The (International) Noise Conspiracy: Crucificados por el sistema – entrevista

«AC4 son mejores que Refused»
-Dennis Lyxzén-

Trascurrido medio año desde la edición de «The Cross of my Calling» (Burning Heart/American), iba siendo hora de vernos las caras con Dennis Lyxzén, el singular vocalista del cuarteto sueco. El no contar con una copia del mencionado cuarto álbum (es lo que tiene cuando las discográficas dejan de existir) condiciona el contenido de la entrevista, pero Lyxzén siempre tiene algo que decir, y aquí somos todo oídos.

Con patillas y enfundado en una camiseta de E.T.A. (Epileptic Terror Attack), el de Umeå ya lleva diez años largos con The (International) Noise Conspiracy, aunque sea difícil no asociarlo con los ya legendarios Refused. En su momento me contaba que, al tratarse de una propuesta menos visceral, el nuevo combo podría abrirse muchas puertas. Una década más tarde, ¿está cumplido el objetivo? «Pensamos que sí. No nos hemos atascado en un género ni en un estilo, sino que hacemos nuestro propio grupo. Es difícil, porque piensas que si simplemente tocas rock corriente tu banda le puede gustar a todo el mundo, pero a la vista del clima musical en los últimos años a nadie le gusta la música rock normal. Aun así, está claro que hemos llegado a más gente diferente que con Refused o Separation o los otros grupos en los que hemos estado».«Pero piensa en que fue hace 6 ó 7 años, y fue muy breve. Fue como «¡rock garajero! Eh, bueno, no..». Y ahora es electroclash, indie, y tal, y nosotros somos viejas reliquias que tocan rock and roll y hablan de política, algo que nadie hace en 2009″. Vaya, cabría suponer que la popularidad de The Strokes o White Stripes podría ayudar. «Pero piensa en que fue hace 6 ó 7 años, y fue muy breve. Fue como “¡rock garajero! Eh, bueno, no…». Y ahora es electroclash, indie, y tal, y nosotros somos viejas reliquias que tocan rock and roll y hablan de política, algo que nadie hace en 2009″. Bueno, en cualquier caso parece que a Black Lips, por poner un ejemplo, no les va nada mal. Más de lo que puede decirse sobre estos conspiradores, ¿realmente se comieron algo tras el salto a una multinacional? «Tuvimos muy mala suerte con American. En lo creativo ha estado muy bien, trabajar con Rick [Rubin] y hacer estos dos últimos discos ha sido muy divertido y nos parece inspirador y alentador, pero todo el aspecto del negocio ha sido catastrófico. El grupo se ha hecho menos conocido a raíz de que firmamos con American. En Europa ha ido más o menos como siempre, seguimos con Epitaph, si bien en Estados Unidos nos ha ido mucho peor. Es que hemos estado en una gran discográfica que no ha estado muy interesada en nuestra banda, y no me apetece… podría estar dos días contándote todo… así que fue una gran idea en lo artístico y nefasta en cuanto a nuestra carrera. Aunque no se puede saber: se prueba, a veces funciona y a veces no». Hace tiempo que Sara Almgren (guitarra y teclados, actualmente en Masshysteri) dejó la banda, pero su hueco parece no haber sido cubierto por un miembro de pleno derecho. «Sentimos que era difícil sustituir a alguien que estaba ahí desde el principio y que era una parte bastante importante de nuestros primeros años. Nunca hemos sentido que necesitáramos un miembro nuevo, y eso que Kalle [Jacobson, también en Tincan] lleva varios años con nosotros. Es como si fuera uno más de la formación, pero… él se libra de hacer entrevistas y cobra más» (risas). Hace unos años que Dennis ayudó a poner en funcionamiento Ny Våg (Nueva Ola), un pequeño sello punk de filiación local con interesantes propuestas como la de Epidemics. «Lo hemos remodelado y ahora es una asociación cultural, así que somos como 8-10 personas en estas reuniones semanales, y yo soy el presidente. Hemos sacado algunos grupos que cantan en sueco, pero la mayoría lo hacen en inglés. Eso sí, todos son de Umeå. Ahora son bastantes: Masshysteri, Invasionen, luego vamos a sacar a Mattias Alkberg. Él es muy bueno, ha sacado un montón de material con otras compañías. También tenemos un recopilatorio que se llama Umeås Vråljazz Giganter, en el que todos los grupos cantan en sueco, incluso Regulations y AC4 que por lo general utilizan el inglés». Aunque The (International) Noise Conspiracy se hayan esmerado por salirse del tiesto (prueba de ello es «Live At Oslo Jazz Festival», el magnífico directo que sacaron junto al saxofonista Jonas Kulhammar), lo cierto es que el hardcore punk sigue en sus venas. En AC4 podemos ver, nuevamente sobre el mismo escenario, a Dennis y a David Sandström, ex batería de Refused y con una estimable trayectoria en solitario. «AC4 sacamos un disco en junio, y vamos a ir de gira, aunque no mucho. Haremos una pequeña gira europea, unos ocho bolos. Estamos que flipamos, pero va a ser un poco de broma. Hemos dado como 15 conciertos, y casi todos han sido en Umeå».

Pienso, luego opino

Sea a nivel local o internacional, las bandas en las que ha estado Dennis Lyxzén siempre se han distinguido por su ideario político. Y bien, ¿qué te parece la crisis económica que nos sacude? ¿Algo necesario para que nos espabilemos y creemos un sistema más razonable? «Sí, parece un poco ruin decir algo así, pero esto lo llevamos diciendo veinte años, que va a ocurrir, y todo lo que sube baja. Nosotros elegimos este sistema, votamos al partido moderado [se refiere a la derechosa administración sueca], la gente votó a George Bush… y así están las cosas. El problema es que al capitalismo se le da terriblemente bien el reiventarse. Cuando cayó el bloque del Este, y la Unión Soviética se desmanteló, el comunismo desapareció como idea, y así desapareció una alternativa al capitalismo. No digo que la URSS fuera una buena alternativa, pero había un mundo polarizado, una idea sobre el socialismo y el comunismo y otra sobre el capitalismo, y había como dos caras. Ahora sólo hay una cara, lo único que hay contra el capitalismo son movimientos de izquierdas muy pequeños, y bueno, Venezuela. En la conciencia de la gente no hay nada que diga que vaya a haber una revolución socialista, por desgracia. Esperemos que, con la crisis económica, la gente se de cuenta de que este no es un mundo en el que queremos vivir, que realmente no es un buen mundo, y esperemos que eso les haga empezar a buscar otras alternativas». Mencionabas un poco el capitalismo supuestamente sostenible, el defendido, por ejemplo, por Peter Barnes en su libro «Capitalism 3.0». «El capitalismo como sistema y como principio es jerárquico, se basa en utilizar a la gente. Siempre ha sido algo de EEUU, el que ‘podemos solucionar los errores del sistema’ y no creo en ello. Sigo siendo revolucionario y socialista, y pienso que el sistema que tenemos no tiene arreglo, y que tiene que haber algo diferente, radicalmente diferente». Lyxzén tampoco duda en criticar al partido socialdemócrata, que históricamente ha gobernado en su país. «No creo en el reformismo», concluye. Un tema político de igual relevancia es el de las bajadas por Internet, que con frecuencia cuentan con el respaldo de la izquierda. «Viviendo en este mundo, si un@ hace algo está claro que tienes que cobrar. Hay una idea muy rara de que toda persona que trabaje tiene que cobrar, excepto si se dedica a la cultura. Artistas, escritor@s, actores y actrices… no tienen que cobrar, lo hacen porque les gusta. Me parece una locura que así sea; aunque la música no consista en ganar dinero tienes que pagar el alquiler y comprar comida. Tal y como están las cosas en Suecia, está muy difícil dedicarte a la música. No se dan los condicionantes, ya no puedes vender discos y demás». The Pirate Bay, el popular motor de búsqueda, ha sido el centro de muchas críticas, pero también de no pocos elogios. «El problema es que si tuviéramos otra sociedad no habría pega, si tuviéramos un salario ciudadano, o un sueldo para quien se dedique a la cultura, igual no habría importado tanto si la gente se bajara música, o si fuera gratis, o si los conciertos fueran baratos, porque quizás habría otras formas de salir adelante como músico. Lo raro es que mucha de esta gente, ya sabes, los de The Pirate Bay y quienes abogan por tener cosas gratis… Si todo fuera gratis, al final no habría grupos, ni se harían películas. Es una idea muy rara, como te gusta la música la tienes que tener gratis. Si no se apoya esta cultura, pues morirá. Al final no te queda nada que bajar». Aunque en un principio no parecía querer posicionarse, finalmente Dennis se deshace de los pocos pelos que pudieran quedarle en la lengua. «Cuando se empezó con las bajadas y el intercambio de ficheros, yo estaba en las barricadas, y me parecía lo mejor del mundo. ‘Aquí llega un sistema que socava el capitalismo, que desafía el orden mundial y las grandes empresas’. Pensaba en información gratis, cambias, hay solidaridad, socialismo… Los chicos condenados de The Pirate Bay no son socialistas, no son anarquistas, son liberales. Gente que dice: ‘Quiero cosas gratis, es lo único que me preocupa’, y eso es todo. Quien patrocina a The Pirate Bay es un democráta sueco [un partido para los suecos rubios de ojos azules, ya se entiende], y a mi modo de ver ha pasado de ser un proyecto socialista a totalmente egoísta. Luego los sellos son igual de egoístas. Estuve muy implicado en el debate sobre el P2P, me pronuncié mucho al respecto, pero hace año y medio me dije que no quería tener que ver con ello, porque sólo saca lo peor de la gente, un montón de egoístas que se gritan entre ellos: ‘yo quiero tener, yo quiero tener…’. Y las tiendas de discos, los estudios y los músicos que se ven obligados a dejarlo porque esta gente quiere cosas gratis, con ellos también habría que solidarizarse. Esta gente como The Pirate Bay, lo que representan no es nada en lo que esté de acuerdo, no comparto su visión del mundo. Hay una gran diferencia entre la gente que quiere hacerse con mi música en Internet, no tengo pegas, pero estas personas son neoliberales, o posiblemente libertarios, ya sabes, como anarco-capitalistas». A nadie se le escapa que son tiempos difíciles para dedicarse a la música, incluso «locos», en palabras de Lyxzén. Por otro lado, parece que hoy en día todo es posible. Por ejemplo, que once años más tarde pueda por fin ver en directo a mi grupo favorito de todos los tiempos, Faith No More. «Cuando conocí a David era su grupo preferido. Los vimos dos veces como en 1991, le encantaban», ríe un Dennis para el que, simplemente, tenían un pase. Eso sí, no le cuesta mucho deducir mis insinuaciones, sobre todo después de que él mismo saque a colación a otro de los ex miembros de Refused. «Las probabilidades de que volvamos son muy microscópicas, pero como dices, nunca se puede decir de este agua no beberé. Nos costó tiempo siquiera poder hablar de ello porque todo había sido super intensivo». En fin, sólo nos queda cruzar los dedos y esperar. David tiene bastante contacto con los guitarristas Stenka y Jon (el segundo tiene tinitus, estudia para médico y piensa trabajar de director de ópera), mientras que nuestro interlocutor se trata sobre todo con David. «En vez de volver con Refused empezamos AC4… que además son mejores». Vaya machada.

 

Fotos: Elin Berge, Jonas Svedin

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