Jane’s Addiction – Bilbao BBK Live’09 (Kobetamendi 10-07-09)

Nos acercamos el pasado viernes a Bilbao para presenciar la segunda jornada del BBK Live 2009, con Jane’s Addiction como protagonistas. Quizá fueran de los tres cabezas de cartel los menos atractivos para el público masivo, lo que se ha traducido en la noche con menos afluencia de público, con 16.198 personas en total; la noche del jueves con Depeche Mode se registraron 18.509 personas, y la del sábado con Placebo fueron 17.956 personas. Cifras no obstante bastante similares, porque al final la gente lo que quiere es pasar un buen rato, y los carteles aunque importantes para acudir, acaban siendo también una especie de excusa. Y para apoyar esto está el dato de la gran presencia de público extranjero.

Pero pasemos a repasar algo de lo que allí se pudo ver el viernes por la tarde-noche. Nuestro primer objetivo de la jornada (imposible llegar antes por motivos de transporte) era Chris Cornell. A nuestra llegada estaba la Dave Matthews Band actuando en el escenario grande con su Rock para todos los públicos, pero poco más podemos decir al respecto ya que recién llegados al recinto no estábamos para prestar atención. Y Chris Cornell tengo que decir que es un tramposo. El ex de Soundgarden y Audioslave consiguió convencer a bastante público haciendo trampas, esto es recurriendo reiteradamente a su glorioso pasado, quizás porque hasta él mismo se ha dado cuenta de que «Scream» es un material tan indigno y flojito que no sirve ni para rellenar un set list en condiciones. Quién sabe si la inclusión de bastantes temas de Soundgarden se deba a la rumoreada reunión que estaría ya casi lista. En cualquier caso el público recibió los temas de los de Seattle y sobre todo los de Audioslave con gran excitación, pero no quiero dejar la oportunidad de citar todo un «Hunger Strike» de Temple of the Dog del que Cornell, a pesar de ir justo de voz, logró sacar adelante aceptablemente bien, o «Seasons», aquel tema que firmaba el vocalista en solitario ya en la banda sonora de «Singles». En definitiva, bastante mejor de lo que esperábamos a priori, aunque tampoco quiere decir esto mucho. Esperemos si realmente se junta con sus antiguos compañeros y vuelve a levantar cabeza.

Tras Cornell nos dirigimos al escenario grande, donde tocaba el turno de Kaiser Chiefs. Daba la impresión de que para gran parte del público eran los británicos los verdaderos cabezas de cartel de la noche. Y a tenor del tipo de público presente mayoritariamente, más poppie si se quiere, tampoco es de extrañar. Y Kaiser Chiefs realmente a pesar de su juventud saben manejar a la audiencia, tienen temas pegadizos y bastante tirón. No es el tipo de música que me pondría en casa, pero hay que reconocer que suenan bien, y a veces también es necesario alejarse un poco de lo que escuchas normalmente. No creo que su música vaya a ser de esa de la que trasciende, que será recordada dentro de quince o treinta años, pero sirven para pasar un buen rato, que es además de lo que se trata.

Pero nosotros habíamos acudido allí para ver a Perry Farrell y compañía. El nerviosismo era palpable en las primeras filas, donde habíamos ido concentrándonos los fans de los norteamericanos tras la actuación de Kaiser Chiefs. Más o menos todos sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, incluido el set list, pero la incógnita era el estado de la voz de Farrell. Ya os narramos en esta misma web hace un tiempo uno de los conciertos norteamericanos de la gira junto a Nine Inch Nails, así que no me extenderé demasiado en el repertorio, bastante similar a áquel. Seguro que habrá detractores de estos Jane’s Addiction del 2009 (de hecho me consta que los hay por toda la bilis que están propagando por la red en lugar de aprovechar su tiempo con cosas más productivas), pero hay que decir que la banda suena conjuntada y que aunque no interactúan apenas entre ellos, Eric Avery parece estar bien compenetrado con el resto. Es su presencia además muy importante en el sonido de la banda, con sus inconfundibles líneas de bajo. Dave Navarro por su parte interpreta con maestría todas sus partes de guitarra y sus solos, y a pesar de lo que digan muchos, se limita a tocar su instrumento sin querer ser el centro de atención (pero es que algunos no olvidan los aspectos extramusicales). Por su parte Stephen Perkins es uno de los mejores baterías de su generación, poco que añadir a eso. Y Perry Farrell no para quieto, y si bien no conserva mucha voz e interpreta los temas a su manera (algo que no es nuevo de todas formas), es su inmenso magnetismo y carisma escénico el que se lleva la mayor parte de la atención. La banda en conjunto sigue siendo única, y la magia que generan los cuatro sobre el escenario indiscutible. Servidor volvió a emocionarse, más si cabe, que en la cita norteamericana, pero no fue el único a tenor de las caras vistas tras el concierto. Y luego lo que otros digan en sentido negativo… pues peor para ellos.

Tras Jane’s Addicition y de vuelta en el segundo escenario llegaba el turno de Echo and the Bunnymen, encargados de cerrar la jornada del viernes, y congregando a bastante público durante los primeros compases de su show al menos. Sin embargo nuevamente tengo poco que comentar sobre su show, ya que después de lo vivido con los cabezas de cartel cualquier otra cosa tenía bastante poco sentido y muchas menos oportunidades. Lo dejaremos para otra ocasión más propicia.

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