Noches de cerveza y bilis: Andrew WK

Hace unos 7 años irrumpió en los medios musicales como por arte de magia un garrulo sucio, bebedor de cerveza y amante de la juerga por encima de todas las cosas que responde al nombre de Andrew WK.

Seguramente recordaréis la imagen que ilustra este artículo. Este chavalote se hizo famoso por esta portada en la que salía desaliñado, con el pelo grasiento cubriendo parte de su cara, y con una generosa hemorragia nasal. Esta portada, sin ser realmente nada demasiado impactante para los paladares más inquietos, conseguía al menos atraer la atención del gran público, e incluso el rechazo de los estómagos más delicados. El disco en cuestión era “I Get Wet”, su primer larga duración, y en la contraportada salía con unos pantalones vaqueros y una camiseta blanca (suponemos) que se caían de mierda. Bueno, creo que de haberlos dejado de pie, caerse no se habrían caído precisamente… Esta misma imagen es la que se puede apreciar en videos como el de “She is Beautiful”. Precisamente este video es el que me empujó a comprar ese disco. La misma tarde en que lo ví salí disparado hacia la tienda de discos más cercana. Ya había visto anunciado “I Get Wet” en cierta gacetilla musical gratuita, cosa que me hizo sospechar en un primer momento, pero tras ver aquel video supe que el disco no me iba a decepcionar.

Sobre el significado de las siglas de su nombre se decían muchas y muy variadas tonterías (White Killer, Woman Kum,…). En realidad, ese par de letras parecen corresponder a las siglas de los apellidos de sus padres. De hecho parece ser que existe un EP inédito firmado como Andrew Wilkes-Krier.

Pero la carrera de este simpático tarugo no se había iniciado con “I Get Wet”. Previamente ya había editado un par de EPs independientes que le brindaron la oportunidad de telonear a Foo Fighters y firmar un contrato con Island Records. Pero fue con este primer disco cuando todo el mundo supo quién era Andrew WK. Tener detrás la maquinaria de una multinacional evidentemente facilitó el asunto.

¿Y qué encontré en ese disco que me sedujo tanto? La verdad es que el sonido es como muy monocorde. Pero es sobre todo en la temática donde ya el prefijo “mono” se nos queda corto. No hay apenas canción en ese disco que no se refiera a la fiesta. Atención a algunos títulos: “It’s Time To Party”, «Party Hard», “Party Til You Puke” o “Fun Night”. Y sin embargo podríamos decir que este disco es la banda sonora perfecta para acompañar un fin de semana de engorile. Este CD debería ser obligatorio en todos los bares para poder corearlo junto a tus colegas tan fuerte que te entren arcadas. No pasará a la historia de la música, pero ni falta que hace.

Después, en el año 2003, se nos descolgó con “The Wolf”, auténtica ida de olla en plan medio sinfónico, con un sonido más cercano a Queen por ejemplo que a una borrachera de cerveza con vómitos de bilis por toda tu cama. Todavía hay temas en los que ensalzar las virtudes del crapuleo (“Long Live the Party”), pero no, estas doce canciones son como una especie de “I Get Wet” manierista, con todos los ticks de éste reproducidos ad nauseam (y esta vez la referencia al vómito no tiene nada que ver con la priba), pero todavía más exagerados. Realmente es un disco difícil, te dan ganas de quitarle la birra de la mano al Andy y meterle en una clínica junto a Paris Hilton o la cachondísima Lindsay Lohan, a ver si así escribe un disco decente. Es cuestión de escucharlo, porque tampoco es que únicamente sirva para calzar una mesa coja con su estuche, pero en su momento fue bastante decepcionante. Y claro, tampoco fue tan publicitado como su primer larga duración, así que pasó bastante desapercibido.

Y así, ya alojado en un lugar más discreto del mainstream musical, Andrew WK ha editado a finales del pasado 2006 “Close Calls With Brick Walls”, su tercer larga duración (y nunca mejor dicho, son un total de 18 temas) en el que se nos muestra un Andrew WK diferente. Incluso hay un tema titulado “Pushing Drugs”. Y el disco empieza con un tema que atraviesa terrenos baladísticos. Sin embargo pronto vemos que es el mismo Andy de siempre, porque ya con el tercer tema nos deja claro qué es lo que más le gusta en este mundo: “Not Going to Bed”. Sin embargo en lo musical vuelve a ser un disco pelín repetitivo y poco interesante. Podríamos salvar algunos temas, como por ejemplo “Las Vegas, Nevada”, en el que ya os imaginaréis por dónde van los tiros…

Más interesante me parece hacerme eco de los rumores que circulan por la red de redes sobre nuestro amigote borrachazo. Y es que parece ser que las fotos e imágenes promocionales de este “Close Calls With Brick Walls” han despertado la sospecha de muchos, que ven a un Andrew WK diferente, con un rostro distinto, más joven. Claro, es lógico pensar que sea un coqueto y que haya pasado por el quirófano, aunque mucho mejor me parece la otra versión que circula al respecto: que hay más de un “Andrew”. En efecto, se trataría de algún doble, quizás para sustituir al verdadero Andrew en las giras, quizás porque nos encontremos ante un nuevo caso “Milli Vanilli”… Andrew WK se ha limitado simplemente a no confirmar ni desmentir, seguramente consciente de que este tipo de rumores funcionan mejor que cualquier campaña de marketing millonaria. Comparad vosotros mismos la imagen de “I Get Wet” y la de este “Close Calls…”

No me digáis que no tiene mucho más morbo este segundo rumor. La gente se aburre mucho, y en esta época en que el “boca a boca” se ha convertido en “teclado a teclado”, este tipo de rumores circulan infinitas veces más rápidamente alrededor del mundo. Lo que haya de verdad no lo sabemos, pero tampoco nos importa. Empieza a ser ya la hora de la fiesta…

 

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