High Voltage Festival: Londres, UK (Victoria Park 25/26-07-10)

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El pasado fin de semana se celebraba en Londres la primera edición del High Voltage Festival, evento organizado por la revista británica Classic Rock, lo que da una buena explicación del contenido de su cartel. Así, y aunque en nuestro país el género progresivo-sinfónico esté prácticamente proscrito, servidor ha podido comprobar como no solo goza de buena salud en otros países sino que incluso el Prog Stage tenía más éxito que el Metal Hammer Stage, enfocado hacia el Metal y sus derivados. Además en España sería impensable que Emerson Lake & Palmer cerrasen un festival como cabezas indiscutibles de cartel. La ocasión la pintaban calva para que nos acercásemos a la capital del Támesis para poder ver a algunas bandas que probablemente no veamos nunca por aquí, caso de los veteranos Bachman Turner, descubrir otras interesantes como Black Spiders o cumplir con deudas históricas como ZZ Top, y volver a ver a algunas como los siempre confiables The Quireboys o Down. Además de eso, por supuesto, el emotivo único concierto de Heaven & Hell en homenaje a Ronnie James Dio, importante motivación para acudir al festival para este que os escribe. Entre lo negativo el solapamiento de las actuaciones en los tres escenarios, lo que provoca más de un conflicto interno y obliga a la toma de decisiones que pueden resultar dolorosas, en mi caso obviar la actuación de los irlandeses The Answer, la de Black Label Society o abandonar la de la nueva banda de Joe Elliot, Down & Outz, antes de que saliera Ian Hunter al escenario.

Sábado 25 de julio

Dada la compresión de horarios y la temprana hora de finalización (comparando con nuestros festivales patrios), rozando el mediodía la marea humana ya abarrotaba los accesos al recinto ubicado en Victoria Park. Y es que los conciertos comenzaban sobre las 12:30 del mediodía. No obstante, las largas colas de entrada se fueron despejando en pocos minutos y de manera civilizada, con lo que recogidas las pulseras el acceso fue bastante rápido, aunque no lo suficiente como para poder ver los conciertos inaugurales a cargo de The Touchstone (Prog Stage) y New Device (MetalHammer Stage). Así, nos plantamos en primer lugar en el concierto de Black Spiders, tras una rápida inspección del recinto, una enorme explanada con algunas zonas de sombra en las que además de los escenarios se han dispuesto atracciones varias, barras de bar, puestos de merchandising y comida y numerosos baños muy bien montados (principal caballo de batalla en la mayoría de festivales de la península). Pero volviendo a Black Spiders, sorprende la contundencia de su directo si bien el sonido del Metal Hammer Stage no fue del todo bueno en todo el fin de semana. Bajo un sol de justicia, la banda británica mezcla un Rock and Roll con un sonido muy metalero y toques de Stoner, y piden al público que les muestre sus middlefingers justo antes de atacar el que intuyo es uno de sus temas estrella «KISS Tried to Kill Me», basado en un sueño de su cantante. Una interesante banda a la que seguir la pista, sin duda.

En el Main Stage actuaban unos tales The Union. Con un sonido bastante alejado de las arañas negras, únicamente les vemos en acción con el clásico «Proud Mary», pero tampoco parecían gran cosa, así que como estaba previsto nos acercamos al Prog Stage para ver a los veteranos Focus. Los holandeses siguen hoy en día únicamente con Thijs van Leer en la formación, pero el teclista ha reclutado a unos músicos lo suficientemente competentes como para ofrecer un concierto digno a pesar de lo nostálgico. Eso sí, su voz ya no es lo que era, aunque disfrutamos igualmente de un «Hocus Pocus» que cierra su concierto antes de los bises, momento que aprovechamos para acercarnos al Metal Hammer Stage.

Allí los británicos Orange Goblin ofrecían uno de sus escasos conciertos este verano antes de tomarse un descanso previo a su gira del décimo quinto aniversario en el mes de diciembre. Delante de su público, la banda anima a hacer moshing en las primeras filas en un concierto caracterizado por su habitual contundencia. En el escenario principal la actuación coincidía con la de The Answer, pero como ya hemos citado, tuvimos que prescindir de ella.

Los norteamericanos Big Elf actuaban en el Prog Stage. Aparecen en el escenario de forma contundente con uno de sus temas más sabbath-ianos, aunque su vocalista y teclista Damon Fox comenta que su concierto más esperado del festival es el de ELP. Nunca he sido muy fanático de este tipo de sonidos, y sin embargo disfruto de un concierto muy completo y con un sonido impecable a pesar de su brevedad.

Tras este concierto en el Main Stage vemos un rato de Gary Moore. Al irlandés se le ve bastante desmejorado, aunque parece conservar intacta su destreza a las seis cuerdas. Aún así no sé si fuimos testigos de la parte más floja del set list o qué, pero su actuación estaba resultando lo suficientemente aburrida como para que nos fuéramos de nuevo hacia el Metal Hammer Stage a ver a Cathedral, sonando en la lejanía una versión un poco floja de «Out on the Fields».

El cambio no resulta mucho mejor, porque como hemos comentado anteriormente el escenario metalero no goza de buen sonido, con lo que la descarga de Cathedral acaba resultando plomiza y sin matices. Abandonamos antes de tiempo para comer algo, que ya es casi media tarde.

Mientras nos alimentamos, observamos desde la lejanía el concierto de Foreigner en el escenario principal. La banda suena más rockera de lo que esperaba, aunque tampoco somos testigos de demasiado porque debemos volver al Prog Stage para el comienzo de Asia. La banda va a interpretar íntegro su primer álbum, y como quiera que a Saxon ya los he visto varias veces, me acerco con mis acompañantes a pesar de que a mí ni fú ni fá. Tras unos pocos temas llego a la conclusión de que tenía que haberme acercado a ver a Saxon.

Afortunadamente para mí en breve iba a comenzar en el Main Stage el concierto de Heaven & Hell, así que dejo allí a mis acompañantes para no perderme ni un solo minuto. Lo que estaba anunciado como un único concierto homenaje a Ronnie James Dio lo convierte en un evento muy especial. En las pantallas se van proyectando imágenes de diferentes momentos en la carrera de Dio hastaque por fin salen al escenario Tony Iommi, Geezer Butler y Carmine Appice acompañados de Jorn Lande. La banda arranca con un desdibujado «The Mob Rules» en la que Lande clava casi casi la voz de Dio. No en vano el noruego acaba de editar un disco de homenaje al cantante, una de sus mayores infuencias. Tras dos temas será sustituido por Glenn Hughes, amigo personal de Dio. Ambos cantantes se irán turnando cada dos canciones hasta que juntos arremeten con «Heaven and Hell» y después con «Neon Knights» como único bis, durante el cual Phil Anselmo aparece como de la nada para cantar alguna estrofa y marcharse de igual manera. Aunque el sonido falla un poco en contundencia y por ejemplo «Turn Up the Night», tema que la banda no ha interpretado en bastante tiempo, suena un poco desangelado, la emoción se puede palpar en el ambiente, con constantes menciones a Dio por parte de Hughes. La emoción llega a su punto álgido cuando Wendy Dio sale a hacer un pequeño discurso de agradecimento y se funde en un abrazo con Hughes justo antes de «Heaven & Hell». El set list, corto y en el que faltaron algunos temas imprescindibles, es como sigue:

– The Mob Rules (Jorn Lande)
– I (Lande)
– Country Girl (Glenn Hughes)
– Children of the Sea (Hughes)
– Turn Up The Night (Lande)
– Voodoo (Lande)
– Bible Black (Hughes)
– Falling Off the Edge of the World (Hughes)
– Guitar solo/Die Young (Lande)
– Wendy Dio Speech
– Heaven and Hell (Lande/Hughes)
– Encore: Neon Knights (Lande/Hughes/Anselmo)

Tras el emotivo concierto de Heaven and Hell era el turno para ZZ Top. Nos aprovechamos del despeje de las primeras filas tras Heaven and Hell y nos situamos justo delante del centro del escenario en una posición inmejorable. Los tejanos ofrecen un solidísmo concierto basado en sus mejores temas de los 70 y en los más conocidos de los 80, con las características coreografías entre Dusty Hill y Billy Gibbons, mientras Jimmy Page observa sin perder detalle y disfrutando como un enano desde un lateral del escenario. Gibbons está ocurrente y divertido durante todo el concierto, provocando más de un momento hilarante. Así, cuando cierran con «La Grange» y «Tush» en los bises, uno no puede por menos que sentir una inmensa felicidad. Los tejanos han cumplido y con creces, incluyendo un homenaje a Jimi Hendrix en forma de «Hey Joe» y una larga lista de temas entre los que se incluyen «Jesus Just Left Chicago», «Pincushion», «Cheap Sunglasses» o la tripleta ochentera que cierra antes de los bises compuesta por «Gimme All Your Loving», «Sharp Dressed Man» y «Legs», entre muchas otras. De enmarcar.

Domingo 26 de julio

Comenzamos temprano la segunda y última jornada de festival acudiendo en el Prog Stage a ver a The Reasoning, combo de metal de corte gótico con chica al frente que, sinceramente, no son nada del otro jueves. La suerte que tienen es que su concierto, al ser el primero, no coincide con ninguna otra cosa, que si no…

Tras The Reasoning era el turno de Wishbone Ash interpretando íntegro «Argus». Como no es lo mío, veo unos minutos antes de acercarme al Main Stage a ver a The Quireboys. Los de Spike tocan en casa y lo saben. «We are The Quireboys and this is Rock ‘n’ Roll» dice Spike en su ya habitual presentación, mientras la banda ataca el primero de los temas del concierto, «Bite the Hand that Feeds». Spike no deja de dirigirse al público durante todo el show, animando a éste a beber y pasárselo bien, como si no fuera suficiente fiesta la que estaban montando ellos sobre el escenario, sobre todo cuando atacan temas pertenecientes a su debut discográfico, que son los mejor recibidos. En un momento dado Spike comenta con sorna que se siente feliz por ser uno de los músicos más jóvenes que tocan ese día en ese mismo escenario, algo que no le ocurre a menudo. A pesar de lo corto de la duración de su show, apenas diez temas, la banda tiene preparada una sorpresa, pues para «7 o’clock» aparece Guy Bailey, guitarrista original de la banda que habíamos visto siguiendo el concierto desde el lateral. Otro de esos momentos especiales para los que hay que estar en el lugar adecuado en el momento justo.

Tras Quireboys era el turno de UFO. Lamentablemente la banda de Phil Mogg tiene problemas de sonido cuando falla el equipo de Vinnie Moore en el segundo tema, «Only You Can Rock Me», pero el cantante solventa la situación a base de comentarios graciosos. Los problemas siguieron durante casi todo el concierto, aunque al menos no resultan demasiado molestos y se puede disfrutar de «Rock Bottom» y «Doctor Doctor», que cierran el concierto.

En el Metal Hammer Stage están descargando ya los brutales High on Fire, pero después de lo visto hasta el momento no tengo el espíritu como para acabar un show de semejante contundencia, así que tras un rato para hacerme una idea de cómo es su propuesta es hora de ir a ver a Bachman Turner, cuyo directo me parece impensable de ver hoy por hoy en nuestro país. Los canadienses están en una forma más que digna, aunque la edad se les nota bastante en las voces. Aún así Randy Bachman, que comenta que no han tocado en Londres desde… ¡1976! está impecable a la guitarra, haciendo un solo con un baqueta e interpretando incluso «American Woman» de su etapa con The Guess Who. Por mi parte ya me puedo morir tranquilo después de haber visto en directo temas como «Takin’ Care of Business» o «You Ain’t Seen Nothing Yet» con el que cerraron su concierto.

De vuelta al escenario metalero, Clutch están ofreciendo un show contundente delante de numeroso público, que ya empieza a estar un poco salido de madre. Vuelan los vasos de cerveza y de sidra hacia las primeras filas y la gente se desgañita con sus canciones. Para los dos últimos temas, sale el teclista de Opeth a echar una mano.

Mientras en el escenario principal Joe Bonamassa ya está ofreciendo su concierto. Qué vamos a descubrir a estas alturas del guitarrista norteamericano, que se atreve hasta con el theremin, con un fragmento de «Dazed and Confused» y con «Just Got Paid» de ZZ Top. Una delicia.

Tras Bonamassa y también en el Main Stage era el turno de Joe Elliot Down & Outz. Como, a pesar de todo, no deja de ser una magnífica banda de versiones (en la que militan casi al completo los actuales Quireboys), resulta menos doloroso marcharse antes de la aparición de Ian Hunter para ir a ver a Down. Quizás algún día tengamos que arrepentirnos de la decisión, pero era lo que nos pedía el cuerpo.

Así que volvemos al Metal Hammer Stage para ver la descarga «cabezona» de Anselmo, Pepper Keenan y compañía. El sonido sigue sin ser demasiado bueno, a pesar de ser la banda que cierra en ese escenario. Aún así el público, entre el que hay numerosas camisetas de la banda incluyendo una que hace referencia al desastre de BP, disfruta de lo lindo con temas como «Eyes of the South», «Lifer», «Ghosts Along the Mississippi», «Temptation’s Wings» o una desdibujada «New Orleans is a Dying Whore», canción que la banda no interpreta habitualmente pero cuya letra está desafortunadamente más vigente que nunca. Anselmo está muy comunicativo durante todo el show, incluso hasta gracioso, como cuando comenta presentando «Hail the Leaf» que aquellos que no fuman hierba «probablemente deberían» o cuando dice a la gente que no aplaudan tanto que no están en un concierto de Skid Row, ya que Dave «The Snake» Sabo está en uno de los laterales (desconozco qué relación tiene exactamente el guitarrista con la banda, pero debe de viajar al menos bastante a menudo con ellos porque en la gira española de Down de hace un par de años también estaba presente y también fue objeto de bromas). Cierran con la inevitable «Stone the Crow» y un «Bury Me in Smoke» que se me antoja anticlimática.

De vuelta al Main Stage ya solo resta la actuación de Emerson, Lake and Palmer. Se trata del primer concierto del trío en quince años, aunque después de lo visto no se nota nada la inactividad, pues aparte de algunos problemas de acoples que sacan de sus casillas a Greg Lake («feedback, feedback, feedback!» repite como un mantra dirigiendo una mirada asesina a sus técnicos), la banda suena impecable. Abren con «Welcome to the Show», y a partir de ahí tocan durante alrededor de hora y media sin apenas interrupciones entre tema y tema, lo que hace que apenas extrañe que después del «grand finale» con el numerito de los cuchillos de Keith Emerson y los fuegos artificiales la banda no vuelva al escenario para interpretar algún bis. A pesar de no ser gran fan del sinfónico, tengo que reconocer que fue un conciertazo que puso una inmejorable guinda a la primera edición de este High Voltage Festival. Por muchos años.

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