Editorial: Monkey Week ¿una oportunidad perdida?

4.1/5 - (35 votos)

Entre el pasado viernes día 9 de octubre y hasta ayer mismo día 12, se ha celebrado la primera edición del Monkey Week en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María. La idea no era mala: celebrar un evento en el que la industria musical española, los medios y los artistas tomaran contacto unos con otros para beneficio de una escena que agoniza (según pintan algunos la situación, no es opinión mía). Además de conciertos de pago, en diferentes escenarios de la localidad se han sucedido los showcases gratuitos, las mesas redondas e incluso algunas distribuidoras, sellos, etc. han tenido oportunidad de mostrar su trabajo en los stands organizados a tal efecto. Allí acudíamos el día 9 en representación de Rock and Roll Army.com, con mucha ilusión por haber sido tenidos en cuenta para lo que podría representar un hito en la música nacional, el comienzo de algo grande.

Lo que en un principio puede parecer idílico, en la práctica ha sido un completo fracaso: organización deficiente, showcases prácticamente sin público, stands vacíos y sin personal a la vista, cambios en los horarios motivados por las quejas vecinales… y conciertos de pago con bastante público… pero sin llenar los diferentes recintos ni de lejos (la noche del sábado en Puerto Sherry -brillante idea la de llevar el festival a un sitio algo alejado al que hay que acercarse con coche sí o sí- la estampa por momentos era bastante triste, con un recinto con muchas “calvas”). El tema de los conciertos de pago tiene también su guasa (como casi todo lo del sur): los medios acreditados debían pagar su entrada, ya que la acreditación solo daba derecho a “acceso preferente” a showcases y charlas varias. Mientras los parias veíamos como algunos de los supuestos popes de la prensa musical, como un par de periodistas de dos importantes periódicos de tirada nacional, se dedicaban más al compadreo y alterne con el personal de discográficas y distribuidoras que a cubrir el evento. No voy a ser yo quien le diga a los profesionales cómo realizar su trabajo, no obstante. En cualquier caso la excusa para no acreditar para los conciertos me parece bastante pobre, ya que en conversación con uno de los ¿responsables? del evento se me dijo que se debía al “pequeño aforo” de los lugares donde se iban a celebrar. Aforo que a la postre se ha visto suficiente e incluso exagerado.

También ha resultado verdaderamente revelador para servidor enterarse por lo visto allí que las discográficas independientes de este país están pasando un momento difícil porque no tienen apoyo de los medios (esto más o menos es lo que se escuchó en una de las mesas redondas). Curioso que las distribuidoras y discográficas que racanean en material de promo por estar en una situación difícil esperen apoyo de los medios… claro, que esto puede ser interpretado como una pataleta personal ya que nuestro modesto medio es ninguneado habitualmente por mucha de esta gente con la que he compartido espacio estos días (aunque para ellos sigamos siendo invisibles, porque entre otras cosas no formamos parte de la “escena” madrileña o barcelonesa y además somos unos advenedizos y unos amateurs con más jeta que otra cosa). Desde aquí les pediría un poquito de autocrítica y menos llorar y mirarse al ombligo.

Pero vuelvo a repetir, escribo esto desde uno de los márgenes de la prensa musical (algunos no nos consideran ni prensa siquiera), imagino que los medios impresos establecidos no tendrán ningún problema en este sentido. Es como aquello de que a perro flaco todo son pulgas supongo.

Al final uno tiene la impresión de que esto ha sido una reunión de cuatro colegas que han ido a pasárselo bien unos días en un “marco incomparable” como dice el tópico, y que el encuentro no ha servido para mucho más, una excusa como otra cualquiera para el compadreo y para “congeniar con el enemigo” entre las elites más cool del panorama musical pseudo independiente nacional. También me pregunto quién se ha beneficiado realmente de un festival subvencionado con dinero público y que en su página web se vanagloriaba hace unos días de contar con más de 250 profesionales acreditados (la mayor parte de ellos habrán tenido que pagarse su bono igual que el Director de contenidos de Rock and Roll Army, me imagino).

No quiero hacer demasiada sangre con las condiciones de los recintos (urinarios insuficientes, cosas a medio montar la primera noche…), eso ya lo contarán los que hayan asistido, y su testimonio además tendrá más valor que el mío. Tampoco quiero hablar demasiado de algunas cosillas que me han contado, como que a nivel interno también ha sido bastante caótico; pero está feo desvelar cosas que te han contado de manera confidencial.

Casi se me olvida, también me gustaron algunos de los conciertos (destacaría Kitty, Daisy & Lewis, Wire y la escena de prima donna que protagonizó Jon Spencer). El año que viene quién sabe si repetiremos, pero aunque sea por el ya citado “marco imcomparable” y por la gastronomía y las gentes del lugar seguro que merecerá la pena.

Comentarios

Comentarios