The Cult – Madrid/Valencia (La Riviera/El Tinglado 26 y 27-09-09)

The Cult – Madrid/Valencia (La Riviera/El Tinglado 26 y 27-09-09)
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A los grupos de culto se les perdona todo. Hasta los conciertos malos. Y ¿quién puede ser más de culto que un grupo que se llama The Cult?

Recordamos su actuación un tanto penosa en la Sala Riviera del 2007: a punto de sacar su primer disco en seis años, The Cult iniciaron su gira europea en Madrid. Armados con un repertorio de grandes éxitos y un tema nuevo, venían a triunfar. Pero entre ellos se encontró una manzana podrida: el cantante Ian Astbury se demostró irritado y desganado, era evidente que hubiera preferido estar en cualquier otro lugar menos encima del escenario. Más tarde nos enteraríamos que estaba mal de salud, de ahí su actitud. Para los muchos fans de la banda que llenaron el aforo de La Riviera alguna palabra de aclaración hubiese servido para tragar mejor semejante tostón de concierto.

Regresamos al 2009. The Cult deben tener el público más incondicional posible, porque la misma sala de nuevo se llena hasta las trancas. El reclamo de la gira es de especial atractivo: no vienen a promocionar ningún disco nuevo. Están aquí para repasar «Love» del año 1985. Y algo más.

El concierto arranca con «Nirvana» y «Big Neon Glitter». El primer climax es una versión alargada de «Love» en la que se luce sobre todo el batería John Tempesta que en esta gira actúa detrás de un kit ampliado para poder emular los arreglos de percusión del disco. Con «Rain» la sala se pone patas arriba. Otro punto álgido es «The Phoenix» en la que destaca Chris Wyse con un solo de bajo. Ya es la cuarta temporada que The Cult siguen con la misma formación, y se nota. Wyse, Tempesta y el segundo guitarra Mike Dimkich forman una base rítmica directa y contundente, mientras Billy Duffy saca maravillas de la famosa Gretsch. La banda está bien engrasada.

Aparte estamos de suerte. Astbury está de buen humor. Con algunos quilitos de más, barbudo y melenudo, se parece a Jim Morrison hacía el final de su vida. Teniendo en cuenta que tiene la vida del Lizard King estudiadísima gracias a su estancia en «Riders on the Storm», seguro que no se trata de ninguna coincidencia. Está más ágil que nunca y su voz también está en buen estado. No para de tirar panderetas al público y es obvio que disfruta de la acogida tan cálida que el público madrileño está dando al show.

Y esta vez podemos hablar de un show y no sólo de cinco músicos interpretando temas – una novedad de esta gira de The Cult es el acompañamiento visual. Las proyecciones subrayan el contenido de las canciones, durante «Revolution» llega un momento emotivo cuando se proyectan imágenes de Neda Agha-Soltan, fusilada en junio durante una manifestación pacífica en Irán. La primera parte del concierto cierra con «Sanctuary» y «Black Angel». Lo sorprendente es que hasta las canciones no tan populares del álbum «Love» son coreadas por una multitud de fans. Esta entrega también deja contento al grupo que se retira para un breve descanso.

El mensaje de la segunda parte del concierto es sencillo: Rock en mayúsculas y de alto voltaje. La banda ha dejado las baladas en la maleta y se centra en su catálogo más rockero. «Electric Ocean», «Wildflower» y «Sun King» convierten La Riviera en una sauna. También rozan su pasado más reciente con «Rise» y «Dirty Little Rockstar» para acabar apoteósico con «Fire Woman» y «Love Removal Machine».

Cuando la gran parte del público da el concierto por finiquitado, The Cult vuelven al escenario para repetir «Sanctuary», según Astbury la primera vez en toda la gira que tocan un bis. Lo justifica con el cumpleaños del batería Tempesta y la tremenda reacción del público español. Un gran final para una gran noche en la que el cantante ha vuelto a ser el frontman que tanto añoramos en su última visita.

El día siguiente se repite el espectáculo en el Tinglado de Valencia. El setlist principal es idéntico al de la capital. La insistencia del público (más reducido pero más ruidoso que en Madrid) también le gana un extra, esta vez nada menos que «Lil’ Devil», tema sin que ningún concierto de The Cult está completo.

Con estos dos conciertos The Cult dejaron bien claro que han acertado de lleno con el repertorio actual. Están en plena forma, sólo es de esperar que esta energía que desprenden en el escenario pronto se plasme en un disco nuevo. Ojalá las últimas declaraciones del cantante no sean ciertas. Dice que se ha cansado de grabar álbumes. Sin embargo, el historial de The Cult demuestra que tiene una mente bastante volátil…

En Madrid acudí al «Meet and Greet» organizado por la promotora. Si este tipo de evento siempre se produce de esta manera, mi primero con toda seguridad también será el último. El encuentro se produjo después del concierto en el almacén de La Riviera. Nos dejaron entrar en grupos de cinco personas donde nos encontramos con los cinco componentes del grupo sentados en una mesa, firmando posters. A cada uno de nosotros se nos permitió entregar un objeto para ser firmado (cosa que Billy Duffy hizo encantadísimo, sobre todo se emocionó con un chico que trajo la caja «Rare Cult»), eso sí, a toda hostia sin tiempo ni para entablar la más mínima conversación.

Quizá mejor así, porque en este ambiente nos volvimos a encontrar con un Astbury ligeramente irritable. Cuando un fan le preguntó por la canción «Painted on My Heart», dejó bien claro que este tema ya no es de su agrado, y cuando le halagué a John Tempesta por lo mucho que me gusta su estilo el cantante también me soltó un moco de los suyos («Don’t patronise him» me dice, «No lo trates como un niño pequeño»). Y todo eso por el módico precio de 64€. La próxima vez me limitaré a acudir al concierto. A veces es cierto lo que dicen, de lejos todos estamos más guapos.

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