KISS – Madrid/Barcelona (22/24-06-10)

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Madrid (Palacio de los Deportes 22-06-10)

No somos dignos. De un tiempo a esta parte, todo son alegrías para los sufridos fans de KISS. Cuando todos y cada uno de nosotros habíamos perdido la esperanza de ver a «the hottest band in the world» otra vez por estas tierras, -después de los tres shows patrios durante la gira de reunión, hace trece años-, tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia mágica en el festival KobetaSonik de 2008, como parte de la gira- aniversario «Alive 35». Cuando todos y cada uno de nosotros habíamos perdido la esperanza de ver un nuevo disco de KISS, el grupo se descolgó con «Sonic Boom», un álbum soberbio, que conectaba a la banda con el sonido «vintage» de que carecían sus ultimas obras. Una absoluta maravilla de principio a fin, en opinión de este que os habla.

Y como guinda a este pastel, una nueva gira europea que ha vuelto a recalar en nuestros escenarios; y esta vez no ha sido únicamente como parte de un festival (que también), sino que hemos podido disfrutar de dos shows en Madrid y Barcelona.

El concierto en la capital del reino ha sido especialmente inolvidable. Con el siempre agradable cartel de «sold out» colgado en las taquillas del Palacio de los Deportes, el ambiente previo al concierto era indescriptible: cientos de fans maquillados, algunos incluso con los trajes completos; niños, muchos niños, acompañados de sus padres, fans ya veteranos, ansiosos por pasar el testigo a sus vástagos. Y por encima de todo, una sensación de que, en unas horas, allí iba a suceder algo muy grande.

Puntualmente, a las 19:30 apareció en escena la banda que ha acompañado a KISS en algunas fechas europeas: Imperial State Electric, el nuevo proyecto del alma máter de los extintos Hellacopters, Nicke Andersson. Una delicia total de grupo, con un sonido muy a lo Cheap Trick/KISS clásicos, y una puesta en escena soberbia. Contaron con un par de invitados: un cantante del cual no tengo ninguna referencia; y uno de nuestros rock’n’rollers favoritos: Dregen, de Backyard Babies, el cual se bastó solito para poner a la audiencia patas arriba durante dos canciones con su inigualable energía en directo. Habrá que estar muy atentos a este grupo, porque la cosa promete, y mucho.

Igualmente puntuales, a las 21:00, se apagaban las luces del pabellón, con el escenario oculto por la majestuosa cortina con el logo de KISS. Por las pantallas, imágenes de Google Earth, que indicaban la localización del que en esos momentos, debía ser el lugar más caliente de la Tierra; imágenes de backstage con la banda dirigiéndose al escenario, y por último, las palabras mágicas: «You wanted the best, you got the best, the hottest band in the world… KISS!!!». Telón abajo, y a partir de ahí, felicidad absoluta durante casi dos horas y media.

La banda salió a matar con una entrada espectacular, en una plataforma que aparece por detrás del inmenso kit de Eric Singer, hasta «aterrizar» en el escenario. «Modern Day Delilah», «Cold Gin» y «Let Me Go (Rock n’roll)» del tirón. El público estaba enfebrecido; era una de ESAS ocasiones. Uno de esos shows en los que la comunión es total entre la banda y su audiencia.

El escenario y el juego de luces, además de deliciosamente desmesurado, es… bonito. Es la única palabra que se me ocurre para describirlo. Bonito.

Gene Simmons estaba especialmente demoníaco, en mucha mejor forma que hace dos años; Paul Stanley, aun estando en muy buena forma, no lo está pasando bien en esta gira. Ha tenido muchos problemas con su voz, aunque en esta ocasión rayó a un nivel bastante alto. Otra cosa son sus dotes de frontman. No hay nadie que se le acerque.

Y es que Paul Stanley a un 75%, ¡sigue siendo un Dios! Por otra parte, en lo que a mí respecta, Tommy Thayer y Eric Singer son miembros de pleno derecho de KISS. Se lo han ganado a pulso.

El setlist varió bastante con respecto al anterior tour (algo siempre de agradecer). Así, pudimos disfrutar de temas como «Calling Dr. Love», la incendiaria «Firehouse», o «God Gave Rock n’roll To You»; o una escalofriante rendición de «Crazy, Crazy Nights» (uno de esos temas que nunca pensé poder escuchar en directo, y uno de los momentos más emotivos del show), además de dos temas más de su último «Sonic Boom»: «Say Yeah» (arena rock en estado puro) y la oscura «I’m An Animal». Thayer y Singer tuvieron su momento de gloria compartido, al final de «Shock Me» con un solo absolutamente demoledor, con plataformas elevadoras, explosiones, y como detalle Spinal Tap, Eric Singer disparando un bazooka al final del mismo (¡Delirante!).

Nuestro demonio favorito sangró como siempre para nosotros, elevándose después hasta el mini escenario en las alturas, para interpretar «I Love It Loud» No faltó uno de mis temas favoritos del grupo, «100.000 Years», durante el cual, Paul Stanley volvió a manejar al respetable como únicamente él sabe hacerlo.

El maratoniano sprint final constó de «Love Gun», «Black Diamond» (con fragmento de «Whole Lotta Love» incluido, y «Detroit Rock City». Sobran las palabras. Unos cuantos «oeeeeoeoeoeeeeee’s» después, la banda volvió al escenario para ejecutar una bonita versión acústica de su hit «Beth», cantada por Eric Singer, durante la cual también tocaron algunos acordes de «Forever». A partir de ahí, no hubo cuartel: «Shout It Out Loud» (la mejor versión en directo que he visto de ese tema), la sempiterna «Lick It Up», en la cual siguen incluyendo un fragmento de «Won’t Get Fooled Again», su disco hit «I Was Made For Lovin’ You», con vuelo de Paul Stanley por encima de la audiencia, la ya citada «God Gave Rock n’Roll To You»; y cómo no, para acabar, el

himno de todos los himnos, «Rock and Roll All Nite». Lluvia de confeti, explosiones, plataformas que se elevan, una guitarra que se estrella contra el suelo, rostros sudorosos, caras de felicidad… y se había acabado. Habían transcurrido dos horas y media del mejor show de rock que se puede ver en el mundo. Puede ser que sean sexagenarios, puede ser que no estén los cuatro originales, pero amigos, siguen siendo imbatibles. Lo dicho. No somos dignos.

Barcelona (Palau Sant Jordi 24-06-10)

Igualmente, asistimos a la segunda cita en la gira hispana de KISS, esta vez en Barcelona. Poco más podemos añadir a lo ya expuesto en el anterior artículo. El mismo show, la misma energía, el mismo set list, excepto la inclusión de «Shandi» después de «I Love It Loud», debido a un fallo en el arnés elevador de Gene Simmons. Lo único que no estuvo a la altura fue el público. No sé si sería la resaca de la verbena, o qué, de un tiempo a esta parte, el porcentaje de elementos del tipo «voy-a-este-concierto-porque-tengo-que-ser-cool» es cada vez mayor en los eventos en grandes recintos (no quiero ni pensar lo que ocurrirá en Aerosmith, aunque en este caso, el mismo grupo se lo ha buscado), pero no hubo tanta conexión entre el público y el grupo; circunstancia que se notó especialmente en algunos momentos («Shandi» , por ejemplo, la corearon cuatro gatos). Lo más triste en estos casos, es que la banda es perfectamente consciente de esta actitud, y aunque su profesionalidad está fuera de toda duda, no hubo tantos momentos de complicidad como en Madrid. Incluso apelando a la rivalidad futbolera con la capital, el público no acababa de arrancar, aunque por supuesto hubo partes del show (otra vez «Crazy, Crazy Nights» o «Shout It Out Loud») que fueron recibidas con fervor.

Esperemos que, si hay próxima gira, podamos volver a disfrutar de un par de fechas en nuestro país. Con KISS todo es posible.

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