«Rock & Rule» (1983)

Este film canadiense no marcó un antes y un después en la animación ni fue especialmente popular fuera del país donde se realizó, pero por alguna extraña razón se convirtió en un habitual de las pantallas del vídeo comunitario de mi barrio a finales de los 80 (ésta y «The Lord of the Rings» de Ralph Bakshi, menudo coñazo). La idea, ya tanteada por la productora en una creación anterior, era combinar animación y música rock, y sólo por eso merece la pena hablar sobre ella. Y es que la industria de la animación y el cómic estaba viendo como su público objetivo se hacía mayor, y eso se podía ver en los temas que trataba. Incluso los que entonces contábamos con 11-12 años empezábamos a cansarnos del alelao de Peter Parker y de Mary Jane que no enseñaba cacho, y a cambiarlo por las eróticas y/o violentas portadas de 1984 o CIMOC. Ya ves, nos dejaban ver cuerpos despellejados en «Depredador», veíamos reportajes sobre los posibles efectos de una guerra nuclear, tu madre alquilaba «Holocausto Caníbal» y no pasaba nada.

 

La inclusión de temas inéditos de Lou Reed, Cheap Trick o Blondie no constituían por entonces un reclamo muy atrayente para los chavales. Los cinco años que llevó realizar el film más los tres o cuatro que tardó en hacerse un hueco en el videoclub eran demasiados para una década de tanto cambio. Esas canciones aparecían muy alejadas del metal o el pop imperantes; ahora, con el tiempo, creo que el «the Idiot» de Iggy Pop le va que ni pintado, con ese ambiente post-industrial decadente, y la mayoría de la música de la banda sonora va en ese tono.
Lo que molaba era la historia: en el futuro, tras un apocalipsis nuclear (que según todas las previsiones en los 80, podía suceder de un momento a otro), sólo sobrevivieron ratones que debido a mutaciones evolucionaron y se hicieron los principales pobladores del planeta. Mok es la principal estrella del rock de esta civilización de roedores, y la más influyente (una especie de David Bowie, aunque, según la wikipedia, fue Mick Jagger el que se planteó demandar a los realizadores…¿es que le tiene puesto copyright a sus morros??). La escena del soplón nos hace ver que también maneja negocios turbios, o al menos que, para completar el retrato de estrella endiosada y viciosa, tiene bastantes trapicheos con camellos. Su siguiente paso para convertirse en semidios es convocar a una bestia diabólica como colofón de uno de sus conciertos, y sembrar el caos. Pero para lograrlo necesita una voz especial que entone determinadas frecuencias que lograrán abrir el portal hacia otra dimensión.
Aquí es donde aparecen los protagonistas: el retrato de banda local que busca su oportunidad. Omar y Angel tienen un grupo de rock, «Drats!», con dos colegas, y una pequeña lucha de egos que les causa algún conflicto interno. Omar quiere ser la estrella del grupo y le cuesta tocar las canciones de su novia, pero en quien Mok está interesado es en la chica, que según los cálculos de su computadora posee la voz adecuada para liberar a su bestia. Cuando aceptan una invitación de la estrella a su gigantesca mansión, Mok intenta convencer a Angel ofreciéndole riquezas y fama mientras distrae al resto de la banda con unas bolas de energía que les mantienen colgados durante horas. Estas bolas de energia recuerdan a unos artefactos similares que aparecían en una de las primeras películas de Woody Allen, que causaban una especie de satisfacción sexual continua.

 

La chica no cede porque no quiere dejar tirados a sus compañeros así que al final es raptada y enviada a la casa de Mok en Nuke York; Omar al principio cree que Angel está aprovechando la oportunidad para hacerse famosa aunque tenga que abandonar a sus amigos, pero el batería, que no ha sido víctima de la droga y se ha enterado de todo, convence a los demás de que está con Mok contra su voluntad y acuden al rescate. Tienen una tentativa fallida, pero logran llegar hasta Angel justo a tiempo para el desenlace final, donde el plan de Mok falla y muere en manos de uno de sus esbirros.
Como película en sí, no es gran cosa, claro que uno ahora es más exigente que cuando tenía 11 años. El metraje es breve (poco más de una hora), hay partes que parecen resueltas de manera que este no se alargase, y, en realidad, poco sucede desde el momento en que la chica es raptada hasta que logran reunirse con ella. El plan del villano no tiene mucho sentido incluso para una película de estas características; no se entiende qué beneficio saca Mok convocando a un bichejo que devora gente, aparte del sadismo. Se nota que se centraron más en la factura técnica que en hacer un guión brillante.

 

Sin embargo, como artefacto ochentero está bastante bien. Tiene algunos primitivos gráficos por ordenador y efectos de luz laser, y las clásicas estampas de ciudad apocalíptica con extraños habitantes, suciedad y rascacielos inmensos de complicados diseños. Algunas referencias sobre sexo y drogas (los chicos husmeando en generosos escotes, las bolas de energía presentadas como drogas para colocarse, el dealer de la discoteca…) la alejaron del circuito infantil y la hermanan con los comics para adultos de la época (aunque no llega a ser tan fuerte como «Heavy Metal», otra película de dibujos canadiense de 1981). Los diseños de personajes estan bastante bien, al menos gráficamente. El alter ego de Debbie Harry (aunque ella no pone las voces, sólo en las canciones) es una monada de ratoncita rubia, inteligente y con carácter, vamos, un cañón de ratón; y Omar el clásico rockero con mullet que hace más caso a su guitarra que a la chica, pasota e irónico pero terriblemente inseguro. Mok es andrógino, pálido, sotisficado, el rockero cocainómano glamouroso medio. Dizzy y Strecht, los otros integrantes de la banda, son el clásico tandem gordo/flaco listo/tonto. Y los hermanos que trabajan para Mok, los habituales brutos de coeficiente intelectual escalonado según la edad, de manera que el más pequeño es tonto perdido y el mayor alcanza el C.I. de un portero de discoteca. Vamos, que sus personalidades constituyen el reparto habitual en una película de dibujos infantil, aunque los diálogos no lo sean tanto.

 

La banda sonora, como ya he mencionado, incluye temas especialmente creados para la película de Cheap Trick, Earth Wind and Fire, Chris Stein y Debbie Harry, Lou Reed (que canta los temas de Mok) e Iggy Pop. El resto de música ambiental de la película y un tema cantado totalmente new wave corre a cargo de la fallecida (mientras investigaba a su manager, no te lo pierdas) artista canadiense Patricia Cullen (quien realizaría la música de otras producciones de la compañía productora del film como… ¡«Los Osos Amorosos»!) Debido a que no se editó banda sonora, estos temas se pueden conseguir únicamente formando parte de diversas recopilaciones de caras b y rarezas de los artistas principales. Y la verdad es que no están mal. Se adaptan perfectamente al ambiente de la peli. El tema de Debbie Harry tiene una línea de sintetizador de fondo que nos recuerda más al «Here Comes the Warm Jets» de Eno que a sus habituales hitazos discotequeros. A Lou Reed todavía le molaba el rock and roll, y colabora con dos temas bastante glam que van bastante con el personaje, aunque el contraste entre la voz del actor que hace de Mok y la de Lou Reed chirría. Cheap Trick representan a Omar así que su colaboración consiste en dos canciones rockeras con desgañitamientos y solos excesivos.

 

Y nada, que a pesar de ser los ochenta y de que los comics de cienciaficciónespadaybrujeríaydibujosdetiascontetasgrandes tenían mucha demanda, la película fue un fracaso total, la perdición de los estudios Nelvana. Debieron odiarla tanto que incluso se perdieron los masters de la edición canadiense (creo que es la que se editó en España) y para la reedición en DVD han tenido que echar mano de copias VHS en buen estado. Los de Nelvana se recuperaron de la bancarrota con otras producciones enfocadas a un público más enano (Osos Amorosos, Inspector Gadget, Ewoks…) y esta película ha quedado como bonita rareza, que puede ser tuya en edición de lujo del 2005, incluyendo la edición americana, corregida y con sonido dolby 5.1, y la canadiense, además del corto de animación del mismo estudio que originó la idea para la película. Ignoro si contiene el doblaje español, repleto, si la memoria no me falla, de lenguaje kinki-naif de la época, rollo Rockola.

 

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