Marah – Zaragoza (La Casa del Loco, 10-03-07)

 

 

Se me ocurren pocas bandas de Rock capaces de ofrecer hoy en día semejante espectáculo (y me refiero a Rock a secas, sin ninguna etiqueta, porque difícil me parece etiquetar a los Bielanko y cía). Y es que cuando una banda deja el escenario a la hora y 45 minutos y completa las 2 horas redondas con los bises, poco más se puede añadir. Y si además salen a matar desde el primer tema y continúan igual hasta el final ya tenemos todos los ingredientes para un conciertazo (a pesar de que a mitad de show David Bielanko comenta que deben relajarse un poco porque la noche siguiente les espera Barcelona).

marah

Bien, tengo que reconocer que a mí Marah en disco me dejan un poco frío. Pero la experiencia Marah en directo es otra cosa muy diferente. A pesar de ser una de esas bandas que parece que vivan en España, por la cantidad de veces que giran por aquí, la primera vez que les ví fue el pasado septiembre en el Azkena 2006 (los inconvenientes de vivir en una ciudad que pasan por alto la mayor parte de las giras). Un escenario grande, a plena luz del día y pegando un sol de justicia no es el lugar más apropiado para ver a una banda de estas características. Marah son la típica banda para ver en un escenario pequeño, en un local oscuro repleto de humo. Y aún así, y a pesar de estar ya tan borracho o más que los hermanos Bielanko para tan temprana hora, lo que ví me dejó completamente noqueado. Si en un festival y con restricción de horario eran capaces de conseguir ese efecto sobre mí, no podía ni imaginarme lo que me esperaba en un show normal.

Pues sí, hoy he podido comprobarlo. Lo que presencié en el Azkena no fue producto de un estado etílico. Bueno, bien pensado sí, pero no el mío. Estaba claro que tarde o temprano iba a poder comprobar por mí mismo lo que ya me habían contado. Y eso es lo que ocurrió la pasada noche.

Un escenario pequeño a un metro de altura, un local oscuro bastante abarrotado, mucho humo, y una banda que lo da todo durante 2 horas y que parece encontrarse en estado de gracia ¿se puede pedir más? Pues puestos a pedir que el sonido acompañe. Y lo hace. La banda suena muy potente, aunque quizás la guitarra acústica que se turnan los Bielanko suene algo baja. El resto de la banda cumple con creces, incluida la nueva y sexy teclista. Y el batería me parece algo excepcional, con una fuerte pegada que mantiene durante todo el concierto.

“Es mejor esto que el fútbol” dice uno de los Bielanko consciente del país en el que se encuentran, y supongo que el numeroso respetable que prefirió perderse el enésimo partido del siglo opina lo mismo. A mí al menos no me tenían que convencer de nada. Estoy deseando que vuelvan por aquí cuando saquen su nuevo disco en agosto, porque a pesar de girar por aquí un par de veces al año, no creo que nadie pueda aburrirse nunca de un directo como el suyo.

Comentarios

Comentarios