Marilyn Manson + Turbonegro – Badalona (Pavelló Olímpic 22-11-07)

Tras dos años de ausencia, Marilyn Manson ha vuelto a pasearse por estas tierras, en su actual periplo mundial, “Rape the World”, presentando su último trabajo, “Eat Me, Drink Me”. Ya en los aledaños del Pabellón, podían apreciarse dos circunstancias muy significativas: una, que la edad media de la audiencia que maneja Manson está bajando a pasos agigantados; y otra, que dicha audiencia ha ido mermando a medida que se han sucedido las giras.

Efectivamente, lejos quedan ya los días de la “Manson-manía”, en los cuales la banda agotaba entradas allí donde iba, y el tétrico rostro del, entonces, God of Fuck, aparecía en las portadas de la prensa musical de medio mundo. Han pasado muchos años desde entonces, y, a pesar de que Manson sigue editando buenos discos (sin ir más lejos, “Eat Me, Drink me” tiene grandes momentos), está claro que aquellas cotas de popularidad quedan muy, muy lejos.

 

Quizá por ello, en esta ocasión la gira europea cuenta con un telonero de auténtico lujo, los tremendísimos Turbonegro. Un cartel curioso, como mínimo, ya que, a priori, son dos bandas con públicos bastante diferentes. De todas formas, es muy de agradecer que haya contado con una banda tan potente para abrir sus fechas europeas, en lugar de vulgares copias “Mansonitas” (Godhead, en 2001) o cosas aún peores (¡Sindicato del Crimen, en 1998!)

Entrando ya en lo que dio de sí el concierto, con una entrada bastante regular, y con una puntualidad total, aparecieron en escena los cinco (sí, he dicho bien) miembros de Turbonegro, ataviados con sus ya clásicas vestiduras. La banda ha quedado reducida a quinteto tras la repentina marcha de Rune Rebellion, lo cual ha dejado al encantador Pal Pot Pamparius relegado a la guitarra rítmica. Turbonegro salieron a matar con “All My Friends Are Dead”, tema que abría su anterior disco, “Party Animals”. A pesar de jugar en campo contrario, la banda sabe manejarse de sobras en escenarios grandes, así que redujeron la ración de temas del reciente “Retox” a dos: “We’re Gonna Drop the Atom Bomb” y el single “Do You Do You Dig Destruction”; dedicándose después a descargar una retahíla de clásicos, que no pocos cantamos a toda voz. Cayeron cañonazos como “Get It On”, “Are You Ready (for Some Darkness?)” o “Denim Demon”, con un Hank Von Helvete manejando a la audiencia a su antojo, y un Euroboy en estado de gracia. Terminaron, como no podía ser de otra forma, con las magistrales “Age of Pamparius” y “I Got Erection”, con todo el pabellón cantando con el grupo.

Tras una espera algo más larga de lo habitual para el consabido cambio de escenario, y con un telón negro ocultándolo, aparecieron en escena los miembros de Marilyn Manson: Rob Holliday, al bajo, Tim Skold, ahora guitarrista, el renacido Ginger Fish, a la batería, y un irreconocible Chris Vrenna, a los teclados, sustituyendo al recientemente huído Pogo. Entre luces rojas, y con un escenario muy sobrio, adornado sólo con unas velas a cada extremo, Marilyn Manson hizo acto de presencia, atacando “If I Was Your Vampire”, tema que abre su último disco. No me pareció la mejor forma de iniciar el concierto, ya que se trata de un medio tiempo, pero en su favor hay que decir que consiguió caldear el ambiente, que estalló con el siguiente tema: “Disposable Teens”, ahora sí, con todo el respetable saltando. Hay que destacar que Manson se encuentra en mucha mejor forma que en las dos giras anteriores, más sobrio, aunque sigue siendo un soberbio frontman. Un show de Marilyn Manson en 2007 es más un concierto de rock que un espectáculo teatral, y los números escénicos se han reducido notablemente. La fiesta siguió con “mOBSCENE”, única concesión a “The Golden Age of Grotesque”, y dos trallazos de su mágnum opus, “Antichrist Superstar”: “Tourniquet” y el venenoso “Irresponsable Hate Anthem”, con la banda partiéndose en dos en el escenario.

“Are You the Rabbit?” fue el segundo tema de “Eat Me, Drink Me” que sonó esa noche, un cruce entre “I Feel You” de Depeche Mode y “Dope Hat”, que gana muchísimo en directo. La celebérrima (y, para qué negarlo, algo cansina) “Sweet Dreams” puso al respetable patas arriba, y tuvieron el bonito detalle de adornarla con la parte final de “Lunchbox”, su lejano primer single. “The Fight Song” con nuevo numerito del reverendo incluido, dio paso a la parte más floja del show, y es que, aunque indudablemente “Eat Me, Drink Me” posee grandes temas, ambos singles, “Putting Holes in Happiness”, y, especialmente “Heart Shaped Glasses”, son de lo peorcito que ha grabado Marilyn Manson en toda su carrera.

Ahora bien, la recta final del concierto fue absolutamente mágica. Después de las consabidas “The Dope Show” y un frenético “Rock is Dead”, con lluvia de confeti incluida, llegó el Apocalipsis en forma de “The Reflecting God”. ¡Dios, había olvidado lo buenísimo que era ese tema! Manson cantó el tema con auténtica furia, evocando sus mejores tiempos, y con una banda pletórica. Sin dar un respiro, apareció el archiconocido púlpito en el escenario… iba a sonar “Antichrist Superstar”; y ahí sí que me trasladé a 1997, cuando vi por primera vez al grupo. Fue emocionante ver a todo el público extasiado, coreando hasta la última frase de la canción. En pleno éxtasis, “The Beautiful People” (¿uno de los temas definitvos de los noventa?) sirvió de perfecto colofón a un excelente concierto, con Manson cantando en el foso, y estrechando manos a diestro y siniestro.

Debo decir, para terminar, que acudí a este concierto con un escepticismo total, y me encontré con una banda muy sólida, y con una colección de temas que aguantan envidiablemente el paso del tiempo. Lo que empezó siendo un ejercicio de curiosidad nostálgica, terminó por reafirmar mi fe en el Marilyn Manson de 2007. Allí estaré en la siguiente gira, que nadie lo dude.

 

Hellspawn

 

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