Danzig – Los Angeles, CA (Nokia Club 26-06-10)

Fascinante, irritante, inmensa, deshumanizada, excesiva, maravillosa, la ciudad de Los Angeles es la nueva Sodoma. Ni Las Vegas, ni Berlín, ni Bilbao, L.A. is the place. Supongo que hasta alguien como el reverendo Lovejoy estaría de acuerdo conmigo y de no ser así lo cierto es que daría igual, pues no imagino un escenario mejor que el de la metrópoli californiana para la presentación del nuevo trabajo de estudio del séquito del Evil Elvis.

Penúltima fecha de la exclusiva gira de clubes que están realizando para la puesta de largo del estupendo «Deth Red Sabaoth», la velada en el angelino Nokia Club se presentaba así realmente jugosa. Con el previsible sold out, los alrededores del Nokia Plaza eran asolados desde horas tempranas por los asistentes a las últimas jornadas del Festival de Cine de Los Angeles, turistas, fans de los Lakers, familias disfrutando al aire libre y en pantalla gigante de la proyección del capolavoro «Regreso al Futuro», más turistas y fans de la banda más importante en la carrera de Glenn Danzig.

Controles de seguridad exhaustivos a la entrada, muy equitativa representación de sexos y edades, el negro como único color válido y ni rastro de seguidores de The Jayhawks, lo cual está muy bien. Lo que ya se intuye a las puertas del recinto se constata al entrar. No solo en el nivel de sus bandas, sino también en lo que respecta a locales donde disfrutar de la música en vivo, lo de los estadounidenses es imbatible. Visión del escenario prácticamente total desde cualquier punto, acústica impecable, amplitud y comodidad del recinto pese a no quedar ni una entrada por vender, rigurosa puntualidad, es fácil, nada más que respeto y profesionalidad por el asistente… todo muy correcto, como en… bueno.

Ni los justitos Toxic Holocaust, ni mucho menos los insufribles All Shall Perish están a la altura de las circunstancias, ¡tendría que haber terminado de ver las aventuras de Marty McFly! Mucho mejor la selección musical entre las actuaciones, vive dios, toda una gozada poder paladear esas all-time favorites con un sonido tan excelso y al 11.

Cae el imponente telón con la marveliana portada de Crystar (uno de los logos más cool del planeta), se sitúan dos estatuas con idéntica forma en los laterales, la sala oscurece, el respetable aúlla y comienza a atronar la intro de «Wotan’s Procession», seguida de la metalera «Skin Carver». Es el fin del mundo y lo sabes.

Tommy Victor, el samhaiano Steve Zing y quien fuera batería de los malogrados Type O Negative, Johnny Kelly, no son Christ, Von y Biscuits pero sí la mejor formación de Danzig en mucho tiempo. Perfecta cobertura para el frontman definitivo del Hard Rock contemporáneo, en un descomunal estado de forma, de ley es reseñarlo.

Aún noqueado por la impresión de ver a Glenn Danzig a pocos metros, ¡¡¡Glenn Danzig!!! y sin ser realmente consciente de la regulera elección inicial, atacan «Twist of Cain» y ahí ya sí que la platea está en el cielo, ejem, infierno. Del incontestable clásico del debut al tema que abre su último disco, uno de los mejores cortes, «Hammer of the Gods», que suena también a gloria. Y para rematar el arranque, una de los dos grandes secuencias de la noche junto al bis, «Her Black Wings» y «Tired of Being Alive». Nunca «Lucifuge» sonó tan bien en mi cabeza y ni por asomo pensé que podría llegar a emocionarme tanto con el pequeño bastardo (sí, también lo disfruté en la legendaria edición del BAR, pero mejor seamos serios). En ambas su voz se impone majestuosa, las dos son tonadas más grandes que la vida, la chavalería no cabe en sí de gozo, soy muy feliz.

Superado el landslide emocional y tal, es el turno de «How the Gods Kill» y dos buenas representantes del tercer trabajo de los de Lodi, precisamente «How the Gods Kill» y «Do You Wear the Mark». Todo excelente. La orgía prosigue de manera algo menos impetuosa con otra de las mejores de «Deth Red Sabaoth», «On a Wicked Night», con la potente «It’s Coming Down» del tacaño «Thrall:Demonsweatlive» y «Thirteen», homenaje incluido a Johnny Cash, para quien Danzig escribió la misma y que además sigue siendo de lo poco salvable en estudio de una travesía por el desierto que ha durado demasiado (¡¡dieciséis años desde «Danzig IV» hasta «Deth Red Sabaoth»!!). Felizmente superada, eso sí, y que dure.

El show llega a un punto peligrosamente blando protagonizado por la montonera «Unspeakable», una deslucida «Bringer of Death» y «Black Angel, White Angel», vulgar como ella sola. Salvo la perteneciente a «Danzig IV», resultado muy lógico, teniendo en cuenta el pobre material original. Pero, ay ama, atacar «Mother» como si no hubiese mañana y resucitar lo que parecía herido de muerte es todo uno. Himno inmortal para rematar como paisanos el corpus principal del set de anoche tras el que tan a gusto desaparecen del escenario.

No se hacen esperar demasiado y los cuatro jinetes arremeten de nuevo con «She Rides», que remueve de nuevo mis entrañas, y «Long Way Back From Hell», que despide cruelmente la excitación general. Remate final este a un recital mágico, irregular y memorable, conciso y malsano, a lo poderoso, haciendo honor al nombre de una banda merecedora de estar en lo más alto de la Historia del Hard Rock. Es lo que hay.

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