RPWL – «The RPWL Experience» (Insideout 2008)

Son RPWL una formación alemana que pertenece a lo que podríamos llamar “Rock progresivo subterráneo” o “Rock progresivo underground”, esa clase de agrupaciones (muchas de ellas fichadas por el sello alemán Insideout) que venden no muchos discos pero ofrecen en su mayoría un Rock progresivo de extraordinaria calidad (cabría citar aquí nombres como Kaipa, los reformados suecos, Stiltskin, Kino, Magellan y otros muchos nombres como Neal Morse o sus compadres de Spock’s Beard).

RPWL empezaron en los años 90 siendo un grupo de versiones de Pink Floyd, versiones algunas de ellas que siguen tocando en directo, como se demuestra tras la escucha de su doble en vivo de hace dos años. El caso es que entre unas cosas y otras ya hacía bastante tiempo que el grupo alemán no entregaba material en estudio, y desde su excelente anterior disco “World Through My Eyes” la gente andaba un poco expectante, y más teniendo en cuenta que el nivel de ese disco era bastante alto y mucha gente ya empezaba a decir que lo que le pasaba a RPWL es que había falta de ideas, o miedo a hacer el ridículo con un disco que no diera la talla.

Lo que han hecho RPWL con esta nueva entrega es ofrecer un redondo en una onda un tanto distinta; siguen siendo progresivos y siguen con sus ritmos tranquilos y sus voces acariciantes que tanto deben al David Gilmour de “A Momentary Lapse of Reason”, pero han endurecido un tanto su sonido, y así nos encontramos con temas que sería muy difícil de ubicar en el anterior redondo pero que en este quedan bastante naturales; temas rockeros, como digo, pero que conservan la esencia neo progresiva de un combo al que en España se ha conocido algo más de lo habitual gracias a la gira que hicieron conjunta con Fish. RPWL son un grupo de enorme calidad, como tuvimos ocasión de comprobar viéndolos en directo. Les gustan las versiones, no sólo de Pink Floyd, pues aquí incluyen una de Bob Dylan, muy conseguida, “Masters of War”, y también tienen espacio para el sentido del humor parafraseando a John Lydon de PIL en “This is not a prog song”, con lo que se muestran distintas facetas de un combo al que hay que ir prestando atención, porque merecen la pena y bastante. La producción ha sido excelente, como en los tres últimos plásticos del grupo (los primeros eran algo decepcionantes en ese campo, algo que se ha subsanado de sobra hace tiempo, Insideout saben hacer las cosas como es debido), y el ambiente general contentará a los seguidores de los Pink Floyd de la era Gilmour, aquellos que lo flipaban oyendo “A momentary Lapse of Reason” o “The Division Bell”.

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