Love Division – «The Velvet Revolution» (Welcome To The Other Side 2009)

Finalmente tenemos en nuestras manos, el esperado primer álbum de una de las bandas que más está dando que hablar en la escena Rock nacional. Tras un e.p. en directo grabado en el mítico CBGB de Nueva York (ciudad donde Ricardo creó la banda, que posteriormente trasladó a Madrid), y ganar arrasando el Concurso de Rock de la prestigiosa sala Gruta77, nos llega este debut producido por Fernando Pardo (Sex museum, Los Coronas) y registrado en los estudios «I´m a Geek» de Madrid y Sun de Memphis.

El resultado es apabullante en forma y fondo.

La forma se manifiesta en una producción excelente en la que todo suena como debe sonar y en la que las guitarras aplastan en ocasiones, y fluyen elegantemente en otros momentos.

En cuanto al fondo, posiblemente el mejor puñado de temas concebidos este año en la escena nacional. Se abren las hostilidades con la monolítica «Nothing We Believe In» y se advierten ya las principales señas de identidad de la división: Riffs de toneladas, melodías redondas y la elegancia del lado oscuro. Sin descanso llega la velocidad aplastante de «Troubled Ways», en la que podemos intuir lo mucho que ofrece esta banda en directo.

En «For Nothing» nos dan una lección de cómo escribir un perfecto single Rock a la Pearl Jam, con unas guitarras de ensueño.

El otro lado de la división se nos muestra en la doliente sensibilidad de «You Got It All Worked Out» o en la oscuridad acústica de la preciosa «Angelene».

Las cosas vuelven a ponerse tensas con la demoledora «This is the Warzone» (un pepinazo de dos minutos escasos que te da ganas de tirar coches por acantilados) y continúan arrasando con el riff de estadio de «I Must Be Your Satellite» o la Wyndorfiana «Three Headed Woman».

Pero todavía guardan una de las mejores balas para el final: la épica y redondísma canción que da nombre al disco. Una letra que haría sonrojarse al 95% de las bandas que escriben en inglés en este país, y unos preciosos arreglos para conformar una canción de una intensidad enorme.

El disco nos enseña la salida con la relajada y a ratos stoniana «Life Will Never Be the Same» que pone un fin feliz a un grandísimo album de Rock que tiene dentro muchísimo que disfrutar.

Sin duda un trabajo que se sitúa en la cima de lo fabricado en este país. Compruébenlo.

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