El infierno del coleccionista de vinilos

¿Quién no ha oído hablar alguna vez de eBay? Si estás leyendo esto probablemente la respuesta sea afirmativa. Podríamos hablar horas y horas de su sistema de pujas y votos, del compromiso(?) de eBay para perseguir el fraude, de su filial de pagos draconiana, más conocida como PayPal … pero no. No pienso hablar de todo eso. Y no pienso hablar de nada de eso porque yo ni soy su publicista ni me voy a llevar dinero de esto (aunque me lo merezco ciertamente).

Yo empecé en este tema de las pujas hace unos 4 o 5 años. Un día, un tanto aburrido mientras estaba de visita en casa de mis padres, decidí echar un vistazo a ver si era verdad todo eso que contaban de que podías encontrar casi cualquier cosa. Primer error. Nunca se debe mirar eBay cuando estás aburrido, porque eres un blanco demasiado fácil.

Yo, que soy un poco inepto para estas cosas, y tras tardar cierto rato en localizar la página correcta descubrí para mi sorpresa que si querías comprar algo ¡tenías que registrarte primero! ¡señoritas, incluso te interrogaban acerca de tu edad! Había visto un picture shaped single que quería a toda costa, así que pasé por el aro y rellené el cuestionario.

Bien, entonces llegó el momento de pujar. Sin tener ni puñetera idea del tema introduje algo más del dinero que marcaba la puja inicial. Resumiendo, a los pocos días salí ganador y no entendía cómo era posible que si yo estaba dispuesto a pagar más dinero, el tío me lo vendiera al precio de salida ¿era idiota ese tío o qué? La verdad es que fue bastante delirante, el vendedor incluso pagó los gastos de envío, y eso que me lo había enviado por mensajería (definitivamente, ¡era idiota!). Yo creo que quería deshacerse de él cuanto antes, no fuera a verle alguien con un single de Guns N’ Roses.

No volví a pujar en meses. Hasta que un buen día, otra vez aburrido, volví a la carga. Desde entonces no he parado, y es raro el mes en que no puje por varios vinilos. Segundo error grave: el día más triste de mi vida fue cuando descubrí lo fácil que resulta pagar con PayPal. Mi economía no ha vuelto a ser la misma, y dudo que algún día llegue a serlo. El pujar se convierte en casi una necesidad, en una vía de escape en las largas tardes de curro invernal, en una adicción a veces casi incontrolable. Tienes que tener ese disco y lo tienes que tener ya. La espera hasta que recibes el paquete se convierte en insoportable. Vivo en un infierno del que no sé salir. O igual no quiero, y aunque alguna vez he intentado dejarlo, siempre vuelvo a caer.

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