Imelda May – Milán (22-04-2009)

My goodness, my Guinness! Imelda May is in town & ready to rumble!. Siguiendo con el revival retro que se ha producido en UK en el último año, se presentaba en Milán esta irlandesa con su «Love Tattoo» recién sacado del horno y que la ha llevado a girar por toda Europa recordándonos las buenas maneras y quehaceres de las grandes intérpretes de un pasado cada vez más lejano, pero nada olvidado por algunos. Nada más pisar el escenario uno ya se da cuenta de que está delante de una dama con un cierto carisma personal, y sólo con entonar la primera nota ya se cae rendido a sus pies.

La banda que la acompaña se compone de guitarrista (y marido), contrabajo-bajo eléctrico, batería y trompetista que arropan perfectamente a la única e indiscutible estrella sobre el escenario. Sus temas pueden recordar tanto al Rockabilly de Wanda Jackson («Johnny Got a Boom-Boom»), como al Jazz-Blues de Billie Holliday («Knock 123»), llegando hasta matices a lo Patsy Cline en «Falling in Love with You Again», que sin duda fue el temazo de la noche. Lo interpretó con un mínimo acompañamiento, luces casi apagadas, creando el silencio absoluto entre el público, excepto algunos molestos «clicks» de las cámaras. Dio la sensación de que se estaba dirigiendo única y exclusivamente a ti. ¡Momentazo! ¡No dudo que todos los asistentes se sintieron igual de únicos!.

Esa es la grandeza de esta mujer, su voz y sus múltiples registros, ya sea Blues, Jazz, Rockabilly o Country. Se mete en ellos interpretándolos de manera totalmente natural y nada forzada. Acaba de empezar su carrera y lo mejor es que siendo «Love Tattoo» una más que digna carta de presentación, uno cree que lo mejor de ella está aún por llegar.

Una lástima la pobre asistencia de público, que no terminó de entrar en calor hasta la última parte del concierto con una Imelda May que después de presentar un par de temas nuevos, versioneó el «Walkin’ After Midnight» y se despidió antes de los bises con su reciente mini-hit “Johnny Got a Boom-Boom” (con solo de batería incluido!?!).

Y ya como broche final a la velada, a los pocos minutos de terminar el concierto y a pesar del cansancio que llevaba encima, salió a conversar con el público obsequiándonos con su simpatía irlandesa. ¡Vuelve cuando quieras, Imelda!

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