Rose Tattoo – Madrid (Sala Heineken 31-03-2007)

Hace meses llegó a mi conocimiento la fechas de la gira de Rose Tattoo, ¡¡venían a Madrid!!, mi corazón se aceleró al ritmo del Astra Walley al mismo tiempo que no podía evitar ciertos sentimientos de incertidumbre ante lo que vería en el show, visto la edad y los estragos que la muerte ha hecho en esta gloriosa banda en los últimos años. Lo cierto es que nunca fue una banda acabada, ha continuado en activo durante años en el circuito «Biker», por lo que mis dudas no venían por la calidad y entrega que seguro me esperaban en el concierto.

Llegó el día, sábado 31 de marzo del 2007 y vería en directo a una las bandas de culto y una de las más representativas del rock australiano, media entrada y mediana edad, uff esto del rock’n’roll cada vez atrae a menos jóvenes… público frío, normal, en España un concierto a las 9:00 de la noche es un sacrilegio al «crápula rockero»…

Se apagan la luces y Ohh mein gött!! aparece Angry ataviado con un mono de pintor mal cortado y luciendo tripa y tatuajes… ¡comienza una lección de hard rock’n’roll, macarra y hooligan!

El sonido de la sala Heineken al principio regular, después mejoró considerablemente: daba igual, estaba totalmente hipnotizado por el carisma de Angry, es de esas personas que a pesar de esa mala leche que le pone al cantar exhalan un inmenso aura de bondad y camaradería inversamente proporcional al tamaño de su cuerpo y directamente proporcional a la grandeza de su voz, que por cierto, sigue intacta después de casi 30 años.

El sonido de la banda compacto y grueso, pero claro, se echaba en falta al hermano de sangre Pete Wells y cuando sonaba «Scarred for Life», Angry se vino abajo y unas lágrimas recorrieron las mejillas de nuestro pequeño gran hombre.

No faltaron todos sus clásicos: «Rock’n’roll Outlaw», «Rock’n’roll is King», «All the Lessons», «Out of This Place», «Bad Boy for Love»,… además de temas de su nuevo album «Blood Brothers», y sonando «Remedy» el nivel de fiereza me recordó a mis queridos Bored! y a su versión del «Negative Waves».

Se acercaba el final y era el momento de aclarar a los asistentes que «Los chicos pijos no tocan rock’n’roll», catarsis rockera, éxtasis absoluto, como era de esperar bises y como no Astra Walley, ese himno de riff devastador e incansable nos puso en el aviso que llegábamos al final del show, final a la vieja usanza despliegue de acoples y tremenda sensación de felicidad en el cuerpo y en el alma.

¡¡Gran concierto y grandes los Rose Tattoo!!

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