Charlotte’s Shadow, El Idioma Universal

Es bastante pro empezar los escritos con citas de grandes pensadores, y, en este punto, lo mejor que puedo encontrar es la frase de un compositor, guitarrista, pianista y Dios en general, que, sabiamente, dijo: "La música es el idioma de la gente que opina que hablar es insuficiente para expresar lo que siente".

Esto es especialmente aplicable a bandas como Charlotte’s Shadow. Su música, Rock gótico en la acepción más clásica del término, desprende un romanticismo y una melancolía que saben transmitir a golpe de riffs con una pasión que, raramente, se encuentra en grupos con tanta experiencia.
 

La banda, compuesta actualmente por el cantante J. Catala (voz, teclados, guitarra y programación), el bajista A. Avalos y el guitarrista Blas Bernal (guitarra y programación), se fundó en Dublín en el 2002. Mucho ha llovido desde entonces: se establecieron en Alemania por un tiempo para luego adoptar Madrid como su base de operaciones, y en todo este tiempo han tenido ocasión de participar en grandes festivales de la música gótica como Wave Gothic Treffen de Alemania o el Chorna Rada de Ukrania, y han estado acompañados de grandes de la talla de Cruxshadows o Clan of Xymox. E incluso han tenido la indecencia de superarles musicalmente sobre el escenario.

Recién sacado del horno, su tercer álbum es la evolución natural de una trayectoria tan definida. Siguiendo la moda que han impuesto los nuevos medios de difusión como Internet, el grupo ha decidido presentar su música de forma online (puede descargarse el disco aquí), liberándose de las presiones esclavistas que supone un contrato discográfico. Entre concierto y concierto, se toman la molestia de hablarnos un poco al respecto.

"Es un bien innecesario" describe el bajista A. Avalos "No nos movemos en un ámbito en que las discográficas se tomen la molestia Charlotte's Shadowde dejarse la millonada en promocionarte en la MTV. Y tampoco hace falta. Hemos salido en otros programas de televisión, pero si fuera la MTV, creo que nunca en la vida podría superar el hecho de salir a un escenario justo después de un videoclip de Ricky Martin. Me harían falta años de terapia". Las experiencias no parecen buenas en el pasado. "En el mejor de los casos, las discográficas siempre acaban debiéndote dinero. Entre ellas y la SGAE hay una especie de relación sectaria. Antes de tratar con ellos necesitas una estaca y un martillo, porque es bastante seguro que harán todo lo posible por chuparte la sangre". Pero la promoción no parece un problema teniendo internet. "Lo realmente impresionante, es irte a un país tan lejos que parezca que no saldrá en los mapas, y estar tocando delante de gente que canta la letra. Es lo que tiene internet, la respuesta es inmediata. Y gratis".

 Una larga parrafada sobre las impresiones del disco debería ser necesaria, ya que se supone que es labor de los críticos liberar al oyente del tedioso trabajo que supone asimilar discos que nunca se han oído, para que puedan saber de entrada lo que les va a gustar y lo que no. Forma parte de la filosofía banal del ser humano. "La gente es perezosa en extremo para dar una oportunidad a grupos que no son conocidos" afirma Catala "Cuando un grupo es famoso y guay, todo el mundo quiere conocerlo, van en masa a tus conciertos, y el no decir lo guays que son parece un pecado. A la hora de la verdad, solo han escuchado los grandes éxitos y los tararean en los conciertos. Pero eso es algo completamente vacío. Prefiero tener menos fans, pero más escogidos, que realmente comprenden lo que estás tratando de expresar". Ya quedan muy pocos grupos que realmente contemplen la música como una obra de arte. "La música es tan finita como las letras del abecedario: tienes de do a si con sus sostenidos, y una gran cantidad de entonaciones, ritmos, cadencias… igual que en el habla, en el fondo", explica Avalos, "pero la gran diferencia es que el lenguaje hablado necesita de un proceso de comprensión, tienes que entender el idioma, las palabras que se usan, el sentido que la persona le está dando. La música es mucho más sencilla. O te llega, o no. Y si lo hace, es a la primera". Catala tiene una opinión parecida al respecto. "Llega un punto en la vida que acabas explotando. Cuando tienes tantas cosas dentro, por algún lado tienen que salir, y si lo hubiera hecho hablando conmigo mismo por la calle, unos señores en bata blanca me hubieran dicho algo al respecto. La gente rara como yo, tiene la suerte de tener el arte como medio para salir de la cañería de la incomprensión que supone el ser una persona con mente propia. Los hay con más suerte aún, esos que viven mirando al frente como caballos, que son felices en sus vidas envasadas al vacío. La felicidad se ha convertido en un concepto superficial del todo a cien. Si te lo crees, bien, y si no lo haces, explotas. Mis explosiones salpican, y yo las llamo música". Y añade, "Aunque, en el fondo, me encantaría poder decir: la fama y el dinero no dan la felicidad. Y lo sé por experiencia propia".

"Se supone que el sueño de cualquier músico es ser famoso, admirado, apreciado y que las grouppies te lancen su ropa interior al mástil del bajo desde la primera fila", explica Avalos, "y no está nada mal, por cierto. Pero es como si todo el mundo esperara que por estar encima de un escenario, fueras perfecto. Uno tiene sus errores. Una vez, en un concierto extravié (momentáneamente) las bases electrónicas y casi tenemos que suspenderlo. Cada vez que explico esta anécdota el resto del grupo me echa la bronca. Pues yo lo encuentro divertido. Simplemente, no es para tanto, errar es humano. El hecho de exponerme al resto del mundo, tocando encima de un escenario, no quiere decir que no tenga derecho a errar, como el resto de los humanos".

Para tener vuestra propia opinión como seres pensantes, os podeis descargar el disco aquí o escuchar una muestra en su MySpace.

 

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