Muse – «The Resistance» (Warner Bros 2009)

Me gustaría saber cuantos fans de Muse van a hacer cola en páginas como tengoentradas.com para revender sus pases para los conciertos que el grupo dará en España en Octubre tras haber oído el disco, cuya fecha oficial de lanzamiento será el próximo 14 de Septiembre.

Y es que Bellamy, a pesar de haber recibido clases de canto para llegar a ese «Vibratto» de voz tan deseado y así poner la guinda a su estupendo repertorio vocal, parece que suspendió las clases de humildad por falta de asistencia y decidió que nadie mejor que los propios miembros de la banda para autoproducir el disco nuevo. Si bien es verdad que «Black Holes and Revelations» pecaba de un exceso de producción (que se suplía con creces en directo), y el productor Rich Costley barría con demasiada fuerza hacia casa, dándoles ese sonido a lo Interpol o Franz Ferdinand que tanto conoce, más les hubiera valido a Muse mantener el toque Radiohead que John Leckie y David Bottrill le dieron a su obra maestra, «Origin of Symmetry», que demostrar esa franca carencia de nuevas ideas al crear «The Resistance».

Cualquiera que haya oído la discografía completa de Muse, sabrá que desde el atentado del 11 de Septiembre en el que el tío de Bellamy perdió la vida, obligando al grupo a dar un giro radical en la concepción y el desarrollo de su futuro «Absolution», el instinto, las entrañas, la alegría y la fuerza de sus composiciones han ido en descenso, siendo absueltos por grandes hazañas épicas de composición como «Butterflies and Hurricanes» y «Knights of Cydonia», pero el lanzamiento de «The Resistance» va a cambiar el Rock electrónico, épico y espacial de «Origin…» por el lametón melódico de una vaca en los pastos de Milán que es la mezcla con la que se ha creado el nuevo disco: un pupurri de U2, Queen y Green Day.

A pesar de que la que escribe estas líneas es una fan incondicional del grupo, desde «New Abbot», o quizás precisamente por eso, estoy por poner unas cuantas velitas a San Tom Waits para que nuestra Yoko Ono particular, Gaia Polloni, decida que es mejor no casarse con una estrella del Rock a la que la felicidad no le sienta excesivamente bien, que más vale ser un emo atormentado capaz de componer «Plug in Baby» que un feliz acomodado que canta «I belong to you».

Mi más sentido pésame a los fans de Muse que, como yo, esperaban con ansia esta nueva entrega de la saga espacial-bellamista, para la que solo queda rezar por una absolución gracias al directo.

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