La gran discográfica en crisis

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El sector se transforma.

Está claro que no nos encontramos antes las mismas circunstancias de mercado que se propiciaban en los 80 o incluso los 90 para la industria de la música. No solo porque la música en sí se haya mercantilizado hasta extremos insospechados sino porque la afluencia de bandas, estilos y discográficas se ha multiplicado exponencialmente.

En el caso de estas últimas hemos podido ver como, anquilosadas en un esquema tradicional que no encaja en nuestro mundo actual, han visto cómo perdían rentabilidad. Y ante ese hecho poco remedio se ha puesto exceptuando el nefasto uso de los grupos relámpago de dudosa calidad musical, normalmente Pop fofo, para explotar a corto plazo.

Es un hecho, la venta de CDs no solo no aumenta sino que decrece. En 2007 las ventas decrecieron un 15% en EEUU, mientras que el aumento de las descargas legales solo aumenta un 0,6%. Tal vez la entrada en el mercado de Amazon con sus descargas más baratas que iTunes y no protegidas haga incrementar ese ligero ascenso en bajarse las canciones para el típico reproductor mp3 que todo el mundo tiene menos yo.

Grandes dinosaurios en la industria de la música como EMI van a sufrir numerosos cambios… EMI, vendida al fondo de capital de riesgo «Terra Firma» va a echar a 2.000 de sus 4.500 empleados. Y es que «Terra Firma» pretende hacer un saneamiento de la compañía a la que no le salen las cuentas ya que de los 13.000 grupos (¿taaantos?) que tiene la compañia más de 4.000 no graban discos y de los 9.000 que sí que lo hacen apenas 650 son rentables. Muchos, como los Rolling Stones les resultan más rentables por sus catálogos que por sus nuevos discos (que sirven de excusa para ir de gira y embolsarse un dinero del que la discográfica poco percibe). (Creo que en este punto estamos todos taaaaan apenados por la pobrecita discográfica…).

Y es que el mercado parece estar dándole una coz al modelo tradicional de discográfica, no solo por su poca rentabilidad sino porque no ha sabido adaptarse a un mercado que nada tiene que ver con el que fue.

De hecho para empresas como EMI sus mayores ingresos provienen de las ventas por catálogo de grupos que ya no existen desde hace años como es el caso de los Beatles o Pink Floyd.

Los recortes de EMI han puesto el grito en el cielo de un puñado de estrellas estrelladas que amenazan con largarse e incluso retrasar la salida de sus discos para perjudicar al sello. Algunos de los artistas implicados son Coldplay, Rolling Stones e incluso Robbie Williams al que EMI ha respondido muy graciosamente  «Williams solo supone el 1% de la facturación de EMI». A nosotros nos parecerá un número excesivo de gente con mal gusto pero para EMI es una auténtica mierda.

¿Y entonces? ¿quién sustituirá a la tradicional y soberana discográfica? Está visto que donde hay una crisis de mercado se levantan nuevos nichos y nuevas formas de explotar el mismo. (Esto es así amiguitos, Matrix era un cuento para niños en comparación con nuestro Matrix real).

Hear Music, propiedad de Starbucks (el gigante verde del café de 3 euros para niños pijos), tiene a Sir Paul McCartney grabando para él (este también necesita ganar más dinero…) para que luego los consumidores de la citada cadena puedan adquirir sus discos en la misma (¿Pondrán también los discos en el hilo musical para hacer hincapié comercial?). Tal vez en EEUU haya más Starbucks que tiendas de discos a estas alturas de la película.

Otro es el caso de Madonna, que se fue de Warner para ser el gran fichaje de la promotora de conciertos Live Nation. La que tiene también una división llamada Instant Live, especializada en grabar los conciertos directamente de la mesa de mezclas para vender los CDs casi inmediatamente, en ocasiones a la salida del propio espectáculo.

Ingenious Media es el nombre de un fondo de capital de riesgo londinense creado para grabar y distribuir 22 álbumes de varios artistas entre ellos nombres como Peter Gabriel, UB40 y The Prodigy (los dos primeros antes en EMI y el último antes en Warner).

Curiosamente parece paradójico que un grupo de inversión pueda ser más positivo a la hora de producir un disco para un grupo ya que al inversor solo le interesa maximizar la rentabilidad de sus productos y no cómo tal o cuál grupo quiera grabar su disco, hecho que tal vez pudiera repercutir, para bien, en la capacidad de independencia creativa de dichos grupos.

Otro fondo de inversión que también ha entrado en el sector es Benchmark Capital.

Tal vez dentro de poco tiempo lo más importante que le pueda pasar a un músico no es venderse a la discográfica de turno sino al fondo de capital de turno. Esta claro que la rentabilidad pasa por los conciertos más que por la venta tradional de discos. Aunque tal vez la copia sin protección de Amazon sea otra opción interesante a la hora de consumir música a un precio asequible. ¿Y los clásicos vinilos? ¿qué será de ellos? Esos seguiran siendo bombones de coleccionista, no nos cabe duda.

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