tópicos.

«Machete» es exactamente el tipo de película que puedes esperarte de Robert Rodríguez: Acción, explosiones, tópicos y buenorras con armas. Una versión alejada del personaje que ya explotó Rodríguez cuando dirigía la franquicia «Spy Kids» (aunque también estaba interpretado por Danny Trejo), y más en la línea del falso trailer de «Grindhouse».

El argumento de la película es predecible: un ex agente Federal mejicano exiliado a Estados Unidos como inmigrante ilegal (Danny Trejo), recibe una oferta de 150 mil dólares por cargarse a un senador corrupto (¿Cómo convencieron a DeNiro para interpretar este papel?), que trabaja codo con codo con el mayor narcotraficante de Méjico (un Steven Seagal tan inexpresivo como de costumbre, pero bastante más gracioso) que, casualmente, mató a la mujer y a la hija de Machete cuando éste era agente federal.

Nuestro protagonista contará con ayuda para realizar su venganza, la siempre patética actriz aunque extremadamente atractiva Jessica Alba en el papel de una agente de inmigración y la buenorra de las pelis de acción por excelencia Michelle Rodríguez. Completan el reparto Lindsay Lohan y Jeff Fahey, que no ha tenido un papel significativo en la gran pantalla desde que protagonizase en 1992 «El Cortador de Césped» junto a Pierce Brosnan (aunque los «frikis» le recordarán en la tercera parte de «Darkman» o como secundario en «Lost»).

Aunque Rodríguez sitúa cronológicamente la creación de este personaje a la altura de su película «Desperado» (1995), la verdad es que guarda cierto parecido razonable y sospechoso con la película de Pablo Esparza de 2006 con el mismo nombre, donde Lucas Cano, un actor tan prominente que ni aparece en IMDB, es un ex guardaespaldas del presidente mejicano que se retira a Estados Unidos.

La película es recomendable para los que ya de por sí aprecian el género, es indudablemente divertida y sin lugar a dudas, entretenida. Eso sí: dejad a las novias en casa, porque es más que probable que se sientan terriblemente ofendidas por el comportamiento tópico y machista de las protagonistas de la película.

 

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