Plan 4 – «En Mil Pedazos» (Plan 4 2010)

El cuarto disco de Plan 4 por fin vio la luz. Se trata de “En mil pedazos”: (quizá) el disco más duro en lo que va de su trayectoria. Hasta la fecha, la banda liderada por Javier Compiano (más conocido como Knario) en voz, y creada en el 2004, había editado un primer Ep en el mismo año en que se formó, y los discos “Cambio de piel” (2005), “Dos caras” (2007) y “Extrachaos Vol.1” (2008). Para tener en cuenta, también son de la partida sus participaciones en los discos tributos argentinos a Black Sabbath, The Ramones y Megadeth.
Pero en ésta ocasión, el grupo insignia del Groove Metal en Argentina, nos trae una arrolladora máquina de 12 tracks, que en ningún momento saca el pie del acelerador.

“En mil pedazos” fue lanzado a la venta y presentado en vivo el 24 de julio pasado, en el local Asbury, de la Capital Federal, Buenos Aires.
El mismo fue grabado entre los últimos meses del 2009 y el primer cuatrimestre del 2010, por Javier Casas (voz de la gran banda hardcore “Nueva Ética”), en Infire Studio.
El proceso de composición y creación, estuvo integrado en su totalidad por Compiano en la parte vocal, Gonzalo Espejo en batería, Leandro Zunni en guitarras y Diego Oviedo en bajo. Hete aquí el primer asterisco del disco en cuestión. Es que apenas finalizada la grabación total, Oviedo informó que dejaría la banda por cuestiones personales. Momentáneamente (sobre todo, para hacer la presentación en vivo de “En mil pedazos”), su lugar fue ocupado por Matías Solo (bajista de “Vrede”, “Sudarshana” y “Los Restos”), quien es un viejo conocido y amigo de la banda. Aunque el grupo ya se encuentra audicionando un bajista estable.
La primer canción de la placa en oírse, fue “Odio”, la cual hace ya unos meses se transformó en el nuevo tema de presentación del programa radial “Tiempos Violentos” (el máximo exponente metalero en la radio nacional, conducido por Gustavo Olmedo, y emitido semanalmente en la “Fm Rock And Pop”). Éste quizá sea el tema más furioso y pesado del trabajo discográfico. Pero no es el único que track que deja dilucidar todo esa furia y esa rabia que se ve que la banda ha acumulado en estos largos años. “El verdugo”, “En mil pedazos” y “Último recurso” son fieles ejemplos de que hasta el día de la fecha, Plan 4 viene cargando con una gran cruz a sus espaldas, y que (cuan bomba de tiempo) ha hecho que en la actualidad sus súplicas exploten. La parte más hardcore se puede apreciar en “No me des por muerto”, donde Knario canta: “Fue muy duro. Pero cuando estuve en las sombras, pude escapar del pasado. Y en mis horas más oscuras nunca perdí la fe. Y nunca olvidé… por qué peleo! Por eso…”.
En cuestiones de fe, es en donde la banda decide hacer una diferencia. Hablar de la fe; como un motor que mueve al sentimiento, es la idea. Pero en cuestión de religión, se vuelven a topar con un dilema. Una crítica moral, donde se sienten sumamente abandonados por un dios. Al igual que en su disco “Dos Caras”, donde temas como “La ira de Dios” y “Mi religión” eran los caballitos de batalla a la hora de desparramar su desilusión católica; aquí es “Mi falta de fe” el encargado de poner a la vista de todos el por qué de su separación de las creencias: “Sufrimiento, desigualdad y enfermedad. Niños golpeados, violados, hambrientos y maltratados. Sin futuro ni amo Siempre todo peor. Perdona mi falta de fe!”.
Quizá “Hasta que puedas oírme” es el que tiene mayores chances de hit, tanto como de segundo corte difusión, debido a su estribillo ganchero y su melodía totalmente palpable y apreciable, donde se destaca la desgarradora, pero optimista letra: “Gritaré hasta que puedas oírme. Antes de irme, gritaré hasta que quiebre mi voz. No me arrepiento más!”
El Knario Compiano es usualmente invitado por otras bandas, para prestar su voz en sus shows y discos. Posee un registro vocal muy amplio y lo explota como muy pocos lo hacen. Quizá esa enorme cavidad y poderío que carga su garganta (sin obviar que la música sale del alma) se puede valorar de mejor manera en “Euforia” y “La bestia escondida”, donde los gritos cuasi guturales van intercalándose de un modo prácticamente minucioso y doloroso, con las melodías más suaves y tranquilas, generándonos un clima muy particular, donde es imposible no meterse dentro de cada canción.

Mientras iba llegando al final, esperaba la trillada balada, pero nunca llegó. Y eso fue una grata sorpresa. El álbum volatiliza cólera a cada segundo. Es un manifiesto completo del momento que atraviesa el grupo. Pero siempre dando señales de que aunque el camino sea duro, no queda otra opción más que seguir. O como ellos mismos describirían: “Cuando todo se derrumba, solo se puede renacer de una manera… En Mil Pedazos !!!”.

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