Guns N’ Roses – “Chinese Democracy” (Geffen Records 2008)

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Sería muy sencillo centrarse en hablar de los quince años que han transcurrido entre la edición de “The Spaghetti Incident” y la de este “Chinese Democracy”; sería sencillo hablar aquí de Dr. Pepper o de los grupos que se han burlado durante todo este tiempo de Axl; sería muy sencillo establecer comparaciones entre este disco y sus antecesores; incluso sería muy fácil compararlo con los discos editados en estos años por los ex compañeros de Axl (sobre todo por su cantidad, la calidad es otro tema). Lo que no sería tan sencillo de hacer es comentar todos los rumores, músicos, colaboraciones, o posibles fechas de edición que se han barajado a lo largo de estos años, aunque podríamos intentarlo también.

Pero nosotros no vamos a hacer nada de eso. Desmarcándonos de los grandes medios nacionales, esos que se han dedicado todo el pasado fin de semana a poner a caer de un burro a Axl Rose sin haber escuchado apenas el disco y que lo mismo sirven para reseñar “Chinese Democracy” como para acudir a un concierto de Madonna (gratis ambas cosas, por supuesto), nosotros preferimos hablar de la música que se contiene en el álbum.

De acuerdo, “Chinese Democracy” no debería haber sido editado bajo el nombre de Guns N’ Roses. También aceptamos que este disco no es “Appetite for Destruction”, ni siquiera “Use Your Illusion”, aunque tenga ciertos momentos que se acercan al espíritu de los dos discos dobles, pero resulta lamentable (y también previsible, por qué no decirlo) que la crítica de suplemento dominical destaque en sus reseñas que no está en la formación tal o cual antiguo miembro, el supuesto coste multimillonario del disco, o que lo califique de “anacrónico y aparatoso monstruo de rock duro, una criatura contrahecha -nuevas tecnologías para un sonido caduco-” sin citar por cierto ni uno solo de los temas que componen el álbum, y hable de un supuesto “descenso a los infiernos” de Axl Rose durante la gestación del disco. Evitaremos citar a los autores de estas palabras que los califican mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros mismos.

Como decíamos, no resulta nada sorprendente que la crítica “seria”, la misma que publica crónicas de conciertos sin haber aparecido ni remotamente cerca del recinto, se haya dedicado a destrozar “Chinese Democracy”; el caso contrario sería para preocuparse. Por eso preferimos hablar de la música.

Y es que entre las catorce nuevas canciones del proyecto de Axl (siempre me negaré a considerarlo un disco de Guns N’ Roses) sí que hay material interesante, aunque también temas indignos y decepcionantes como puedan ser “Shackler’s Revenge”, o que resulte extraño escuchar su voz por encima de bases programadas, la verdad sea dicha. Porque probablemente lo peor de todo el disco sea el sonido “moderno” que se le ha intentado otorgar a los temas en la producción. Quizás algunas canciones funcionaran mejor en versiones más desnudas, y algunos solos estén fuera de lugar por su excesiva técnica y poco feeling.

Da la sensación que los temas que Axl ha interpretado en directo durante estos años y los que se han ido filtrando en todo este tiempo no lo han sido por casualidad, sino porque eran el mejor material del disco. O quizás sea que estoy más familiarizado con ellos. En cualquier caso, no es extraño que para “Catcher in the Rye” Axl contara con Brian May (aunque luego su solo quedara fuera de las mezclas definitivas), un tema que podríamos calificar como la síntesis imposible entre Queen y ¿Blind Melon? “Chinese Democracy” (el tema) abre magistralmente el álbum, porque digan lo que digan es una gran canción. “Street of Dreams” es la anteriormente conocida por “The Blues”, un tema que recuerda ligeramente a “Breakdown” de “Use Your Illusion”. “I.R.S.” y “Madagascar” habrían mejorado sin bases programadas, sobre todo la primera con ese grito agudo típicamente Axl cuando comienza el solo; en la segunda además vemos otro guiño al pasado con el sampling del actor Strother Martin que ya sonaba al principio de “Civil War”. “Riad N’ the Bedouins” es uno de los temas contundentes del disco.

Del resto de podríamos destacar “Scraped”. “If the World” es un claro ejemplo de cómo estropear un tema con la producción. “There Was a Time” sería la réplica moderna a “Estranged”. “This I Love”, junto con el segundo single “Better” o la anteriormente citada “Shackler’s Revenge” me sobran, y de hecho el disco mejoraría en conjunto con menos minutaje (son más de setenta y un minutos de duración).

Si nos olvidamos de todo lo que lo ha rodeado y sin ser comparable al material clásico de Guns N’ Roses, “Chinese Democracy” no es un mal álbum. De haber salido como un disco de Axl Rose en solitario seguro que sería mejor visto. Si tuviera que ponerle una nota le daría un 6,5.

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