New York Dolls + Rock n’ roll Suicide – Barcelona (Sala Apolo 06-06-08)

Si no lo remedia el próximo concierto de Kiss en Bilbao, el que firma estas líneas asistió el viernes al concierto de la temporada. Los que nos dimos cita esa noche en la sala Apolo, fuimos testigos de toda una demostración de lo que tiene que ser una banda de Rock n’Roll sobre un escenario.

La de New York Dolls, ha sido una de las reuniones menos esperadas y, por otra parte, más satisfactorias, de todas las que han poblado el panorama musical en los últimos tiempos. Sylvain Sylvain llevaba mucho tiempo insistiendo en que algún día sucedería: que David Johansen, Arthur “Killer” Kane, y él mismo, los tres supervivientes de la breve y turbulenta primera etapa del grupo, volverían a estar juntos sobre un escenario. Y se cumplió. Desafortunadamente, el concierto de retorno de los Dolls fue la última vez que Killer Kane estuvo sobre un escenario, pues moriría meses más tarde. Pero a pesar de la tragedia, la semilla estaba plantada, y cuatro años después, New York Dolls no solo siguen juntos, sino que editaron un nuevo disco, “One Day, It Will Please Us to Remember Even This” (una auténtica joya) y llevan girando casi dos años sin interrupción.

 

Esta era la cuarta vez que tocaban en España en los últimos cuatro años, y por fin, después de habérmelos perdido en tres ocasiones, me he quitado la espina… y de qué manera.

En esta ocasión, los teloneros eran “Rock n’roll Suicide”; una banda tributo a The Stooges; y no lo hicieron nada mal. Un frontman muy imbuido de su papel de Iggy, y una banda muy solvente, que nos hizo disfrutar con clásicos como “No Fun”, “1970”, o mi favorita, “Seek and Destroy”.

Y, por fin, bastante puntuales, y con un público ya entregado de antemano, aparecieron los New York Dolls sobre las tablas, abriendo con “Babylon”, y sin casi interrupción, “Puss n’ Boots”. A estas alturas, ya se podía ver lo engrasada que está la formación, y el buen rollo reinante entre ellos; especialmente Sami y Sylvain, que no dejaron de dirigirse miradas cómplices durante todo el concierto. Incluso David Johansen, muy en su papel de estrella, no pudo evitar sonreír abiertamente ante la reacción del publico cuando comenzó “We’re All in Love”, tema de apertura de su disco de 2006.

Johansen tiene una presencia escénica imponente, en parte por su extrema delgadez; y manejaba a la audiencia a su antojo, sin ni siquiera despeinarse. Por el contrario, Sylvain Sylvain sudó la camisa de lo lindo, acercándose continuamente al filo del escenario para juguetear con la gente. Y qué decir de Sami Yaffa y Steve Conte; ambos forman parte de una estirpe a extinguir: auténticos animales de escenario. No hay que olvidar que están sustituyendo nada menos que a Arthur Kane, y, sobre todo, Johnny Thunders. Y no hay que pasar por alto a Brian Delaney, un autentico bastión en la batería.

No faltó la ya habitual versión de Janis Joplin, “Another Piece of My Heart”, que ya han hecho suya. Los temas de su disco de retorno no desentonan en absoluto al lado de los clásicos de sus dos discos, aunque entre ellos median casi 30 años. Así, sonaron “Plenty of Music”, “Private World” y “Human Being” del tirón. Disfrute muchísimo con “Dancing on the Lip of a Vulcano”, uno de mis favoritos del ultimo disco, que contó con la colaboración de Michael Stipe, de REM.

Entramos en una fase febril del show, donde encadenaron “Punishing World”, “Lookin’ for a Kiss” (qué ganas tenia de ver a David Johansen decir aquello de “When I say I’m in luv, you best believe I’m in luv, L.U.V.”!!!), “Rainbow Store”, y una acelerada “Pills”, durante la cual alguien lanzó una tableta de alguna clase de píldoras al escenario.

El momento emotivo llegó con la interpretación por parte de Sylvain, de un fragmento de “You Can’t Put Your Arms Around a Memory”, de Johnny Thunders, como intro para “Lonely Planet Boy”, algo que suelen hacer habitualmente, y que esa noche arrancó sin duda, alguna lagrimilla entre el público, que a esas alturas estaba rozando el cielo.

La recta final de concierto fue para enmarcar. “Fishnets and Cigarrettes”, otra de mis favoritas del último disco, seguida del single, “Dance Like a Monkey”, que sonó de muerte, y para acabar, “Trash” (deliciosa), y ese trallazo nacido en las cloacas de la gran manzana, llamado “Jet Boy”. Cuando el riff de Steve Conte rasgó el aire, aquello se vino abajo: pogos, gente intentando alcanzar la primera fila a toda costa… Tras el delirio, la banda se retiró por primera vez del escenario, aunque no tardaron mucho en salir para atacar los dos últimos temas del show: la esperadísima “Personality Crisis”, durante la cual, un descerebrado estuvo a punto de liarla, subiéndose al escenario, y tirandose al público con un roadie del grupo; y como guinda, “Gotta Get Away from Tommy”, mi tema favorito del último disco, que sonó a gloria. Fue el colofón perfecto para una de los conciertos mas increíbles que quien suscribe ha tenido la fortuna de presenciar. New York Dolls van a estar entre nosotros durante mucho tiempo, que nadie lo dude. David, Sylvain, Sami, Steve, Brian, gracias. De verdad.

 

New York Dolls Barcelona Apolo
 
 

 

 

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