Harry Connick Jr. and His Big Band – Zaragoza (Sala Multiusos del Auditorio 7-11-07)

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Harry Connick Jr., el crooner que hace Jazz, llegaba el pasado miércoles por primera vez a la capital aragonesa junto a su Big Band, compuesta por nada menos que doce músicos, para inaugurar el ciclo de actuaciones del festival Jazz Zaragoza. El polifacético artista que se hizo famoso gracias a la banda sonora de «When Harry Met Sally» se encuentra inmerso en una gira de homenaje a la ciudad que le vio nacer, llamada «My New Orleans Tour», y que también le ha llevado a actuar a otras ciudades como Madrid y Barcelona.

Sirve la ocasión también para interpretar los temas que componen su último disco hasta la fecha, titulado «Oh My NOLA». Para el que no lo sepa, Nola es el diminutivo que se utiliza para referirse cariñosamente a la ciudad de New Orleans. Así que es fácil teniendo en cuenta esto y el formato de banda que acompaña a Connick (tres saxos, tres trompetas, cuatro trombones, contrabajo y batería) imaginarse por qué pasajes musicales se conducirá el concierto: Jazz elegante que invita a seguir el ritmo, plagado de standards como por ejemplo «Hello Dolly», pero reinterpretados en clave un poco más libre y más jazzy (si se me permite) que los originales.

Harry Connick Jr. es además un entertainer nato: bromea con el público (como cuando comenta que hace temas del Great American Songbook, entre los que se incluyen los de Black Sabbath), se levanta del piano, hace percusión, conversa con sus músicos, cuenta historias, incita a la gente a beber un poco «porque así las canciones que vamos a tocar os acabarán gustando más, y si bebéis un poquito más os gustarán todavía más»… Comenta por ejemplo que no le gusta conceder entrevistas antes de los conciertos, que prefiere relajarse en el camerino, pero que esa misma tarde ha concedido una a un medio local por el simple hecho de que en España no se le conoce y que así es más fácil que vuelva. El hecho me sorprende un poco, teniendo en cuenta el lleno absoluto del recinto y que la acogida es bastante buena, sobre todo teniendo en cuenta que el público medio que abarrota las mesas de la Sala Multiusos (sí, mesas) no parece muy habituado a acudir a conciertos, y que la media de edad es bastante elevada. No parece pues el típico público capaz de perder la cabeza con la música (y tampoco creo que Harry Connick Jr. tenga mucho de ese público).

También explica al público que la periodista le pregunta qué es un crooner, y que él tiene que responder que no lo sabe, que esa es una palabra antigua que en Estados Unidos nadie usa y que servía para englobar a los cantantes de los años 40 y 50, y que si bien él interpreta ese tipo de temas, eso es solo una pequeña parte de lo que ofrece. Explicado esto acomete un tema de George Gershwin advirtiendo que no tiene nada que ver con el Jazz, pero que esa es otra de sus facetas. Porque eso es lo que Harry Connick Jr. representa y eso lo que es: un pianista-cantante de standards marcado por su lugar de nacimiento, la ciudad del Jazz por antonomasía, aunque no le guste que le llamen crooner.

Así tras una hora y media algo justa y un único bis con una versión minimalista de su banda (solo dos de los magníficos músicos le acompañan de vuelta al escenario) finaliza un concierto que a mí personalmente se me hizo bastante corto (y con el precio al que estaban las entradas realmente puede considerarse hasta breve).

 

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