Las cintas de cassette: aquellos maravillosos bootlegs

Recuerdo cuando yo estaba creciendo. Cuando el pirateo se reducía a copiarse en cassettes el disco de turno, en el que a veces salía una ilustración de una cinta con dos tibias cruzadas y la leyenda “Home Taping is Killing Music”. Muchas de esas putas cintas eran reutilizadas varias veces, hasta que al final acababan sonando a mierda, pero… ¿a quién le importaba eso? Había gente incluso que las compraba “originales”, bien porque su equipo se limitaba a un reproductor de cassette portátil (con doble pletina en el mejor de los casos, el mítico “loro”), bien porque resultaba más barato eso que comprar un vinilo, aún teniendo plato. El dinero era (es) finito, sobre todo a ciertas edades, mientras que la música siempre ha parecido crecer a ritmo geométrico, casi tan rápido como decrecía el primero. Ay la cinta de cassette… Las vendían incluso en las gasolineras, donde junto a las de chistes de Arévalo había todo un sinfín de artistas que fueron rápidamente encasillados despectivamente en un subgénero, el de la “música de gasolinera”. Género que merecería un artículo aparte.

Mis primeros recuerdos sobre las cintas se remontan a mi más tierna infancia y a las cintas de mis hermanos mayores y de mis padres. Recuerdo con más cariño las de mis hermanos evidentemente, ellos me metieron en el rock. Recuerdo en concreto una cinta original con el “Dynasty” de KISS. Vale, probablemente no sea el mejor disco de KISS, pero para alguien con 6 años aquello molaba!!! Y mogollón además!!! “Sure Know Something” y “I Was Made for Lovin’ You” troncos, no necesito más en esta vida!!! Es curioso que aquella cinta volviera después de muchos años a manos de mi hermano, su legítimo dueño, y que siguiese sonando de puta madre, incluso mejor que muchos cds.

home fucking is killing prostitution

Grabar las cintas era todo un arte también. Había que saber elegir los temas de “relleno” que meteríamos en los minutos sobrantes de la grabación, porque aunque los grabaras con cariño pensando en la persona a la que iban destinadas y con la esperanza de que le iban a gustar, siempre podía ocurrir que fuera un ingrato desagradecido (que los había, esto es real como la birra misma). Otros veces lo que grababas como relleno eran temas del mismo grupo pero de discos diferentes. Pero sin duda alguna el culmen de las grabaciones de cassette eran las recopilaciones caseras: para el coche, para las vacaciones, para escuchar en el walkman, e incluso las hechas para impresionar a alguna chica (seguro que todos lo hemos hecho alguna vez, aunque realmente no sabemos si funciona). ¡Algunos valientes se atrevían a ponerles títulos incluso! Iban desde la obviedad (“recopilatorio para el coche”) hasta lo empalagante (“Love is Blindness” ¡¡¡juro que ví un recopilatorio con ese título en casa de una ex novia!!! Tengo que decir en su descargo, no porque quiera hacerlo por cariño sino porque el suyo es el mío por extensión, que aquel recopilatorio chungo no era suyo, sino de una compañera), pasando por todo lo que os podais imaginar. Podeis añadir vuestros propios ejemplos, no pretendais ahora que nos creamos que vosotros no hacíais este tipo de cosas.

¡Y cómo olvidarse de los walkman! Ese invento del demonio (aka el presidente de Sony) que inauguró la insana costumbre de permitirte escuchar tu música en cualquier parte, y que de paso contribuyó a incrementar nuestra sordera y los pitidos constantes de nuestros oídos lenta pero inexorablemente. Cualquiera diría hoy en día que aquellos armatostes cercanos al medio kilo de peso (sí sí, recordad los modelos más antiguos) eran muy cómodos y portables… ¿Y los trucos para pasar las canciones o hasta el final de la cinta? No me digais que nunca utilizasteis un boli bic inserto en uno de los cabezales en lugar del botón de Fast/Forward por ahorrar pilas. Y otra pregunta…¿por qué solo tenían botón de F/F y no de Rewind?

¿Y qué me decís de las carcasas? Las cajas que contenían las cassettes eran también un vehículo para el lucimiento artístico personal. Los que teníamos una caligrafía pésima a pesar de los cuadernos rubio, llevabamos todas las de perder: ya podías haber hecho la mejor recopilación del mundo que si en lugar de una “e” parecía una “z” la habías cagao. Así, por arte de los duendes de la imprenta (manual),  en una cinta que grabé a un amigo “Cursed Diamond” pasó a titularse impronunciablemente “Curszd Diamond”, que es lo que acabó escribiendo este cuando le pasé un papel con los títulos. Por estas razones yo tuve que desarrollar la habilidad de imitar con bastante éxito los logos de los grupos. ¿Aspiraciones artísticas? ¿por impresionar más a esa chica a la que se la había grabado? Inconsciencia más bien diría yo, tanto logo heavy metal me provocó un daño permanente e irreparable en la muñeca. ¿Acaso habeis probado a copiar el logo de Aerosmith? Y ese es sencillo, que el de Tankard… Pero tranquilos, que la articulación solo me molesta los días de lluvia. Claro, que menuda estupidez y pérdida de tiempo. Cuando te habías cansado o la necesitabas para grabar encima otra cosa tenías que volver a repetir el “artwork” de la nueva grabación. Y quién sabe lo que haría el dueño si la cinta se la habías grabado a otra persona…

Esto era algo muy curioso, poder comprobar lo que habían grabado los colegas previamente en las cintas que te dejaban, porque normalmente eran cosas sonrojantes. Claro, cuando te reías de ellos te decían que la cinta no era suya, como si esa milonga les redimiera. Sí claro, seguro… Aunque en ocasiones no mentían y nos encontrabamos ante la variante de cinta de los padres/hermanos/familiar-con-parentesco-de-primer-grado, reciclada a escondidas, aunque solían ser difíciles de detectar porque normalmente para evitar el riesgo de que te pillaran le quitabas el papel de dentro de la carcasa. Todavía hoy recuerdo (y el muy cabrón también) la bronca que me echó mi hermano por quitarle una cinta en la que tenía grabado “The Last in Line” de Dio (yeah!!!).cassettes

Quizás me hago viejuno, pero aquella fue la época dorada del pirateo: todas aquellas BASF, TDK, Sony, … luego vino el lujo representado por las cintas de chromo, de ferro… Ahora lo de piratear música no tiene ningún romanticismo. Los chavales de hoy en día tienen un acceso mucho más sencillo a la música. En estos días de internet, mp3s y demás zarandajas cualquiera puede disponer de discografías completas en cuestión de minutos casi. La misma industria que ha puesto los medios para que esto ocurra es la que lloriquea y utiliza recursos cuasi mafiosos para evitarlo. Pero no somos tontos. Piratería ha habido siempre, y la industria la ha superado siempre también mediante nuevos medios de extorsión. Al vinilo le sucedió el cd, formato que con su popularización en lugar de abaratarse se ha encarecido. Hace un tiempo leí que se están planteando recuperar el vinilo, porque resulta difícil de piratear con una calidad aceptable. Temblando estoy. Re-revalorización de un formato que ya de por sí se está poniendo suficientemente caro gracias a las subastas por internet por ejemplo. Si realmente se acaba recuperando el vinilo tendremos que pensarnos en volver a la vieja cinta de cassette. Porque no seais mentirosillos, a vosotros, enfermos del vinilo, lo que realmente os atrae no es el sonido analógico, el tamaño de las carpetas ni ninguna tontería de esas. Lo haceis por snobismo.

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