Simple Minds – Barcelona (Sala Razzmatazz 17-11-09)

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La culpa será de la crisis. Y de la política de precios: en los tiempos que corren, poner la entrada para el concierto de Simple Minds a 45€ en taquilla iba a pasar factura, y así fue. Los de Glasgow se tuvieron que contentar con medio aforo en la Sala Razzmatazz, habiendo llenado el mismo recinto tres años atrás. Teniendo en cuenta que en su momento el grupo llegó a agotar las entradas para recintos diez veces más grandes, enfrentarse a un público tan reducido debe ser un duro golpe para el ego de Jim Kerr y Charlie Burchill. Y aún más después de sacar uno de los mejores discos de toda su larga trayectoria.

Pero siendo los profesionales que son, si a Simple Minds se les quedó un mal sabor en la boca por la poca afluencia, al menos no lo pagaron con los presentes. No obstante, les costó calentar motores, debido a la gripe que Jim Kerr llevaba arrastrando desde hacía unos días. Comenzaron con un medley de «Themes for Great Cities» y «Sanctify Yourself» para seguir con el tema que abre su última propuesta «Graffiti Soul», la hermosa canción «Moscow Underground». Allí ya quedó claro que Kerr no estaba en plena forma. No llegó a las notas y sudaba más de lo normal. El hecho de que no se quitara la parka de invierno en toda la noche tampoco ayudó: sus famosos saltos y bailecitos de oso sólo se pudieron disfrutar en momentos esporádicos.

En raras ocasiones la Sala Razzmatazz había sonado tan bien. Los instrumentos se escuchaban con mucha claridad gracias a un volumen que no dejaba sordo a un público en el que la mayoría rozaba los cuarenta. No será muy rock and roll agradecer una reducción de volumen, pero este concierto quedó muy beneficiado de ella. Charlie Burchill en la guitarra hizo una gran labor, su estilo sutil y enriquecedor en directo se potencia todavía más que en disco. El otro veterano del grupo, el batería Mel Gaynor, se lució sobre todo en las canciones más épicas como «Street Fighting Years» (una de las grandes sorpresas de la noche), mientras los dos «novatos» Eddie Duffy (bajo) y Andy Gillespie (teclado) ya quedan bien integrados tras siete años y numerosas giras con los Simple Minds.

En cuanto al repertorio, cayeron las cuatro canciones más memorables de «Graffiti Soul», unos cuantos clásicos y más de un tema inesperado. Lejos de presentar un setlist de grandes éxitos, los escoceses omitieron algunas de sus canciones más conocidas (no sonaron «She’s A River», «Hypnotised», la más reciente «Home» o «Let There Be Love») e interpretaron en su lugar temas de sus principios como «Sons And Fascination» o la instrumental «Somebody Up There Likes Me» que provocaron el aplauso de unos pocos enterados pero dejaron bastante indiferente al fan más casual. La alegría colectiva sin embargo se apoderó de la sala con las composiciones del álbum «Once Upon A Time» del 1985 y por supuesto con el himno de los 80, «Don’t You Forget About Me».

Un medley de «Belfast Child» con «Ghostdancing» y «Gloria» de Van Morrison puso fin a una velada que había levantado mucha expectativa entre los fans y que se vio ligeramente afectada por dos aspectos que en la actualidad están ocupando nuestra vida cotidiana: la gripe y la crisis. En su próxima visita esperemos que Simple Minds no tengan que luchar contra ninguna de las dos.

 

 

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