PROFONDO ROSSO (Rojo Profundo) – Dario Argento, 1975

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Es curioso lo de un género de cine como el giallo. Con un estilo repetitivo hasta la saciedad, unos guiones que (en su mayoría) suelen ser mas tramposos que un duro de madera y unos presupuestos mas bien escasos, es un género que cuenta con miles de fans del mas diverso pelaje, desde el joven amante del gore hasta el cinéfilo serio y curtido.

¿Qué explicación hay pues? ¿Qué es lo que tanto nos atrae de los giallos?

Entre otras muchas cosas posiblemente sea esa manera de mostrarnos los asesinatos ante la cámara, esa atmósfera que se crea ante cada nuevo crimen, con una fuerza visual que te deja hipnotizado ante la pantalla. Y si hablamos de giallo hay que hablar obviamente de Dario Argento, sin duda el más grande dentro del género.

Él sentó las bases en 1969 con “El pájaro de las plumas de cristal” (hay quien ve su nacimiento, y en cierto modo lo es con “La muchacha que sabía demasiado” de otro grande del fantástico terror italiano, Mario Bava) y lo elevó a las mas altas cotas en “Suspiria” y la que nos ocupa, “Rojo profundo”.

La trama de Rojo profundo no difiere mucho de la de tantos otros giallos (thrillers policíacos protagonizados por psicópatas asesinos) en esta ocasión es un joven pianista el que presencia un asesinato desde su ventana y decide investigar por su cuenta, lo que le llevará a un viejo caserón donde años atrás ocurrió un terrible suceso.

Si bien el guión tiene algunas “trampillas” se agradece que la peli te enganche desde el principio y tenga un final bastante sorprendente.

Aunque en el cine de Argento casi lo que menos nos importa es el guión sino mas bien lo que vemos en la pantalla, esa maestría con la que el director italiano sabe recrear los ambientes de terror, con un atrezzo marca de la casa (muñecas colgadas por el cuello, pasillos tenebrosos con cuadros de época colgados de las paredes, guantes de cuero negro enfundandose sobre unas manos…) y sobre todo crímenes a mansalva.

Y si hay una cosa que está clara es que nadie filma los asesinatos como Argento, esos 5 o 10 minutos previos a cada crimen suelen ser magistrales y en este film hay algunos de los mejores filmados por el maestro, como esa pobre chica que acaba con la cabeza en la bañera llena de agua hirviendo. Por supuesto no hay que olvidarse de la magnífica y perturbadora banda sonora compuesta por el grupo de rock progresivo Goblin habituales en algunas de las más significativas películas de Dario Argento.

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