King Brother – Barcelona (18-11-2008)

Ayer por la noche me sentí Scarlett Johanson por un par de horas: estuve lost in translation. Y es que me dio por ir a ver un concierto de King Brother, una banda japonesa de post-punk (eh, la etiqueta se la cuelgan ellos ¿eh?) que llevan varias semanas de gira por Europa y que ayer tocaron en una sala muy pequeña de Barcelona al más puro estilo The Cavern.

Y claro, si sólo con ser japo ya se te presupone friki, imaginaos a una banda de post-punks vestidos como Interpol, a excepción del bajista, que era el mismísimo Elvis con gorro mejicano de lujazo (*). Cuatro tíos en estado anfetamínico, aporreando sus instrumentos y gritando ante las 30 ó 40 personas que estabamos allí. La locura. El guitarrista tirándose sobre el público mientras el cantante se subía sobre el ampli, las mesas y todo aquello que encontraba!

A medio concierto, deciden que el escenario se les queda pequeño y cogen sus bártulos y se plantan en medio de la sala, para delirio de los (también frikis) que estábamos ahí. Y entonces, el público se une a la fiesta: una guitarra cae en manos de un entusiasmado compatriota, un micro vuela por los aires hasta que alguien del público lo coge para imitar a la banda a base de berridos. Todo salpicado de areyoureadys, gritos, dedos desafiantes y demás parafernalia. Todo muy punk, muy auténtico, muy sucio. Todo contrastado con la imagen impoluta de ellos (al menos con la que empezaron el concierto, porque poco a poco se torcían las corbatas y se perdía la compostura).

¿La música? Pues mucha guitarra, muchos grito salvaje y mucho músculo, aunque un sonido que dejó bastante que desear (de lo que alguna culpa la tuvo la sala y otra poca, ellos). Pero puro espectáculo y adrenalina, algo a lo que acompañó indudablemente el encanto del recinto. No me quiero imaginar la cara de Julian Casablancas cuando los vió actuar como teloneros de su banda en sus conciertos por Japón. Debió flipar! (**). Los comparan con Thee Michele Gun Ellephant, aunque en una versión un poco más ruidosa (aún).

(*) Aclaración: el gorro no era porque estuviera en España, lo lleva en todos los conciertos.

(**) Pa flipar un chavalín japonés moderniki, que pasó por delante de la sala y se encontró con la actuación de este grupo, que ya le gustaban en Japón y a los que había visto allí. Alucinaba de que tocaran en Barcelona y decidió quedarse a verlos. Estuvo enorme el de la sala, que le escuchaba contárnoslo, y se lo llevó para que pudiera saludarlos personalmente. El chaval aún debe estar en éxtasis, como pasó todo el concierto.

(***) Por cierto, unos tipos encantadores los King Brother, tan tímidos y tranquilos que casi parecía mentira que fueran ellos los que minutos antes se enloquecían sobre el escenario.

¡Este es el pollo que montan!

http://www.youtube.com/watch?v=s4HUhKOAQRY&feature=related

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