Los Coronas – Zaragoza (La Casa del Loco 27-11-09)

Éxito total para Los Coronas en Zaragoza, con una Casa del Loco repleta de público como hace bastante que yo personalmente no recordaba y unas dos horas de concierto a cargo de una de las bandas en mejor forma del momento (y me ahorraré la coletilla típica de «del panorama nacional»). No deja de ser curioso para un grupo que practica música Surf instrumental y que en principio debería ser considerado como un proyecto paralelo para Fernando Pardo y sus compañeros en Sex Museum (Javi Vacas y el increíble batería «Loza»).

La cuestión es que Los coronas siguen presentando «El baile final», su sexto disco y que a punto han estado de licenciar para Wicked Cool, el sello de Steven Van Zandt, aunque finalmente y como nos contarán en una entrevista que publicaremos aquí en unos días, los madrileños han declinado la oferta. Y tras haber visto dos de sus conciertos de esta gira podemos afirmar sin dudar que es una gran pérdida para el guitarrista de Bruce Springsteen. En el primero de esos conciertos ya me dejaron con la boca abierta, pero tras lo presenciado el viernes me quito el sombrero (si lo tuviera sería uno como el que luce la banda en escena). Porque no es nada fácil conseguir que toda una sala llena y probablemente poco familiarizada en gran parte con el Surf esté completamente entregada durante dos horas, disfrutando y bailando con un grupo que, recordemos, no tiene estribillos que corear.

Probablemente el acierto de Los Coronas haya sido incorporar a su música esos elementos que les acercan a la tradición latina o al Spaghetti western vía Ennio Morricone, aunque por encima de todo estamos ante cuatro grandes músicos que se dejan la piel en escena y que parecen disfrutar de lo que hacen durante todo el recital. El caso es que sea por una, por otra o por ambas cosas a la vez Los Coronas lograron conectar con un público que agradeció con sus aplausos y al que la banda a su vez agradeció también su apoyo, no sin antes de abandonar definitivamente el escenario tras un larguísmo bis rogar que muestren ese mismo apoyo por una escena, la rockera, que en este país no pasa por un momento muy boyante en cuanto a asistencia. Otra vez para quitarse el sombrero ante ellos, sobre o bajo un escenario.

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