Azkena Rock Festival 2008

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Fiel a su cita de todos los años, la ciudad de Vitoria acogía una nueva edición del Azkena Rock Festival. Esta de 2008 es ya la séptima, a pesar de los titubeos de la organización el año pasado, en la que fue sin duda una edición de transición. Quizás el año 2008 tampoco será recordado como su mejor cartel, pero no hay duda de que hemos sido testigos de grandes nombres y que la vuelta a tres días de celebración tiene que ser síntoma de recuperación. Además hemos podido disfrutar de novedades como el Antikaraoke de Rachel Arieff y del buen ambiente que suele reinar todos los años entre los asistentes.

Rock and Roll Army por supuesto no podía faltar al que ya es el festival de Rock más importante del país y lo que sigue es el diario de casi todo lo que allí aconteció.

Jueves 4 de septiembre

A pesar de que la primera jornada del festival comenzaba avanzada la tarde, nuestra llegada coincidió con los primeros compases del show de Hayseed Dixie, con lo que no pudimos ver a Lagartija Nick interpretando su disco «Inercia» ni a Yawning Man, la banda del ex-Kyuss y ex-QOTSA Alfredo Hernández. En estos momentos, pasadas las 20 horas, el recinto presentaba una entrada bastante numerosa teneinedo en cuenta que estábamos a jueves y que gran parte de la gente llegaría al día siguiente. Pero volviendo a Hayseed Dixie, no es una banda que en disco me diga demasiado, me parece una curiosidad sin más, y sin embargo el directo de estos rednecks con pinta de granjeros tarados fue de lo más celebrado ese jueves. Caldearon el ambiente del segundo escenario con sus versiones, algunas más logradas que otras, consiguiendo que la gente (nosotros incluidos) bailaramos y corearamos sus temas. Perfectos para un festival.

Tras ellos tomaron el primer escenario Radio Moscow. Tenía muchas ganas de ver a este power trio de sonido setentero, y aunque me gustaron desgraciadamente no lograron calentar al público. Su Rock denso contrastaba de manera patente con la fiesta Hillbilly que organizaron minutos antes Hayseed Dixie, así que tendremos que esperar a verles en una sala para poder disfrutarlos al cien por cien.

 

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Y de vuelta al segundo escenario nos encontramos con otra de las sorpresas positivas del festival, los alemanes The Boss Hoss. Mis conocimientos de esta banda se limitaban a lo que había podido ojear en su página MySpace, así que no sabía muy bien qué esperar de ellos, pero lograron convencerme, a mí y al resto de público congregado en la carpa donde desde la edición pasada se sitúa el segundo escenario. Montaron otra fiesta a la que invitaron a algunas chicas que les acompañaron durante uno de sus temas.

Con la gente de nuevo bastante animada, Marky Ramone y su banda de ilustres desconocidos salieron al escenario principal pasadas las 23 horas. Cumplieron con su cometido de ser el mejor karaoke dedicado a The Ramones, aunque no voy a recordar su concierto el resto de mis días. Evan Dando pareció dar su aprobación al salir a cantar «I Don’t Care». Decir que la batería de Marky sonaba por encima del resto de instrumentos, como si él fuera el protagonista y no las canciones.

Y fue precisamente Evan Dando con sus Lemonheads el siguiente en salir al escenario y cerrar la primera jornada de esta edición. Nunca me gustaron The Lemonheads pero tenía curiosidad por ver este concierto, curiosidad que se fue tornando en sopor según avanzaba el show. Con un sonido de guitarra saturadísimo y con un Evan Dando que no canta ya como antes, los temas no brillaron lo más mínimo. Más sangrante todavía fue la chapucera versión de «Mrs. Robinson» que se marcaron junto a Gary Louris, que parecía no saberse la letra. Al menos fue hilarante… Tras esto decidimos retirarnos, quedaban todavía un par de días de festival.

Viernes 5 de septiembre

La segunda jornada del festival comenzaba temprano. Tan temprano que a pesar de «madrugar» solo pudimos llegar a ver los dos últimos temas de Animal Alpha, banda noruega de Nu Metal que logró en tiempo récord ponerme dolor de cabeza. Viaje a 800 y Sorkun fueron los damnificados del día al tocar a partir de las 14:30. La jornada amenazaba lluvia y al final cayó en varios momentos de la tarde-noche, pero no logró deslucir el festival.

Mi primer objetivo del día era ver a Truly, auténticos supervivientes de la era Seattle. Sin embargo su concierto se me hizo pesado, con un Hiro Yamamoto que parece un oficinista amable, muy lejos de su imagen de los tiempos de Soundgarden.

Tras Truly era el turno para Hanoi Rocks. Me duele decirlo pero esperaba bastante más de su concierto. Solo les había visto otra vez con anterioridad y no salí demasiado convencido, pero creía (o más bien albergaba la esperanza) que en un festival harían un repertorio más clásico. Me equivocaba. Solo tocaron un par de temas o tres de temas antiguos y el sonido fue bastante malo (algo que ocurrió demasiadas veces a lo largo del festival en el primer escenario). Lo mejor un Michael Monroe que podría medirse de tú a tú con los mejores frontmen de la historia del Rock, trepando por la estructura del escenario, saltando al foso, moviéndose sin parar… y el final con «Up Around the Bend», que creo que no hace falta recordar que no es un tema propio.

Después vendría el turno de los veteranos Blue Cheer que, como no podía ser de otra manera, nos ofrecieron su versión del «Summertime Blues» de Eddie Cochran. Sonaron potentes, aunque quizás se extendieron demasiado en pasajes instrumentales.

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Los siguientes en tomar el escenario fueron los igualmente míticos The Sonics, que aunque se mantienen dignamente, quizás se echara en falta un poco más de suciedad en su sonido. Cumplieron.

Tras The Sonics fue Danko Jones el que tomó el testigo. Hacía años que no le veía en directo pero no me defraudó, sin duda la suya fue una de las mejores actuaciones del festival, y a pesar de tocar en el segundo escenario, triunfó por todo lo alto. Aunque su disco más reciente ha recibido críticas bastante malas en directo, sigue siendo el mismo animal escénico de siempre, derrochando clase y carisma a raudales y metiéndose al público en el bolsillo. Un diez.

Ray Davies se presentó en el escenario principal con una banda de músicos jovencísimos, potente y compenetrada que respaldó perfectamente al cerebro de The Kinks. El británico interpretó con garra algunos de los temas más conocidos de su carrera, entre los que no podían faltar «Lola» o un «You Really Got Me» que, esta vez sí, sonó como tenía que sonar, logrando una comunión con el numeroso público que acudió el viernes al recinto de Mendizabala.

Visto esto, The Sex Pistols lo tenían difícil para superar el listón, aunque las críticas de su actual gira están siendo excelentes. Y no es para menos. La banda suena potente y perfectamente engrasada, a pesar de que parezca que alguien se ha comido a Steve Jones. Sucesión de clásicos, reprimenda de Rotten a algún idiota que le lanzó un teléfono móvil y antes de acabar huida con mi compadre Marshall hacia el segundo escenario para lograr un buen sitio desde donde ver a Blind Melon.

La decisión fue dura pero no me arrepiento lo más mínimo. Para mí el de Blind Melon era uno de los momentos más esperados de la noche (y de todo el festival), y a pesar de no tenerlas todas conmigo, todas las dudas se disiparon en el mismo momento que la banda apareció en el escenario. A la banda se la ve feliz por poder tocar todas esas canciones, lo hacen además con mucho respeto, y eso se nota en la magia que transmiten. No está Shannon, pero Travis Warren es un excelente cantante que, a pesar de estar fuertemente influenciado por él, no es una mera réplica. Me resulta imposible describir con palabras todo lo que sentí desde aquellas primeras filas. Solo puedo decir que Blind Melon es una banda muy especial para mí y que me siento afortunado de haber disfrutado de ellos, aunque echará en falta algún que otro tema, pero el repertorio fue para tirar de espaldas.

Tras la magia de Blind Melon vuelta al escenario principal para observar a The Quireboys. Spike probablemente salió al escenario más borracho que muchos de los fans que nos encontrábamos abajo, pero aún así cantó bien. Su fiesta rockero-etílica a lo Faces vino muy bien a esas horas. Después de nuevo a la carpa a disfrutar con el Antikaraoke. Se nos hizo de día, pero lo que allí ocurrió no le interesa a nadie…

Sábado 6 de septiembre

Última jornada del festival y el cansancio tras las dos veladas anteriores comenzaba a hacer mella en el cuerpo, que no en el espíritu. A pesar de sacar fuerzas de flaqueza para acudir al recinto, Las Culebras, The Royal Cream y muy a mi pesar Baby Woodrose actuaron antes de mi llegada, que se produjo con los primeros acordes de Sex Museum. Los de Madrid como siempre a lo suyo, sorprendiendo con la fusión entre «Smoke on the Water» y «Fight for Your to Party». A pesar de la hora ya había numeroso público viendo su actuación en la carpa.

Después le tocaba el turno a John Cale. Nunca he sido un gran seguidor de velvet Underground y mucho menos de Cale, así que sus toques experimentales se me hicieron pesados y su concierto largo en exceso.

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Por todo esto disfruté tanto del concierto de los británicos Orange Goblin. Su metal a ratos rozando el Doom a ratos más contundente fue lo que necesitaba para despertarme definitivamente (eso y bizarrísimos encuentros con personas desconocidas, pero no quiero aburriros en exceso). Aún así, antes de que acabara decidí dirigirme al escenario principal de nuevo para ver a Duff McKagan y sus Loaded, no sin antes pasar por una de las barras a refrescarnos un poco.

Y el concierto de Loaded fue raro. Raro en primer lugar porque estuvo mucho más centrado en temas del nuevo EP que la banda pone en circulación, según dijo Duff, esta misma semana, algo arriesgado, sin duda. Y raro además por cómo acabó, pero vayamos por partes. La banda salió un poco torpe, con un sonido bastante malo que duró tres o cuatro temas. Pero a partir de ahí Duff, que parecía nervioso, fue entrando en calor y cantando cada vez mejor. Fueron de menos a más, hasta que en la recta final del concierto llegaron las sorpresas. En primer lugar con la interpretación de «Good News» de Neurotic Outsiders, y luego enlazando «Dust n’ Bones» (inesperadísimo), «It’s So Easy» y un «I Wanna Be Your Dog» bastante salvaje en la que el espigado rubio bajó al foso y se paseó un rato por allí.

The Gutter Twins eran los siguientes. Su disco me deja bastante frío, al igual que los últimos de Lanegan o de Greg Dulli, y eso es más o menos lo que me ocurrió en su concierto. Algunos temas me enganchan y otros menos, así que fue un poco un concierto de altibajos, con el momento álgido para mí cuando arrancaron con el «Metamphetamine Blues» del hierático ex-cantante de Screaming Trees, banda que por cierto recordó al final del concierto cantando las primeras líneas de «Shadow of the Season».

La siguiente era una de las bandas más esperadas de la noche. La reunión de la formación de mediados de los años 90 de The Jayhawks iba a ser a buen seguro uno de los momentos más emotivos de todo el festival. Y a pesar del poco tiempo que habían tenido para ensayar la verdad es que sonaron bastante bien, llegando a emocionar a gran parte de los asistentes. Personalmente me quedo con otros de sus conciertos que había visto con anterioridad, pero hay que reconocer que sonaron bien, aunque quizás estuvieron todos bastante distantes durante todo el concierto, salvo quizás y paradójicamente Mark Olson, que ejerció de maestro de ceremonias.

Tras The Jayhawks el festival continuaba en el escenario 1 con Dinosaur Jr. Como nunca fuí seguidor suyo no esperaba demasiado, aunque me habían comentado que en directo me gustarían. Y bueno, seguimos el concierto con curiosidad, pero sin llegar a entrar realmente en él, así que poco más puedo añadir.

Antes de acabar Dinosaur Jr. vuelta al escenario pequeño para ver a Los Lobos, donde ya había bastante gente esperando. Y Los Lobos dieron a su público exactamente lo que esperaban, esa coctelera de sonidos entre el Rock and Roll y la música latina, pasando por todo lo que hay entre ambos.

El festival ya llegaba a su fin. Solo restaba el concierto de la Blues Explosion de Jon Spencer en el escenario grande. Y el trío salió como siempre derrochando clase y actitud, pero con pocas novedades. Digno final para un festival, aunque estábamos ya notablemente cansados. Aún así nueva sesión de Antikaraoke y retirada con los primeros rayos del sol. Pero esto os lo contaré otro día.

 

Fotos: Azkenarockfestival.com

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