Vince Neil – «Tattoos and Tequila» (Frontiers 2010)

Vince Neil – «Tattoos and Tequila» (Frontiers 2010)
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Hiperactivo este Vince Neil. Enfrascado en plena gira con los ínclitos Mötley Crüe saca el tiempo necesario para reunir un pedazo de banda y sacudirnos en la cara con un larga duración de versiones de clásicos rockeros que, se supone, han marcado su juventud y su forma de sentir y hacer música.

El trabajo lleva por título “Tattoos and Tequila”, toda una declaración de principios de sobra conocida por cualquiera que haya seguido la trayectoria del angelino durante todos estos años.

En esta ocasión aparece acompañado por dos de los componentes de Slaughter, Jeff Blando a la guitarra y Dana Strum en el bajo (habituales con él)  y por el acrobático Zoltan Chaney, encargado  de la batería.

Dos temas de nuevo cuño y diez versiones componen este “Tattoos and Tequila” que, en conjunto, facturan un excelente y entretenido trabajo, pero que, puestos a secar por separado, hacen cambiar algo la cosa sin hacerla decaer en exceso.  Dejando a un lado las dos nuevas canciones (Tattoos and Tequila y Another bad day) que son mucho más que correctas, nos encontramos una mixtura de lo que se supone es el abanico de influencias musicales de Vince. Los resultados no son homogéneos, puesto que algunas de ellas están más conseguidas que otras.  Quizá sea, para  mi gusto personal, en las versiones de temas más antiguos donde consiguen transformar mejor el material primigenio y bordar las interpretaciones hasta hacerlas suyas de manera inequívoca. Ejemplo de ello son “He´s a whore” de Cheap Trick; “ACDC” (Sweet) donde consiguen parecer los propios Crüe; “Nobody´s Fault” de Aerosmith; “Long cool woman” el tema más CCR de The Hollies, transformado aquí en un trallazo rockero de quitar el hipo; y mis dos preferidas: “Bitch is back” de Elton John y “Beer drinkers and Hell Raisers” de ZZ Top (que aparece como bonus track) Simplemente impresionantes.

Por el contrario, existe dentro del disco otro puñado de adaptaciones sui generis que, como decíamos antes, sin desmerecer, se presentan menos asimilables a la primera escucha. Es bastante sorprendente, por ejemplo, la versión del “Another piece of meat” de Scorpions, endurecido aquí en exceso, al igual que “Viva Las Vegas” de Elvis, sin llegar a acercarse a la brillantez de los originales. O el “No Feelings” de Sex Pistols que se queda algo plano, pero que vale como testimonio de su actitud.

Mención aparte merece la versión de Creedence Clearwater Revival, “Who´ll stop the rain”, quizá la más fiel de todas a su modelo original. Aunque, sinceramente, yo no encuentro otra forma de interpretar esa canción que de la manera original. Es sencillamente perfecta así.

Disfrutad de este “Tattoos and Tequila” porque, a pesar de todo lo que pesa, es un buen disco. Y como ya dijeron otros: intentad redescubrir los temas y grupos que han servido de modelo.

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