Tinto Brass nos mira

film: So all the fans in the picture: Claudia Koll, Tinto Brass genre: erotic, comedy directing: Tinto Brass (Fotostore / IPA / Fotogramma, Milan - 2014-11-17) ps the photo can be used respecting the context in which was taken, and without defamatory intent of the decorum of the people represented (Fotostore / IPA/Fotogramma, Photo Repertoire - 2019-07-10) p.s. la foto e utilizzabile nel rispetto del contesto in cui e stata scattata, e senza intento diffamatorio del decoro delle persone rappresentate PUBLICATIONxINxGERxAUTxONLY Copyright: xFotostorex/xIPAx/xFOTOGRAMMAx
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Hace un tiempo hablábamos de Russ Meyer y su cine, esta vez vamos con un erotómano europeo, hijo del neorrealismo italiano y con un trazo más fino que el de Meyer. Hoy hablamos de Tinto Brass.

Las películas de Tinto Brass están plagadas de mujeres de cuerpos generosos, culos eclipsantes y naturalidad en grandes cantidades, el descaro de sus mujeres es una marca de la casa, en los films de Brass, las mujeres son sanamente sexuales y no usan el mismo como arma. De hecho Tinto Brass presenta a una mujer mediterránea, cachonda, una mujer en la línea de Sofía Loren pero más guarra.

La cámara de Brass busca siempre (casi siempre por detrás) la belleza de la mujer, realmente en ocasiones se intuye a un Brass mas mirón que cineasta.

Nacido en la Venecia que observó las correrías de Casanova, Brass pronto emigraría a Francia donde trabajó como encargado del archivo de la cimetateca francesa, lugar donde devoró cine en cantidades y lo entrenó para su vuelta a Italia, donde tras trabajar como ayudante de producción, entre otros de Roberto Rossellini, inició su carrera, habían pasado más de diez años rodeado de lo más granado de los directores del neorrealismo italiano, y Tinto Brass buscaba su ocasión y estilo. Su primera oportunidad tras la cámara llegaría en el 66 con «El corazón en la garganta», un spaghetti western para olvidar. Su época del 66 al 76 tiene poco que ofrecer; western de tercera, sátiras sobre la sociedad italiana y algo de violencia, en «Dropout» contó con Vanessa Redgrave, según los entendidos un film pionero que pondría en camino a la Redgrave para filmes posteriores como «Blow Up» o «Isadora». También destacable «Cuerpo del amor» del 72, ágil película con una filiación ligera y divertida, hasta ahí llega el estilo artístico de Tinto Brass.

 

Cabaret, uncensored.

Estamos en 1976, y Tinto Brass da el gran paso, filma «Salon Kitty», una versión sin censura de «Cabaret», ambientada en un burdel donde las putas son espías de las SS. En «Salon Kitty» veremos todo lo que en «La caída de los dioses» (película con la que comparte actores) y en «Cabaret» se ocultaba. En «Salon Kitty» se estrena la temática que luego seria leit motiv constante en el cine de Brass, la decadencia.

Cuerpos desnudos en plena acción, sadomasoquismo y nazismo como excusa para escandalizar.

Cuanto más, mejor

En 1979 llega el momento más polémico de su carrera, en su segunda inmersión en el erotismo, filma «Caligula», de Gore Vidal, de la que ambos intentarían desvincularse por el desastre final en la postproducción, un Malcolm MclDowell en plena fama tras «La naranja mecánica» como protagonista, acompañado de Helen Mirren, facturan un film, sórdido y cruel, con un Caligula sicopático, envuelto en una locura de poder, un Peter O´Toole decadente y enfermo. A priori el cartel no anuncia nada malo, ni siquiera la firma erótica de Brass debería bajar la calidad del filme. El problema vino con la postproducción, en la que la productora Penthouse, añade sin permiso escenas de sexo explícito, homosexualidad, y pajas colectivas, un modo de llevar los fluidos al cine convencional. Mejor o peor y aunque Tinto Brass reniegue de esta película, lo cierto es que este título es de los más conocidos de su filmografía.

Tocado pero no hundido, en los 80 Brass se dedica al cine erótico provocador, con «La llave» (1983), «Miranda» (1985) y «Capricho» (1988). Cine hedonista sin más pretensiones que mostrar grandes culos y fantásticas tetas. Como decía en la presentación, en ocasiones Brass parece filmar más para él que para un posible público. Sin embargo subyace un espíritu transgresor que se burla del cine convencional italiano y su censura al igual que de las películas «eróticas» de la época en Italia, muy similares a las de Pajares y Esteso por estas tierras. Brass no necesita excusas ni humoristas para sacar un buen par de tetas en pantalla. Sin Embargo, dejarlo así, sería poco menos que quitarle merito. Al inicio comparaba a Brass con Russ Meyer, sin embargo no nos equivoquemos, sólo lo hacía porque ambos son unos salidos, el cine de Brass es más serio, sus mujeres más reales y menos caricaturescas, la cámara de Brass es penetrante hasta lo ginecológico sin entrar en la obviedad. Y no hablamos de un director como Kaufmann con un drama que contar en el que el sexo es parte de este. El cine de Brass es genuinamente erótico, en el que el drama es un adorno al culo y las tetas.

Volviendo a la filmografía, toca ya a hablar de la que es mi favorita, «Los burdeles de Paprika» en la que una sublime Debora Caprioglio interpreta a una chica provinciana que entra a trabajar a un prostíbulo para dejarle dinero al novio de la que está enamorada. Una vez allí, nuestra protagonista descubrirá que ser puta es lo suyo. Una vez más, Brass demuestra la capacidad para la provocación. En 1992 con «Cosi Fan tutte», el realizador volverá a demostrar que su fórmula mágica no falla, Katarina Vasilissa y Cristina Garavaglia se ocupan de mantener la seducción en todo el metraje del film, que cuenta como un profesor universitario abandonado por su mujer, recuerda flashbacks de su juventud y libera tensiones con la niñera. Una vez más la decadencia.

Sin ser su mejor film, el que me da nombre como escritor mediocre, «El hombre que mira» es un ejercicio fetichista, amante de lo «culinario». En adelante, su única obra destacable será «Trasguedire» donde la narración comienza a ser débil y los pretextos a la hora de mostrar tetas y culos empiezan a palidecer en exceso, y además estos cuerpos, no me pregunten por qué, a mediados de los noventa empiezan a no tener el encanto previo, sea por la falta de carnes o por el exceso de plástico que en alguna de las protagonistas se intuye.

http://img366.imageshack.us/img366/965/tintobrass05ne2.jpgBien o mal con ocaso o sin él, Tinto Brass es un CREADOR en el género erótico, clara raíz en el devenir de muchos cineastas actuales y sin embargo un realizador sin grandes pretensiones mas allá que la de ser un mirón que observa por la mirilla y que no necesita demasia[amazon_link asins=’B00YFYAM0U,B0055KNPGQ,B013ER6P6I’ template=’ProductCarousel’ store=’rockandrollar-21′ marketplace=’ES’ link_id=’cd93ad63-c31b-11e7-b1c5-01982da8402c’]das excusas para dar al público o a sí mismo lo que gusta, culos y tetas.

 

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